La desilusión de los evangélicos
Me sorprendió que, en las pasadas elecciones de los Estados Unidos, los estados situados en lo que se ha dado en llamar Bible Belt o en español, cinturón de la Biblia, votarán mayormente por Trump. Parece ser que en su primer mandato el actual presidente fue más moderado, incluso moralmente, mientras que sus actuaciones actuales les llenan de dudas. Aunque su historial de frívolo, dueño de casinos y sus relaciones con una actriz porno no parecían lo mejor, estaban dispuestos a pensar que cambiaría de rumbo
Las Assemblies of God, una de las denominaciones más importantes entre las pentecostales cristianas, ha hecho una estimación que más del 50% de sus fieles en las elecciones de noviembre ya no votarían a Trump. En el mes de enero estaban a su favor el 68 por ciento, una bajada de presuntos votantes en poco tiempo. Los que reniegan consideran que sus políticas van en contra de los valores cristianos, especialmente la que lleva a cabo con los inmigrantes. Tampoco ha jugado a su favor su imagen con la cara de Jesucristo, su guerra contra el Papa, ni sus amenazas de borrar del mapa a Irán, utilizando lenguaje religioso. Para Trump la disidencia contra su persona equivale a la blasfemia contra Dios, con lo que borra las fronteras entre la Iglesia y el Estado. No les gusta su violento lenguaje, su tendencia a denigrar a personas, su enorme ego y sus posturas antibíblicas ¿Dónde está su humildad? Se preguntan
El tema no deja de ser importante porque se renuevan muchos cargos en el Senado en el mes de noviembre y pueden cambiar de republicanos a demócratas. Es lo mejor de las democracias que se celebran elecciones y si los electores no están satisfechos con tus actuaciones no te votan. Nadie se puede instaurar en el poder para siempre