Cristo será glorificado en mí
"En este domingo 25 del tiempo ordinario se nos invita a meditar en la importancia de llevar una vida en Cristo. Nuestra vida ya es un don que debemos agradecer y si hemos sido invitados a trabajar en la viña del Señor para servir nos debemos sentir dichosos"
En este domingo 25 del tiempo ordinario se nos invita a meditar en la importancia de llevar una vida en Cristo.
-Mis pensamientos y mis caminos no son sus pensamientos y sus caminos
Tanto en el texto del profeta Isaías como en el evangelio de Mateo se nos invita a ser dóciles con la manera como Dios nos hace participes de trabajar en su viña, en este caso para su Reino.
Bien lo dice san Pablo en la carta a los filipenses, para Él sea el morir como el vivir es para glorificar a Cristo.
Cuando los trabajadores que fueron invitados a trabajar en la viña al amanecer y soportaron el peso del día y del calor y recibieron un denario como los demás, ese había sido el acuerdo y deberían de estar felices porque es la paga del Señor.
Nuestra vida ya es un don que debemos agradecer y si hemos sido invitados a trabajar en la viña del Señor para servir nos debemos sentir dichosos.
-Salió a contratar trabajadores al amanecer, a media mañana, a mediodía, a media tarde y al atardecer
Ya lo dice el Señor: la mies es mucha y los trabajadores pocos.
El Señor no deja de llamar trabajadores para trabajar en su viña y debemos estar felices por haber sido llamados.
Es importante ver que los que fueron contratados al amanecer no se les carga todo el trabajos porque después llegan cuatro grupos de trabajadores que ayudan a que se puedan sacar las tareas que el Señor encomienda.
Lo importante es sacar la obra que Dios quiere sin las envidias comparativas y los celos que solo destruyen y dividen.
-La alegría de colaborar y hacer equipos para gloria de Dios y por el bien de los hermanos
La Viña es del Señor y en los diferentes tiempos participamos en lo que Dios nos permite participar, enfocándonos en dar el fruto que nos corresponde cultivar y producir.
Si somos invitados a participar, debemos agradecer que se nos tomó en cuenta, que se nos valoró y se nos dio la oportunidad.
Que hay otros que participan, enriquecen y fortalecen el trabajo y que no somos los únicos.
Que tengamos siempre la alegría de compartir en equipos y de colaborar, de caminar juntos.
-Al invitarnos a trabajar en la viña, no estamos más de ociosos
Al no estar de ociosos estamos trabajando para producir frutos y nuestra vida se vuelve significativa y muy valiosa.
San Pablo lo dice: pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría que elegir.
¿Qué estoy haciendo con este don de la vida que Dios me ha dado? ¿cómo lo aprovecho para mayor bien de los demás?
Trabajar y producir fruto me permite crecer y hacer crecer, todo crece.
¿En qué debemos ocuparnos cada uno para producir los frutos que podemos dar?
Por sus frutos los conocerán.
