¿Cómo es que el Símbolo de los Apóstoles no menciona a la Eucaristía? ¿Cómo es posible que un misterio tan central en la vida cristiana no aparezca en el Credo? En realidad, sí que se encuentra, pero no de forma tan clara como el bautismo o el perdón de los pecados.
La advocación del Pilar, aplicada a la Virgen María, resulta muy significativa porque orienta directamente al misterio de Cristo. Y eso desde tres puntos de vista.
En la primera mitad del siglo pasado muchos españoles fueron acogidos en América. Hoy muchos americanos quieren ser acogidos en España. Hagamos de nuestras tierras, tierras de acogida y sólo así serán tierras de Dios, bajo la mirada complacida de María.
Día de las personas mayores, oportunidad para dar gracias a Dios por lo que continuamente nos están dando los mayores y, en especial, por su gozoso testimonio de una vida vivida en la fe, en la esperanza y en el amor de Dios
"El sábado, 28 de septiembre, está previsto que el Papa se encuentre con los universitarios en el Aula Magna de una de las más antiguas, famosas e importantes universidades católicas del mundo, la Universidad de Lovaina"
"El Concilio Vaticano II y los Papas posteriores no se han cansado de lamentar que la ruptura entre evangelio y cultura es uno de los dramas de nuestro tiempo"
El Papa Francisco también se ha mostrado sensible a esta necesidad del diálogo entre la fe y la cultura. Unos de los muchos asuntos que ha tocado ha sido el de la educación superior, que tiene en las universidades su mejor lugar y realización
Una guerra resulta tanto más odiosa cuando los mezquinos intereses humanos pretenden justificarse con argumentos religiosos. Apelar a Dios, tenga el nombre que tenga, para matar, es una profanación de su nombre, una blasfemia y un insulto a la inteligencia.
El sensus fidei impide separar rígidamente una ecclesia docens (Iglesia que enseña y habla) y una ecclesia discens (Iglesia que escucha y aprende), pues también los fieles tienen un “olfato” para encontrar nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia. Los fieles no son actores pasivos y simples receptores
Sino el término, al menos la práctica de la sinodalidad ha sido y es bastante corriente en la Iglesia, aunque haya recibido otras denominaciones y se haya vivido con distintas características, en función de los grupos que la practicaban.
¿Qué son las guerras, que destruyen y matan, sino actos de no amor? ¿Qué son las discusiones entre las personas y las familias, que destruyen, separan y matan, sino actos de no amor?
Celebrar la fiesta de la Asunción no es celebrar la fiesta de una María alejada y elevada, sino la fiesta de una María mortal y sufriendo como yo, que comparte nuestra muerte y muere como Cristo y con Cristo.
El Papa está pidiendo una tregua con motivo de los Juegos Olímpicos. Bueno sería que la hubiera, aunque vistas las cosas evangélicamente la tregua sería un bien menor, pues el ideal es el cese total de las hostilidades, el fin de las guerras.
Añorar el pasado que uno no ha vivido y que sólo existe en su imaginación es una constante tentación. Hay grupos y personas que no han conocido la situación anterior al Concilio Vaticano II y que, sin embargo, la idealizan con el evidente objetivo de criticar el presente eclesial.
No estaría mal que el gran tema de las reuniones, capítulos o asambleas eclesiales, no fueran asuntos organizativos o la redacción de documentos que pocos leen, sino la gran cuestión de si nos amamos.
La gracia en este mundo se vive con una cierta imperfección. Por eso la santidad es imperfecta en este mundo, pues se vive en las condiciones limitadas de este mundo. Solo alcanza su perfección en la escatología, en la gloria celeste.
¿Qué es el hombre, este ser capaz de pensamiento reflejo, de libertad, de autonomía, este ser capaz de componer música, de interrogarse sobre los problemas metafísicos, de amar la belleza por sí misma?
Los frutos del sacramento dependen de las disposiciones del que lo recibe. Pero estas disposiciones pueden ser obstaculizadas, purificadas o estimuladas según las actitudes del que administra el sacramento. De ahí la responsabilidad de los presbíteros y responsables de las comunidades cristianas.
La parroquia no es el párroco. Y la parroquia tampoco es del párroco. La parroquia es de “todos, todos, todos”, como diría el Papa Francisco. Y si es de todos, todos son responsables, todos están llamados a cuidarla y a participar.
El libro de Isaías anuncia que el Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz. En estos momentos parece que ocurre todo lo contrario. Más que la paz, lo que ocurre en Jerusalén es una inundación, un torrente de guerra. ¿Acaso la profecía miente?
No es posible reconocer a Cristo presente en su cuerpo eucarístico si no se le reconoce presente en su cuerpo eclesial, siendo los pobres la expresión privilegiada de esta presencia en el cuerpo eclesial.