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"Una experiencia bárbara": León XIV recibe a un grupo de 70 cardiólogos del hospital Ramón y Cajal de Madrid

"Hemos vuelto distintos": Es el sentir general del grupo de cardiólogos que este miércoles, 11 de febrero, estuvieron con el papa León XIV en el Aula Pablo VI de Roma coincidiendo con el Día del Enfermo

Leon XIV saluda al grupo de cardiologos

(Archimadrid).- «Hemos vuelto muy distintos». Es el sentir general de los 70 cardiólogos del Hospital Universitario Ramón y Cajal que este miércoles, 11 de febrero, estuvieron con el Papa León XIV en el Aula Pablo VI de Roma. Un día especial porque la Iglesia celebraba, en la fiesta de la Virgen de Lourdes, el Día del Enfermo.

El origen del viaje a Roma se encuentra en el deseo del padre Ángel Camino, OSA, vicario de la Vicaría VIII, de agradecer al doctor José Luis Zamorano, jefe del Servicio de Cardiología «la atención a varios sacerdotes, entre ellos un agustino al que, literalmente, le ha devuelto la vida», cuenta. Y el doctor le retó: «Que nos pueda recibir el Papa».

«Me parecía imposible», reconoce el vicario, pero lo solicitó. Y lo imposible fue real. El doctor Zamorano resume, un día después, cómo ha sido todo: «Una experiencia bárbara». El Papa, dice, es una persona «sosegada, tranquila y muy cercana, con capacidad de escucha». Destaca el cardiólogo cómo León XIV fue saludando personalmente a casi todos los integrantes, y «las palabras de tremendo cariño a la enferma que llevábamos», una «paciente emblemática» en el servicio que también los acompañó. Y subraya el interés que mostraba y la sensación de que «te presta atención».

Además de médicos, enfermeras y personal de dirección, en el viaje a Roma también iban algunos familiares. Como la madre de uno de los adjuntos, que por primera vez en su vida se había subido a un avión, o los hijos pequeños de otra compañera, a quienes el Papa saludó con especial cercanía.

El doctor destaca que, a pesar de haber sido un grupo tan numeroso el que ha viajado a Roma, los pacientes del hospital no han dejado de estar atendidos. Los que viajaban «trabajamos todos el martes por la mañana, volamos por la tarde, y regresamos el miércoles después de la audiencia». Y se habían organizado con los compañeros que se quedaban para cubrir turnos y guardias, «sin tener que descitar a nadie». Todo un trabajo en equipo porque ir a Roma era un sueño, «pero sin desatender lo importante, que es el cuidado de nuestros enfermos». «No ha sido un “a Dios rogando y con el mazo dando”».

El jefe del servicio sostiene: «Valoré muy positivamente el esfuerzo de la gente». «Ha sido una gran experiencia para el Servicio de Cardiología; además, el Papa me dio un regalo personal para cada miembro del servicio, un rosario que había bendecido él».

La camiseta de Rafa Nadal

El doctor Zamorano recuerda que el Papa se refirió en varias ocasiones a la espiritualidad, pero más que sus palabras, lo que les transmitió fue su ser. «Lo que se repitió entre los que hemos tenido esta oportunidad es la cercanía». «La persona, yo creo, más relevante a nivel mundial, y tan tremendamente ocupada, transmite sensación de disponibilidad, de servicio».

Y es «muy humano». De hecho, «le gusta mucho el tenis y tuvimos la fortuna de que Rafa Nadal nos dio una camiseta dedicada con mucho cariño para él». «Le hizo mucha ilusión y me dijo “qué bonito”, y que algún día a ver si jugaba un partido». «Aquí en Roma o en Madrid…», apuntó también, en palabras del padre Ángel.

En definitiva, concluye el médico, «una visita emotiva» que es un punto y seguido en el trabajo de los cardiólogos: «Hoy estaba todo el mundo en el hospital a las 8 de la mañana, tratando a los enfermos con la misma ilusión de cada día».

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