¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
01. El silencio de Dios
La reina Jezabel[1] (1 Reyes) se había postrado ante las divinidades fenicias (baales y Astarté) y las ha impuesto en Israel. Era una cuestión religioso-cultural. Dios “ya no está en su pueblo”, ya no impregna la vida de Israel. Es la ausencia, el silencio de Dios en la vida.
Ante esta situación el profeta Elías huye descorazonado trata de encontrar a Dios. Lo busca en la fuerza del huracán, en el fuego, en el terremoto, finalmente encuentra a Dios en la suave brisa de todos los días…
Hoy en día podemos vivir esta ausencia de Dios desde tres perspectivas:
A. Como en tiempos de Elías, la sociedad se ha postrado y adora a otras divinidades. Estamos viviendo una profunda galerna cultural (con sus variantes y repercusiones políticas y eclesiales). Es la postmodernidad, el nihilismo.
Dios es el gran ausente en nuestra sociedad.
Lo malo no es que no creamos en Dios, sino que no creemos en nada. Somos unos fervientes devotos de la cofradía de la nada.
Eso crea un profundo escepticismo y “des-confianza” y a la larga un gran desasosiego y angustia interior.
Dios está ausente en nuestra sociedad. “Dios ha muerto”. (Nietzsche).
B. La tempestad que Jesús calma son las galernas eclesiales y eclesiásticas.
Las tres veces que aparece en el evangelio de Mateo el simbolismo de la barca y de la tempestad en el lago (Mt 14,22-36; 16, 5-12; Mc 4,36) son relatos eclesiales, de dificultades y tempestades en la Iglesia naciente y en todo momento histórico de la Iglesia incluido el nuestro.
Cuando JesuCristo no está presente en la Iglesia, la barca se hunde.
C. En algunas ocasiones, bien por recorridos y crisis personales, bien ante problemas sociales y políticos uno se pregunta ¿dónde está Dios? ¿Dónde está Dios en la profundidad de la depresión? ¿Dónde está Dios ante el hambre del mundo, ante las guerras, en las injusticias? ¿Dónde está Dios en Ceuta? etc.
Atahualpa Yupanki cantaba crudamente esta cuestión
Un día, yo pregunté
Abuelo, ¿Dónde está Dios?
Mi abuelo se puso triste
y nada me respondió
Mi abuelo murió en los campos
sin rezos, ni confesión
y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor
02. ¿Dónde está Dios? Deus ex machina. Dios no es el “tío de américa” ni la “farmacia de guardia”.
Como Elías también nosotros buscamos a Dios y pretendemos encontrarlo en los números de las grandes manifestaciones y concentraciones, en la fuerza del huracán, del fuego, del terremoto, pero Dios está en la brisa de la vida: en las cosas más humildes.
Pero Dios no es un señor tan potente como arbitrario, que actúa según le viene a cuento.
En la vida cotidiana nos valemos por nosotros mismos: en el trabajo, en la vida social, en las enfermedades “normales”, etc. Pero resulta que un buen día nos diagnostican un cáncer y entonces ya no nos las valemos por nosotros mismos. Y cuando la medicina ya no puede hacer nada, acudimos al brujo de alguna ciudad, quizás unas hierbas, pero nada... Entonces ya echamos mano de Dios, que es como el “tío de América”, un señor prepotente que nos podría curar, pero no lo hace, al menos no lo hace con todos ni habitualmente.
¿Dónde está y qué hace Dios?
03. Dios está en la suave brisa de todos los días
Dios no está en la prepotencia de la ciencia, ni de la política, ni de la economía, ni de las armas, ni en los números de las grandes concentraciones.
Dios está en la suave brisa de la vida: en el amor de quien te cuida, de quien nosacompaña en la vida, Dios está en la humilde oración de la viejecita que reza por nosotros, Dios está en el trabajo de los padres de familia, en la serena contemplación de la monja y del monje en el claustro, Dios está en el trabajo cotidiano del obrero, en el estudio, Dios está en el silencio,
La oscuridad (ausencia y silencio) de Dios y de su Palabra (Revelación) se desvela por el amor de Dios. El amor es “el modo que tiene de entrar en contacto y comunicación con el ser humano. Dios es amor, (1Jn 4,7-9). A Dios le encontramos en el amor, en los gestos de amor. Dios es el amor hacia el ser humano en la oscuridad de nuestra conciencia.
Donde hay amor, allí está Dios.
Dios está en el horizonte, en el sentido humilde de la vida. Dios le manda a Abraham mirar a las estrellas (Gn 15,5).
04. ¡Ánimo, soy yo!
Por otra parte, a Dios nadie le ha visto, salvo el Hijo, JesuCristo (Jn 1,18-20).
Ahora bien, quien me ve a mí, ve al Padre, (Jn 14,9). Jesús, el Señor, es sacramento, signo y presencia de Dios Padre.
Y ¿Cuándo te vemos a Ti, Señor y a Dios Padre?
Cada vez que me veis de en uno de estos, mis pequeños hermanos: en el enfermo, el hambriento, encarcelado, en el decaído en la vida.
El prójimo es sacramento de JesuCristo y de Dios Padre.
Y cuando la galerna y la tempestad arrecien, busquemos y escuchemos a Cristo que se acerca a nosotros.
No tengáis miedo, ¡Ánimo, soy yo!
[1] Jezabel era la reina consorte del rey Ajab, séptimo monarca del Reino de Israel (874–853 a. C.