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Qué hace retroceder a Dios

En el futuro se producirán descubrimientos que dejarán a nuestras facultades aún más estupefactas que los inmensos avances del conocimiento producidos desde Darwin y Einstein. ¿Cómo? Por la paciente, laboriosa y escrupulosa e ilimitada investigación científica.(Ch. Hitchens)

Y cuanto más avanza el hombre, más retrocede Dios. Por más que los próceres de la credulidad lo achaquen a otras causas –carencia de sentido trascendente, olvido de los principios morales, materialismo y tonterías similares-- no hay otra más que ésa que impele al hombre a salir del neolítico de los mitos y adentrarse en el renacimiento de lo verdaderamente humano.

A decir verdad, no es que Dios, ente supuestamente personal, retroceda: lo que retrocede es precisamente lo que es dios, una creación del hombre. El hombre se había llenado de un cúmulo enorme de doctrina, sistemas filosóficos y teológicos, tópicos supuestamente doctrinales, ritos, misterios, creencias, suposiciones, imposiciones...

Conforme la verdad racional y científica va colándose tanto en el área del saber como del sentir, ese cúmulo de “supuestos” va siendo desalojado. No otra cosa es el proceso de secularización que denuncia la credulidad: lo que sienten es un desplazamiento o arrinconamiento insoportable para ellos, acostumbrados a llenar todos los recovecos del pensar y del sentir (el totalitarismo religioso).

Los avances científicos han dejado a Dios tan atrás que sólo queda desterrarlo del psiquismo humano. Falta quizá que la mentalidad social se impregne de racionalidad, o de sentido común, y prosiga en su laborioso ejercicio de refutación de tanta tontería como había sentado sus reales en el entramado social.

El rastreo de tonterías científicas emanadas de la credulidad podría dejarnos sin aliento. Y si fuesen ocurrencias de una persona con su caletre recalentado, aún, pero es que se trataba de explicaciones para salvar restos de naufragiso científicos derivados del Libro Sagrado, la Biblia.

Un ejemplo: siglo XIX, estudio de los fósiles, descubrimiento y análisis de animales prehistóricos. Explicación de una autoridad crédula: los fósiles habían sido depositados en las piedras por dios –no podía ser otro, claro—para poner a prueba la fe de los creyentes. Como teoría, hasta se podría admitir, pero otra teoría paralela puede decir que son los restos de lo que comían seres extraterrestres que habitaron en otro tiempo la Tierra. Puestos a ser gratuitos...

Y hablan del “diseño inteligente” divino, de que Dios dispuso todo de manera inteligente. Pues, o no entendemos la inteligencia de Dios o a nuestro parecer tal Diseñador no pasaría de ser un chapucero ante la pobre inteligencia humana. Todos los datos que la credulidad utiliza para afirmar el diseño inteligente de Dios han sido barridos por los descubrimientos científicos.

De la investigación, por ejemplo, del proceso evolutivo del ojo humano se deducen dos cosas: la primera que la teoría evolutiva “funciona”, es decir, queda confirmada, no así la creacionista; la segunda que el diseño inteligente de la teoría creacionista es todo menos inteligente: ¿para qué tener que pasar la luz por tantas capas –córnea, cristalino, humor acuoso, vasos sanguíneos, células ganglionares, células horizontales y amacrinas, células bipolares, conos y bastones, punto ciego-- pudiendo estimular directamente el cerebro, cuyo centro visual está justamente en la parte posterior del cerebro? ¿Por qué el punto ciego? ¿Por qué el hombre, el ser más perfecto de la creación, ve peor que las águilas o cualquier otro animal? ¿Es eso diseño inteligente?

Cuando la explicación está a mano, sobran interpretaciones. Pero el que aventuró tonterías interpretativas, al final queda con el culo al aire. Eso sí, le sirvieron mientras tuvieron vigencia.

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