En tiempos de nada (nihilismo) y vacío: YO SOY
Podemos pensar que el encuentro de Jesús con la samaritana fue probablemente un hecho sencillo, pero a partir de ese encuentro, el evangelio de Juan construye una espléndida teología llena de símbolos: el agua de vida, la confrontación de Jesús con el Israel adúltero, la idolatría, el amor, el verdadero templo y el verdadero culto...
01. Jesús llega a Samaria. (vv 4.5)
Samaria era la región central de Israel, que había sufrido una gran influencia (invasión) de Asiria y ´se habían entremezclado la raza, la sangre, la cultura, la religión.
Por este motivo Samaria era odiada por los judíos (Judea). Samaria era la región prostituida. Los judíos no se hablaban con los samaritanos…
Jesús llega a Samaria, a Sicar, al pozo que Jacob había construido hacía 1800 años.
El pozo era de agua, pero tenía un gran significado teológico-político para Israel. Era un pozo mítico, era como el símbolo de la unidad nacional, era símbolo de ley.
Jesús, pues, llega a este lugar de gran significado para Israel.
02. Era la hora sexta. (v 6)
Dos aspectos subyacen a esta afirmación:
- La hora.
Todo el evangelio de San Juan está escrito con una gran tensión por una idea casi obsesiva: la hora. El evangelio de Juan se enmarca desde el comienzo en las bodas de Caná (Jn 2): Mujer no ha llegado mi hora, hasta la última Cena (Jn 13,1): sabiendo Jesús que había llegado su hora…
Junto al pozo Jesús le dice a la samaritana: está llegando la hora en que a Dios se le dorará en espíritu y en verdad
- La hora sexta es la hora del final, de la muerte de Jesús: era la Pascua de los judíos hacia la hora sexta.
Jesús llega al pozo de Jacob al “centro de la tradición religioso-política de Israel” a la hora sexta, a la hora de la redención.
03. Jesús se encuentra con una mujer samaritana. (vv 7.8)
Dame de beber
La mujer no tiene nombre, era una samaritana, extranjera, pagana y por tanto Jesús, como buen judío no podía, no debía hablar con ella. Pero Jesús no tiene prejuicios religiosos ni legales y lo mismo cura en sábado al margen de la ley que habla con una mujer pagana o come con pecadores y publicanos.
Jesús se acerca a nosotros y vive como nosotros la solidaridad en lo más humano: la sed, el agua; en otros momentos será el pan (de vida), la salud – enfermedad: parálisis, lepra, ceguera, sordo-mudos, el pecado…
Por encima de barreras sociales, políticas, religiosas todos tenemos sed y hambre, enfermedades, necesidades… Jesús está donde hay necesidad…
sed
Dar agua (escasa en aquellas tierras de Israel) era señal de acogida y solidaridad.
En el Evangelio de S Juan, Jesús volverá a tener sed en otro momento: en la cruz: Tengo sed, (Jn 19,28)
Curiosamente el que pide de beber es quien nos dará agua que salta hasta la vida eterna. Es lo que le dice a la samaritana
En la cruz del costado de JesuCristo brotó agua de vida y sangre de redención.
04. El que beba de esta agua volverá a tener sed … (vv 13-14)
El encuentro de Jesús con la samaritana tiene lugar en torno al pozo de Jacob, símbolo de toda la tradición judía, símbolo de Israel.
El que beba o aspire a saciar la sed de la vida en este tipo de pozos e instituciones, parlamentos, templos, etc. volverá, volveremos a tener sed.
La sed de la samaritana -¡y la de Jesús!- es la misma sed de todo ser humano: es nuestra insatisfacción radical que no puede ser saciada por ningún agua de este mundo.
Casi psicoanalíticamente, Jesús acompaña a la samaritana a descubrir el profundo deseo de agua viva: la nostalgia humana de amor y de felicidad.
