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Le matamos y nos quedamos con su herencia (como siempre)

00. Parábolas con gran significado

       Llevamos tres domingos escuchando parábolas que Jesús dirige a la clase religiosa dirigente de Israel:

  1. la parábola de los que van a trabajar a distintitas horas del día, pero todos reciben el mismo salario: un denario (Mt 20,1-16)
  2. La parábola de los dos hijos que van o no van a trabajar (Mt 21, 28‑32)
  3. Y hoy hemos escuchado la parábola de los viñadores homicidas, (Mt 21,33-43).

Los viñadores homicidas es una  parábola dura dirigida contra los poderes religiosos del judaísmo y de toda religión.

Los primeros cristianos de las comunidades de Mateo tenían muy presente que fueron los dirigentes religioso-políticos de Israel y el poder romano fueron quienes mataron al hijo del dueño de la viña.

01.  Un hombre tenía una viña

Estamos ya en otoño, en el tiempo de la vendimia.

Los momentos de la cosecha y de la vendimia no eran un simple recoger los frutos de los invernaderos actuales. La viña, la mies en el mundo rural significaban algo más que la mera producción industrial - agrícola. Eran la vida…

       Tanto Isaías como el evangelio de hoy nos hablan con afecto de un hombre que tenía una viña. Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña.  La había plantado con ilusión y la cuidaba con gran cariño.

La viña, la mies, el campo, la vida rural no eran plantar un invernadero y a producir… En esta sociedad y mentalidad tecnocrática, economista y comercial nos haría bien recuperar un poco la calma y el sentido poético de la vida, del mundo rural, del trabajo…

       La viña es Israel, el pueblo de Dios, la viña es también la humanidad, es nuestra familia, somos nosotros mismos, la viña es un aula de niños o jóvenes… la viña es también la Iglesia, el pueblo de Dios.

       Plantar una viña es la acción de Dios para con el pueblo. Dios nos plantó y cuida de nosotros siempre.

       Más que con poder Dios creó, plantó su viña, su pueblo con bondad, con creatividad y esperanza de una buena relación con nosotros y con esperanza de fruto abundante, con esperanza de vida. Dios creó el universo, nos creó, no tanto en un alarde de fuerza, cuanto en un gesto de sencilla bondad.  

       Dios siente gran cuidado de nosotros, de la humanidad. Dios nos quiere junto a sí. Nuestro Dios no puede ser Dios sin el ser humano. Él es quien no puede estar ni vivir sin nosotros.

De otra manera lo dice Jesús en el evangelio de San Juan:: Yo soy la vid y vosotros los sarmientos…Permaneced unidos a mí …(Jn 15,1-8)…

02. Parábola de los viñadores homicidas

Con alguna frecuencia Jesús se lamenta de que Israel, Jerusalén mata a los profetas que le son enviados: Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados!» (Mateo 23,37)

       La vid es JesuCristo: Yo soy la vid, (Jn 15,1)

       La parábola de los viñadores homicidas, sobre todo si la leemos desde los Improperios del Viernes Santo (¡la muerte de Jesús!),  tiene el cantus firmus de un amor un tanto entristecido. Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña…

       En ocasiones el amor como la alegría revisten un tono de tristeza.

03. JesuCristo.

La alusión de la parábola a JesuCristo es evidente: Lo matamos, lo llevamos fuera de la viña, fuera de la ciudad, y nos quedamos con su herencia. Es “exactamente” la muerte de Jesús: lo llevaron fuera de la viña, de la ciudad y lo matamos…

Seguramente que a los cristianos de las comunidades de Mateo de origen cultural judío, esta parábola les causaría un cierto escalofrío pues les está recordando que la jerarquía de Israel fue la que mató al Hijo, a Jesús y por esta razón a vosotros, judíos, se os quitará la viña y se dará a otro pueblo que dé frutos…

Probablemente esta parábola se escribió después del año 70 fecha en la que Jerusalén había sido arrasada y los cristianos quedaron excluidos -expulsados- del mundo judío e interpretaron esta situación como que la viña pasó a otro pueblo, de Israel a la Iglesia y a la humanidad.[1]

       También nosotros podemos ver al hijo en el prójimo, en los de “fuera” de la ciudad, de la nación, en los necesitados. Y también nosotros podemos matar al Hijo o les dejamos morir: hambre en el mundo, pateras, migraciones, droga, armas… Dios ama al ser humano, a todo ser humano: no le dejemos morir, no matemos a nadie en la vida…

04. ¿Y hoy?   

       ¿No se repite en la historia y hoy en día también la parábola de los viñadores homicidas que matamos a los profetas yfinalmente a Jesús, que es la vid?

       ¿No hemos matado también nosotros a Dios?

Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado.

(F Nietzsche, 1844-1900, La Ciencia gaya).

       Hoy en día entre nosotros la muerte de Dios se vive –como todo- con superficialidad, con frivolidad. Dios ha muerto pero nadie llora su muerte, mientras vivimos narcotizados por el virus de la felicidad fácil...

       ¿No seguimos matando al Hijo en las guerras, con el racismo, el hambre...?

05. Dios también cuida de nuestro pueblo, de su viña

       Sin embargo, no estamos dejados de la mano de Dios. Dios también cuida hoy de su viña, de nosotros.

       Dios sigue cuidando su pueblo.

       También nuestro pueblo es viña del Señor y somos objeto del cuidado de Dios. La viña es también la gente sencilla y honrada que cuida la vida, los padres que cuidáis con esmero la propia viña de la familia,  los maestros vocacionados  que siembran y cuidan, aunque los niños apenas sepan leer. La viña es también nuestro pueblo con sus problemas y enfrentamientos. La viña es también la Iglesia con sus rémoras y lastres históricos. También nosotros hoy estamos cuidados por el labrador, por el Señor.

No hay una sola persona, ni un pueblo que no seamos objeto de la preocupación y del amor de Dios.

       

06. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

       La piedra angular de la vida no es la fuerza, la patria, la violencia, el dinero, la doctrina, la agresión, sino que la piedra angular de la existencia es JesuCristo, el amor de Dios.

       JesuCristo es la piedra angular.

       La imagen de la piedra angular es muy empleada en la Biblia. JesuCristo y solamente Él es la piedra angular.[2]

       ¡Cuántas veces nos sobreviene la dificultad en la vida!: una crisis, un problema grave de salud, una mala situación psicológica, familiar, una crisis con las instituciones, etc! En esos casos -y siempre-, necesitamos una roca donde apoyarnos, la piedra angular.

Cristo es nuestra piedra angular

Solo en Dios descansa mi vida (Salmo 61)


[1] De todos modos, esta parábola no debe dar pie para un antisemitismo larvado.

[2] En el NT aparece en seis ocasiones: (Mateo 21:42, Marcos 12:10, Lucas 20:17, Hechos 4:11, Efesios 2:20 y 1 Pedro 2:7).

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