León XIV: "Estoy aquí para escuchar"
El Papa abre el consistorio extraordinario recordando que "la unidad atrae, la división dispersa". Prevost animó a los cardenales a "escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharnos unos a otros; expresar sólo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar: ésta será nuestra forma de proceder"
"Estoy aquí para escuchar". Este fue el mensaje inicial del Papa león XIV al comienzo del consistorio extraordinario que marca, para muchos, el auténtico comienzo de su pontificado. A lo largo de este día y medio, los purpurados presentes en Roma mantendrán con Prevost "una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia". Porque este es el propósito del 'cónclave' que arrancó en el Aula Pablo VI: proseguir la "perspectiva conciliar" para la evangelización del mundo de hoy.
En su breve discurso, al que precedió una rotunda reflexión del cardenal Radcliffe, León XIV insistió, con Benedicto y Francisco, que "la Iglesia no hace proselitismo", y recordó que "no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo, y si un cristiano o una comunidad eclesial atrae, es porque a través de ese 'canal' llega la savia vital de la caridad que brota del Corazón del Salvador".
Para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento, el único que nos dio después de lavar los pies a sus discípulos: «Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros»
"La unidad atrae, la división dispersa", advirtió, ante el colegio cardenalicio, en el que destacaban los españoles Cobo, Artime, Omella y Rouco Varela. También Cristóbal López, muy presente en el día de hoy. Con un llamamiento a la unidad, desde el amor, pues "para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento, el único que nos dio después de lavar los pies a sus discípulos: «Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros»", subrayó el pontífice.
El modelo: la colegialidad
Así quiso iniciar el Papa este consistorio "para el camino colegial que, con la gracia de Dios, estamos llamados a recorrer"." Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales", incidió, llamando a "conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad", como se planteó en el cónclave que lo eligió Papa.
Tras apuntar los cuatro temas de estudio comunitario (la misión de la Iglesia en el mundo actual, el servicio de la Santa Sede, la sinodalidad y la liturgia), Prevost lamentó que "por razones de tiempo y para favorecer un análisis más profundo, sólo dos de ellos serán objeto de una exposición específica". El consistorio se ha dividido en 21 grupos, pero "dado que para mí es más fácil pedir consejo a quienes trabajan en la Curia y viven en Roma, los grupos que presentarán sus informes serán los 9 procedentes de las Iglesias locales".
"Estoy aquí para escuchar", repitió el pontífice, vinculando la escucha con la sinodalidad, y recordando, como hizo Francisco, que "el camino de la sinodalidades el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio". "Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro. No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia", subrayó.
Este jueves, los cardenales afrontarán los dos temas elegidos, bajo la misma pregunta-guía: "De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?" , indicó el Papa, que animó a los cardenales a "escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharnos unos a otros; expresar sólo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar: ésta será nuestra forma de proceder". También para el futuro, pues la escucha, "caminando juntos", "seguirá siendo de gran ayuda para el ministerio petrino que se me ha confiado".