León XIV pide al Tribunal de la Rota "custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez", y les insta a "ejercer la caridad sin omisión"
El Papa advierte contra el riesgo, en casos de nulidad matrimonial, de una "excesiva identificación con las vicisitudes de los fieles", lo que puede "conducir a una peligrosa relativización de la verdad".
Una "excesiva identificación con las vicisitudes de los fieles" puede "conducir a una peligrosa relativización de la verdad", especialmente en los casos de nulidad matrimonial. Leó XIV hizo un llamamiento, durante su discurso a la Rota Romana, a "custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisión".
Con motivo de la inauguración del Año Judicial, y tras mostrar "mi aprecio por vuestro trabajo", Prevost quiso señalar "la estrecha relación que existe entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad", que no son "dos principios opuestos", sino "dimensiones intrínsecamente unidas". "Queridos amigos, vuestra misión es elevada y exigente. Estáis llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisión. En este equilibrio, que en realidad es una profunda unidad, debe manifestarse la verdadera sabiduría jurídica cristiana", insistió.
En este sentido, Prevost advirtió de "una compasión mal entendida" que "corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de averiguación de la verdad propia del oficio judicial",como puede ocurrir en la causas de nulidad "donde podría inducir a deliberaciones de carácter pastoral carentes de un fundamento objetivo sólido", pero también en el resto de procedimientos, "viciando su rigor y equidad". Por contra, "una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas", que peca de falta de respeto y misericordia.
Por ello, el Papa pidió a la Rota mirar su trabajo con "ese amor verdadero al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo que implica la adhesión a la verdad del Evangelio", con el horizonte de la "salud de las almas como ley suprema en la Iglesia". Eso, y "la sentencia justa a la que se debe llegar, con una rigurosa honestidad intelectual, una competencia técnica y una conciencia recta".
Todo ello con el objetivo de "la búsqueda de la verdad" que "no se reduce al cumplimiento profesional, sino que debe entenderse como expresión directa de la responsabilidad moral". Un servicio a la verdad en la caridad que ha de ser apreciado por "los fieles implicados", tanto en procesos de nulidad, como entre "los acusados de haber cometido un delito canónico" o los que "se consideran víctimas de una grave injusticia" o "reclaman un derecho", y que tienen derecho a "un ejercicio recto y oportuno de las funciones procesales, porque es un camino que afecta a las conciencias y a las vidas".
León XIV clamó por una "deontología" que ha de proteger los intereses de todos "sin sobrepasar nunca lo que en conciencia se considera justo y conforme a la ley". "Un enfoque meramente burocrático en un papel de tal importancia perjudicaría evidentemente la búsqueda de la verdad", glosó el Papa, quien exigió "orden y verdad". ""Desde esta perspectiva, el juez se convierte en un agente de paz que contribuye a consolidar la unidad de la Iglesia en Cristo".
En cada caso, pidió el Papa, ex preciso que "se comprueben los hechos y se comparen las razones y las pruebas a favor de las diversas posiciones, sobre la base de las presunciones de validez del matrimonio y de inocencia del investigado, hasta que se demuestre lo contrario", con el "papel imprescindible del contradictorio y la importancia decisiva de la fase de instrucción". "No observar estos principios básicos de justicia —y favorecer una disparidad injustificada en el tratamiento de situaciones similares— supone un perjuicio considerable para el perfil jurídico de la comunión eclesial", subrayó.
Algo que puede aplicarse "a todas las fases del proceso y a todo tipo de causas judiciales", especialmente en el caso de los procesos breves de nulidad. "Resulta fundamental seguir estudiando y aplicando el derecho matrimonial canónico con seriedad científica y fidelidad al Magisterio. Esta ciencia es indispensable para resolver las causas siguiendo los criterios establecidos por la ley y la jurisprudencia de la Rota Romana, que, en la mayoría de los casos, no hacen más que declarar las exigencias del derecho natural".