Yo Soy el Buen Pastor, camino delante de mis ovejas, ellas me siguen y doy mi vida por ellas
En este domingo 4º de pascua se nos invita a seguir las huellas de Jesucristo porque Él es la única puerta por la que podremos entrar para salvarnos.
Por eso hoy en los textos de este domingo se nos recuerdan:
- Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús a quienes ustedes han crucificado
En la primera lectura de los hechos de los apóstoles, ante las palabras de Pedro, la multitud que escuchaba sus palabras se sienten arrepentidos por haber obrado en contra del mismo Jesús de quien pidieron que fuera crucificado.
Arrepentidos de haber obrado mal, dicen: ¿qué debemos hacer hermanos? Y Pedro los invita a arrepentirse para ser bautizados y así reciban la fuerza y gracia del Espíritu Santo.
Esto es enderezar el camino, corregirse, paso fundamental para el camino de la fe y seguimiento de Dios.
Es reconocer la verdad y en esa verdad reconocer con humildad en que nos hemos equivocado y corregir.
- Nos dejo un ejemplo para que sigamos sus huellas
Este mismo Jesús nos enseña a seguir el camino de la Voluntad del Padre, camino que es hacer siempre el bien pero que encontrará muchas dificultades, obstáculos pero que nunca debemos dejar de buscar y hacer lo que es agradable a los ojos de Dios.
La gran diferencia entre agradar a Dios y agradar a los hombres es que Dios es fiel y siempre sostiene, socorre y da fortaleza.
En cambio cuando buscamos agradar a los hombres se descubre que el ser humano es convenenciero y cuando vienen las dificultades abandona, huye, traiciona. Esta escena la vemos muy clara en la pasión de Jesús, cuando muchos lo abandonan, otro lo traiciona y otro lo niega.
Jesús hace el bien con firmeza, no responde con desquites con quien lo maltrata o traiciona sino que confía su causa a quien juzga justamente, pero no deja de buscar el bien por nuestra salvación.
- Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia
Lo primero es que Jesús da su vida por nosotros, en eso descubrimos el amor verdadero.
El va delante de nosotros, nos defiende. Vemos como Jesús defiende a sus discípulos de las críticas de los fariseos cuando se comen las espigas; cuando aprehenden a Jesús en el huerto de los olivos, Él dice soy yo y no le tocan a ninguno de los suyos.
El mismo Jesús comunica su poder y vida a los discípulos por el Espíritu Santo que derrama sobre ellos, dándoles su propia vida y dándonos un gran ejemplo al morir por nosotros en la cruz.
Ese es el camino que Jesús nos traza como el Buen Pastor.
Jesús viene para que crezcamos, nos descubramos en todo lo que podemos dar de frutos y con su ayuda demos esos frutos, lo mejor de nosotros.
Derrama su gracia y dones en cada uno de nosotros para enriquecernos y hacernos capaces de cumplir la misión que nos confía.