En forma oracional: todo ser humano, todos, tenemos “sed del Dios vivo” (Salmo 42,3), sed que brota en nuestra tierra (de nuestro barro) reseca, angostada, sin agua, (Salmo 63,2).
El agua, la vida eterna es un don de Dios que sacia nuestra sed más íntima en la vida (y en la muerte). JesuCristo es el agua de vida eterna.
Saciaremos nuestra sed cuando bebemos el agua que Cristo nos da.
05. Los maridos. (v 16ss)
Extrañamente se produce un requiebro en la conversación y Jesús le dice a la samaritana: llama a tu marido…
No se trata de su marido matrimonial legal, sino de ¿quién manda en tu vida? ¿Quién es el señor de tu vida?
La samaritana ha tenido cinco dueños de su vida. Son los cinco “baales”, los cinco ídolos - dioses que tenían en Samaria.
La cuestión es quién o qué manda en mi vida, ante qué señor – ídolo me postro en la vida. Porque también nosotros nos hemos podido rendir ante diversos fetiches, ídolos, dueños y “señores” de la vida y no nos han satisfecho…
07. En qué templo se adora a Dios.
De nuevo la conversación da otro giro.
El enfrentamiento entre judíos y samaritanos se reflejaba en los templos: Garizím en Samaria y Jerusalén en Judea.
¿Dónde hemos de adorar a Dios aquí en Garizím (Samaria) o, ahí abajo en Jerusalén (Judea)?
Jesús prescinde de esa cuestión, de esa “guerra de religiones”. Jesús dice: a Dios no se le adora en este templo o en aquel, en esta religión o en la del al lado, sino que la relación con Dios Padre[1] acontece en espíritu y verdad, en la lealtad de la vida.
Y siguiendo el estilo de Jesús, cuando vayas a orar métete en tu habitación, cierra la puerta y el Padre te escuchará…
El nuevo templo es ya JesuCristo.[2]
08. Yo soy
Una de las claves del evangelio de Juan es el “Yo Soy”[3]. S Juan entiende a Jesús como el que es: Yo soy la luz, el pan de vida, el agua, el buen pastor, la luz, la resurrección etc…
En estos tiempos postmodernos de nada y vacío nos hará bien encontrarnos con quien es, con el que es.
El relato muestra a la samaritana con una dinámica, un progreso personal hasta encontrar al que es
Jn 4,9 Tú, que eres judío...
4,11.15 Señor (Kyrie)
4,19 Profeta.
4,25 Mesías.
4,26 yo soy, el que habla contigo.
Nuestro tiempo y momento cultural no se caracteriza por el ateísmo, por la falta de fe, sino por la falta de sentido y de esperanza.
Vivimos tiempos de nada y vacío, de armas y poder. Dios ha muerto, pero el ciudadano no parece echarlo de menos. Vive ajeno a esa defunción. No lo extraña, ni llora su ausencia. Vivimos en la nada.
Es un nihilismo oculto, porque no se manifiesta de forma dramática, pero avanza silenciosamente por dentro y, a veces, aflora a la superficie en forma de divertimento o de desesperación. El nihilismo es la tentación de la nada. Nada tiene sentido ni en la vida ni en la muerte.
Descansar en el que es, en el ser: “Yo soy”, despeja el vértigo de la nada, del vacío, del absurdo y del sinsentido.
Llegar a Cristo, descansar nuestra nada en el ser de la vida, en el que es y saber del agua que salta hasta la vida eterna despierta la sed y la esperanza
Lo dijo muy bien el poeta Luis Rosales:
De noche iremos, de noche,
que para encontrar la fuente,
sólo la sed nos alumbra.
Quien beba de esta agua no pasará sed.
[1] Es la primera vez en el evangelio de San Juan que Jesús llama Padre a Dios-
[2] Otra cuestión será que necesitemos lugares, templos para reunirnos, pero con Dios nos encontramos en espíritu y en verdad.
[3] S Juan toma la idea de Dios del AT: “Yo soy el que soy” (Ex 3,14) y se la aplica a Cristo.