"Necesitamos un nuevo paradigma desde el que situarnos si queremos ser fieles al Evangelio de Jesús. Dicho paradigma debe conciliar amablemente el camino de la virtud con el camino de la experiencia interior. Ambos son indisolubles y cada uno debe de conducir inevitablemente al otro"
"Este paradigma tiene que ver, por tanto, con la espiritualidad que caracterizaron a los padres y las madres del desierto, esto es, una espiritualidad desde abajo"
"Para los padres del monacato primitivo, el camino espiritual comienza con una opción por la autenticidad y la honestidad para con uno mismo"
"El aspecto más indisoluble en este auto-habitarse radica en la capacidad de auto-observación (atención e intención) de la propia interioridad al tiempo que se está en Dios y orientado hacia Él"