León XIV: "Expreso mi cercanía a los hermanos y hermanas venezolanos afectados por los recientes terremotos"
Desprendimiento, pérdida y hospitalidad, claves para ser "testigos" del Reino. "Si vivimos en la lógica del don, también nosotros seremos capaces de engendrar vida nueva en nuestras relaciones"
Angelus en Roma, todavía con los ecos del consistorio extraordinario, que se hará ordinario, y con nutrida presencia de cardenales en la Ciudad Eterna. Víspera de la festividad de Pedro y Pablo, León XIV se asomó a la ventana del palacio apostólico, ante una multitud de fieles, a quienes animó a "ser testigos" del Reino. "No se trata de actos exteriores, sino de comprometer todo nuestro ser en una relación de amor con Él", con tres criterios: "el desprendimiento, la pérdida y la hospitalidad".
En cuanto al desprendimiento, el Papa recordó que, cuando Jesús envían en misión a sus apóstoles, "los quiere libres de cualquier atadura". Algo que vale para todos, porque "también los afectos más importantes encuentran su plenitud gracias al amor que Cristo nos da", en el matrimonio, los hijos, cuando puedes sentir que pierdes algo. "Dice san Agustín: 'Es cosa triste perder lo que amas; pero a veces también el agricultor pierde lo que siembra'", recordó Prevost, quien añadió. "Sólo “'perdiendo' esa semilla, arrojada en la tierra, podrá verla florecer".
La pérdida es la segunda característica. "Nos cuesta comprenderlo, especialmente en un mundo en el que perder parece ser una debilidad y se vive obsesionado por tener y poseer. Sin embargo, el amor da fruto sólo en la entrega: cuando estamos dispuestos a perder un poco de nuestro yo para hacer espacio al otro, a perder un poco de tiempo para escuchar a un amigo, a perder un poco de comodidad para compartir una situación de dificultad".
Y es que "quien retiene la vida sólo para sí mismo — dice el Evangelio— en realidad la pierde, porque esta no se abre a la alegría del amor y se vuelve estéril", recordó el pontífice. "Por eso Jesús nos invita a abrazar la Cruz: Él se ofreció, se perdió a sí mismo y, precisamente así, nosotros hemos podido recibir su vida en abundancia. Del mismo modo, si vivimos en la lógica del don, también nosotros seremos capaces de engendrar vida nueva en nuestras relaciones".
Finalmente, la hospitalidad, que "se expresa en elecciones y acciones concretas, en un compromiso hecho de pequeños gestos cotidianos, como el de ofrecer un vaso de agua a quien tiene sed". También lo hizo Jesús con sus discípulos, pidiéndose que salieran "sin provisiones, es decir, necesitados, porque de este modo podrán suscitar hospitalidad en aquellos que encuentren a su paso". "Y así, recibiendo a quien viene en nombre de Jesús, lo recibe a Él y al Padre celestial que lo ha enviado. El amor al Señor pasa siempre por la manera fraterna en que acogemos a los demás", concluyó, antes de los mensajes tras el rezo de la oración mariana.
En los mismos, León XIV expresó "mi cercanía a los hermanos y hermanas venezolanos afectados por los recientes terremotos", y manifestó "mi gratitud y aliento a cuantos trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y asistencia", en castellano.
Posteriormente, agradeció a los fieles "por haber venido hasta aquí, con este calor", especialmente a jóvenes y religiosos