Vivan como hijos de la luz
En este cuarto domingo de cuaresma Jesús se nos presenta como la luz del mundo y en la segunda lectura de la carta a los efesios, san Pablo nos exhorta a vivir como hijos de la luz y dar los frutos de santidad, de bondad y de verdad.
La curación del ciego de nacimiento, a quien Jesús le pone lodo en sus ojos deja manifiesto que quien es tocado por Jesús viene a la luz y se descubren para él las maravillas que Dios le tenía reservadas y que empieza a conocer y a sorprenderse.
En Dios todo es claridad.
- El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones
En la primera lectura del primer libro de Samuel, Dios deja manifiesto al profeta que ha escogido como rey al más pequeño de los hijos de Jesé, a ese pequeño que no había sido convocado a la primera reunión de los hijos y que había sido descartado por ser pequeño y tenía que cumplir con la obligación de cuidar el rebaño.
Dios escoge siempre lo pequeño, lo descartado, lo que no vale a los ojos humanos para reducir a la nada lo que vale según los hombres.
El corazón de David se abrirá a escuchar la voz de Dios a través del profeta y a pesar de sus flaquezas y errores buscará en todo hacer lo voluntad de Dios y será escuchado por Dios.
Así lo dice el ciego de nacimiento que ha sido curado por Jesús: Dios escucha al que lo teme y hace su voluntad.
- Los frutos de la luz son la santidad, la bondad y la verdad
Jesús nos ha dicho que el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad.
La verdad siempre nos abre a la luz y nos encamina en las buenas obras. Se nos permite ver en esa luz de la verdad lo que debemos corregir para vivir en el espíritu de Dios en comunión con él, que no es otra cosa que vivir en la santidad de su espíritu.
- Creer en Jesús y confesarlo como hace el ciego que ha sido curado
El ciego confiesa creer en Jesús.
Jesús se revela al ciego como el Hijo del hombre y el ciego, quien ya había dicho que él creía que era profeta, confiesa que cree en Jesús y se postra y lo adora y no teme ser expulsado de la sinagoga por confesar a Jesús.
En el pasaje de la samaritana del domingo pasado, también escuchamos la confesión de la samaritana sobre Jesús a quien lo ve como profeta y ante ella Jesús se revela como el mesías que está hablando con ella.
Jesús se nos revela como la luz del mundo al hacer que la samaritana confiese la verdad y que el ciego de nacimiento pueda ver todo lo que Dios la hace descubrir y conocer y que los fariseos no son capaces de descubrir y reconocer.
