El Papa bendice el movimiento de nuevos bautizados en Francia: “¡Sean ustedes también misioneros del Evangelio en esta sociedad!”
"Los nuevos bautizados no están llamados únicamente a recibir: su fe es un tesoro que se ofrece a la Iglesia en Francia y a la Iglesia universal", proclama el Papa durante su encuentro con la Asamblea Sinodal de París
“¡Sean ustedes también misioneros del Evangelio en esta sociedad!”. Tras su visita a Maisson Bakhita, el Papa se dirigió al histórico Instituto Católico de París, donde se encontró con los miembros de la Asamblea Sinodal de la diócesis, así como a catecúmenos y neófitos, esos ‘nuevos cristianos’ que reciben el bautismo de adultos y que, hoy, son una realidad creciente en la Francia (ya no tan) laica.
Tras recibir el Instrumentum Laboris (documento de trabajo) de los católicos de París, y animarles a seguir en su camino por una Iglesia más participativa, “fruto de un camino eclesial en el que ha participado el Pueblo de Dios, con espíritu de escucha recíproca y de sinodalidad”, el Papa se refirió a los “conmovedores testimonios de Jaodie, Marielle y Sophie”, y se reconoció “maravillado por el número de personas que hoy se acercan al umbral de la fe y los numerosos adultos que piden recibir los sacramentos de la iniciación cristiana”.
Contra el "pesimismo estéril"
“Puede parecer paradójico que este fenómeno de tantas personas que redescubren el Evangelio y abrazan la fe se produzca en el contexto de una sociedad como la francesa, marcada por una cultura fuertemente secularizada”, subrayó. Sin embargo, “son un signo tangible de la obra de la gracia de Dios, que supera los análisis estadísticos y sociológicos”, ese “pesimismo estéril” que ya denunció Francisco.
A ellos, les pidió “espíritu de responsabilidad” para “volvernos hacia nuestros hermanos y hermanas, redescubriendo el estilo propio de Dios, hecho de cercanía, compasión y ternura” para “reconocer, acoger y custodiar la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche, la pequeña semilla que aspira a crecer, incluso en medio de espinas y zarzas”.
Pese a los ejemplos, Prevost les invitó a “no encerrarnos en una satisfacción ingenua; debe impulsarnos a comprometernos, a buscar, a interrogarnos y a emprender acciones pastorales concretas”. Este es “el camino de la Iglesia en Francia: maravillados ante la obra imprevisible de Dios, ¿qué debemos hacer y hacia dónde nos impulsa el Espíritu Santo para acompañar a los catecúmenos, a los neófitos y a quienes retoman el camino de la fe?”.
¿Qué debemos hacer y hacia dónde nos impulsa el Espíritu Santo para acompañar a los catecúmenos, a los neófitos y a quienes retoman el camino de la fe?
En primer lugar, el Papa recordó que estar “en estado de iniciación” supone, para la Iglesia, ser capaz de “cuidar de los catecúmenos, de los neófitos y de quienes recomienzan su camino”. Una oportunidad en la que “la comunidad de los creyentes renueva también su propio camino de fe y descubre de nuevo la alegría del Evangelio”.
“La misión consiste en cuidarlos y servirles de guía, incluso después de que hayan recibido los sacramentos”, para evitar, como señaló en su testimonio Marielle, “el ‘vacío’ posterior al bautismo”.
Por ello, señaló, “es esencial acompañar e integrar plenamente a estas personas en nuestras comunidades y en nuestras asambleas de oración después de su bautismo, ofreciéndoles un ambiente familiar y una formación lo más integral posible”.
La liturgia, no solo una puerta de entrada
A la vez, añadió Prevost, los neófitos “necesitan ser iniciados e introducidos en la vida litúrgica de la Iglesia”, que para algunos “fue una puerta de entrada al misterio de la fe”. “Una vez atravesada esa puerta, es preciso avanzar y descubrir la riqueza de la liturgia que sostiene toda la vida de fe”, recalcó el Papa, que reivindicó la liturgia no sólo como una realidad “posterior” a la catequesis, sino que “manifiesta y actualiza el misterio de la Pascua de Cristo”.
Respecto a los nuevos bautizados, León XIV instó a “preparar padrinos y madrinas de la comunidad, especialmente formados para acompañar la iniciación de los neófitos”, con un “estilo de la cercanía, la compasión y la ternura”: “Es preciso encontrar un sabio equilibrio para acogerlos, escucharlos y, al mismo tiempo, animarlos a afrontar las exigencias de la fe”.
“Se trata de asumir el estilo de ‘caminar juntos’. En los senderos de la fe cristiana nos enriquecemos mutuamente y crecemos juntos: sacerdotes y laicos, padrinos y catecúmenos, agentes pastorales y neófitos”, concluyó el Papa, quien insistió en que “los nuevos bautizados no están llamados únicamente a recibir: su fe es un tesoro que se ofrece a la Iglesia en Francia y a la Iglesia universal”.
“¡Sean ustedes también misioneros del Evangelio en esta sociedad! Que los grandes testigos de esta tierra tan querida los sostengan en su camino”, finalizó. “Acogiéndose unos a otros, formen todos juntos el pueblo vivo de la Iglesia en Francia, capaz de transmitir la fe”.