Presentado en Madrid el libro "El Humanismo Cristiano en el contexto de la Antropología social”
Tal como en su día fue anunciado por Religión Digital, el 27 del pasado enero tuvo lugar la presentación del libro de Ángel Gutiérrez Sanz, titulado "El humanismo cristiano en el contexto de la antropología social"
A pesar del tiempo tan desapacible y la lluvia torrencial que caía sobre Madrid, las puertas de la histórica aula “García Polavieja”, en la sede del ICADE, se abrieron para dar acogida a este acto, en el que intervino D. José Luis Fernández, director de la “Catedra Iberdrola” de Ética Económica y Empresarial, quien como maestro de ceremonias abrió la sesión, recordando a los allí presentes que el humanismo ha sido, es y será, un tema interesante y siempre de actualidad.
Le siguió en el uso de la palabra, el profesor de Antropología Social y Presidente del Instituto de Estudios para la Ética y la Responsabilidad Social de las Organizaciones, D. Gonzalo Sichar. En su calidad de editor, comenzó informando a los allí presentes que los derechos de autor del libro que se estaba presentando, habían sido cedidos por el autor a favor de una ONG que se ocupa de atender a niños con riesgo de exclusión social. Quiso también descubrir las razones que le habían llevado a editar este libro, que poco tenían que ver con motivos religiosos. Las razones habrían sido fundamentalmente dos. Pensando en sus alumnos, consideró que este libro podía ser un material valioso, una especie de libro de texto, para quienes iniciaban los estudios de la filosofía. Esta sería una razón. La otra sería, el hecho de que las páginas de este libro podrían servir para acercar posiciones entre creyentes y racionalistas ateos, toda vez que a través de sus páginas quedaba demostrado que razón, ciencia y fe, lejos de entrar en contradicción, podían ir de la mano.
En último lugar tomo la palabra el autor, quien durante una hora trato de desglosar el contenido de su libro. Comenzó valorando positivamente todas las aportaciones positivas que, desde los griegos hasta nuestros días, nos habían llegado a través de la razón antropológica y la razón histórica, para centrarse después en el Humanismo Cristiano, que no puede confundirse con el “Cristianismo”. Éste hay que entenderlo como la adhesión a Jesucristo, siempre el mismo, ayer, hoy y mañana, mientras que aquel representa tan solo un capítulo de la filosofía cristiana, susceptible de cambio según el signo de los tiempos. El Humanismo Cristiano, como construcción humana, que es, está sujeta a falsas interpretaciones y puede dar lugar a una forma de vivir el cristianismo de forma inadecuada. Sobre esta base, el autor hizo un recorrido histórico de las distintas épocas que jalonan la historia del cristianismo, arrancando de los siglos III y IV, en que se tenía una concepción monista del hombre, según la cual el alma lo era todo y el cuerpo casi no contaba. Todo era visto “Sub specie aeternitatis”, de modo que aquello que no estuviera relacionado con la eternidad solo era vanidad.
El monismo daría paso al dualismo representado por un Humanismo Cristiano, de corte aristotélico-tomista, que habría de ser santo y seña de la civilización occidental, un humanismo que, como bien se ha dicho, estaba asentado sobre la Acrópolis de Atenas, el Capitolio de Roma y el Gólgota de Jerusalén. Hubo un tiempo en que se creyó que el ideal cristiano, de implantar el reino de Dios sobre la tierra, se había logrado. Fueron los tiempos en que la Europa de ahora era conocida como la cristiandad, una especie “res publica christiana”, en la que había una sola fe, una sola legislación, una sola lengua, una sola civilización, inspirada en los principios cristianos, una época en que la autoridad civil y religiosa compartían el mismo sentimiento de hacer visible en el mundo el Reino de Cristo.
Luego vendrían los cismas de oriente y occidente, las guerras de religión y por fin, la apostasía modernista anticristiana, en la que los papas de Pio IX hasta Pío XI, pasando por León XIII, Pio X y Benedicto XV, se sienten acosados y tienen que salir en defensa de la fe y condenar, a través del “sylabus”, las herejías modernistas y las ideologías, tanto de signo socialista como liberal. Se Proclama la confesionalidad del estado y la soberanía de Cristo Rey sobre toda potestad humana. Así hasta la llegada del Concilio Vaticano II, en que el Humanismo Cristiano cambia de signo por obra y gracia de J. Maritain, maestro y amigo del cardenal Montini, que llegaría a ser papa con el nombre e Pablo VI. Se cambia el anatema por el dialogo, se proclama la libertad religiosa, se comienza a hablar de laicidad positiva y de ecumenismo y se defiende la separación entre Iglesia y Estado, llegando a un pacto de no agresión entre el poder civil y religioso, para que cada cual se ocupe de lo suyo, “vivir y dejar vivir” como corresponde al periodo actual, caracterizado por la permisividad y el pluralismo.
El autor del libro, concluyo su actuación expresando su opinión de que el contrincante del Humanismo Cristiano ya no lo es tanto el estado laico cuanto el transhumanismo, que trata de sustituir el Dios de Jesucristo por el dios de la técnica y de la inteligencia artificial. No sabemos lo que a partir de ahora sucederá. Teilhard de Chardin dejo escritas estas proféticas palabras: “Algún día, tras dominar los vientos, las olas, las mareas, la gravedad, aprovecharemos para Dios la energía del amor”. Según el autor de este libro, creyentes y no creyentes están llamados a trabajar por la solidaridad universal, teniendo muy claro que es preciso tener en cuenta a los demás, pues quien no vive para servir no sirve para vivir humanamente. Solo el Humanismo del amor podrá salvarnos.
El evento concluyó con el turno de intervenciones y la firma de ejemplares por el autor, lo que puso de manifiesto que el tema del humanismo cuenta también con su público.