Hazte socio/a
Última hora
Cuatro años de la invasión rusa de Ucrannia

León XIV llama a una inculturación auténtica del Evangelio desde Guadalupe

En su mensaje al Congreso Teológico Pastoral sobre el acontecimiento guadalupano, que se efectúa en Ciudad de México del 24 al 26 de febrero, el Pontífice subraya que evangelizar implica entrar con respeto y amor en la historia y cultura de los pueblos

León XIV preside la santa misa en la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en diciembre de 2025 en San Pedro

(Sebastián Sansón Ferrari/Vatican News).- "Santa María de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica”, afirma el Papa León XIV en su mensaje al Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, que se celebra en Ciudad de México del 24 al 26 de febrero de 2026.

El encuentro, convocado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Conferencia del Episcopado Mexicano, los Caballeros de Colón y la Pontificia Academia Mariana Internacional, busca, entre otros objetivos, reflexionar sobre el acontecimiento guadalupano con vistas a fortalecer los procesos pastorales de todo el continente americano y de los demás países involucrados y animar a todas las Iglesias de las Américas y otros países implicados en el novenario guadalupano hacia el Jubileo del 2031, cuando se cumplirán 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac.

Guadalupe: modelo de encuentro con Cristo

En el texto, firmado el 5 de febrero, en la memoria de san Felipe de Jesús, protomártir mexicano, el Sucesor de Pedro introduce su reflexión reconociendo el modo mediante el cual Dios mismo se ha manifestado y nos ha ofrecido la salvación. En tal sentido, plantea que Él no ha querido revelarse como un ente abstracto ni como una verdad impuesta desde fuera, sino entrando progresivamente en la historia y dialogando con la libertad del hombre.

Inculturacion | Picasa

León XIV sostiene que evangelizar consiste, ante todo, en hacer presente y accesible a Jesucristo, y que toda acción de la Iglesia debe buscar introducir al ser humano en una relación viva con Él, "que ilumina la existencia, interpela la libertad y abre a un camino de conversión, disponiendo a acoger el don de la fe como respuesta al Amor que da sentido y sostiene la vida en todas sus dimensiones”.

El Santo Padre acota que en la Virgen de Guadalupe “no se canoniza una cultura ni se absolutizan sus categorías, pero tampoco se las ignora o se las desprecia: son asumidas, purificadas y transfiguradas para convertirse en un lugar de encuentro con Cristo”.

Añade:

La Morenita manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducción hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre. En la tilma, entre rosas pintadas, la Buena Noticia entra en el mundo simbólico de un pueblo y hace visible su cercanía, ofreciendo su novedad sin violencia ni coacción. Así, lo sucedido en el Tepeyac no se presenta como una teoría ni como una táctica, sino como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora

Inculturación, un proceso exigente

León XIV aclara que inculturar el Evangelio sigue el camino de Dios, que consiste en “entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural”.

Subraya:

“Esto implica asumir las lenguas, los símbolos, las formas de pensar, de sentir y de expresarse de cada pueblo, no sólo como vehículos externos del anuncio, sino como lugares reales en los que la gracia desea habitar y actuar”.

A su vez, alerta que la inculturación no equivale a sacrificar la verdad cristiana ni a adoptar la cultura local como criterio de fe:

La inculturación no equivale a una sacralización de las culturas ni a su adopción como marco interpretativo decisivo del mensaje evangélico, ni puede reducirse a una acomodación relativista o a una adaptación superficial del mensaje cristiano, pues ninguna cultura, por valiosa que sea, puede identificarse sin más con la Revelación ni convertirse en criterio último de la fe

Advierte además que "legitimar todo lo culturalmente dado o justificar prácticas, visiones del mundo o estructuras que contradicen el Evangelio y la dignidad de la persona sería desconocer que toda cultura —como toda realidad humana— debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del misterio pascual de Cristo”.

La inculturación, insiste, es “un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo íntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las semina Verbi presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores auténticos, liberándolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas semillas del Verbo, como huellas de la acción previa del Espíritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud”.

Evangelizar desde la realidad concreta

El Papa observa que hoy la transmisión de la fe ya no puede darse por supuesta, especialmente en grandes centros urbanos y sociedades plurales donde Dios es relegado a lo privado o se prescinde de él.

Por ello, el Obispo de Roma resalta que la transmisión de la fe "no puede concebirse como una repetición fragmentaria de contenidos ni como una preparación meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado, en el que la relación viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia”.

Disciplulado | Matthew Reier

Catequesis: prioridad de los pastores

León XIV recuerda la “prioridad irrenunciable para todos los pastores”: la catequesis, en consonancia con las recomendaciones del Documento de Aparecida de 2007:

Está llamada a ocupar un lugar central en la acción de la Iglesia, a acompañar de forma continua y profunda el proceso de maduración que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente, incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes

Durante el Congreso, Prevost, quien fuera presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, anima a los participantes a inspirarse en santos evangelizadores del continente: Toribio de Mogrovejo, Junípero Serra, Sebastián de Aparicio, Mamá Antula, José de Anchieta, Juan de Palafox, Pedro de San José de Betancur, Roque González, Mariana de Jesús y Francisco Solano, entre otros.

Concluye confiando la labor de evangelización a la intercesión de Santa María de Guadalupe, Estrella de la Nueva Evangelización, y deseando que acompañe e inspire cada iniciativa rumbo a los 500 años de su aparición.

También te puede interesar

Lo último

UN SONETO SOBRE EL YO VERDADERO

Despertar al Ser