Vicens Lozano: "El gran proyecto oculto de Prevost es el gobierno colegiado de la Iglesia"
El vaticanista presenta León XIV, sombras bajo la cúpula (Roca Editorial), un relato apasionado y apasionante, en forma de thriller, sobre las claves del cónclave y los retos de presente y de futuro de León XIV, al que Lozano define, con acierto, como "un maestro de ajedrez".
"(La elección del Papa) se consiguió gracias a un pequeño núcleo que trabajó insistentemente para buscar una figura que salvara el legado del Papa Francisco, y esto se consiguió con Prevost. Un nombre que no estaba en absoluto previsto, pero que será un personaje clave para este siglo XXI, como líder ético y moral. El Papa necesario para este momento". Vicens Lozano, periodista de investigación y vaticanista, fue uno de los pocos (junto a RD) que adelantó las posibilidades de la elección de Robert Francis Prevost, hace ahora justo un año. Ahora, publica León XIV, sombras bajo la cúpula (Roca Editorial), un relato apasionado y apasionante, en forma de thriller, sobre las claves del cónclave y los retos de presente y de futuro de León XIV, al que Lozano define, con acierto, como "un maestro de ajedrez".
Pregunta. Buenos días, bienvenidos a las entrevistas en Religión Digital. Hoy nos acompaña Vicens Lozano, periodista, buen amigo de esta casa y compañero de cuitas en Cónclaves y en otros líos en los que nos metemos. ¿Qué tal estás, Vicens?
Respuesta. Muy bien, ¿y tú?
P. Trabajando y esperando que en breve nos visite el protagonista de tu último libro, que viene del 6 al 12 de junio a Madrid, Barcelona y Canarias.
R. Sí, sí, será interesante, esperemos.
P. Lo que es interesante es tu libro, León XIV, sombras bajo la cúpula (Roca Editorial), un relato de quién es Prevost, del cónclave que lo eligió y de algunos secretos que narras al modo de novela policíaca…
R. Como un thriller, sí, sí.
P. Como si fuera una novela, pero es cierto, y doy fe que lo que cuenta, o al menos en las fuentes que tenemos y creo que algunas compartimos, es bastante verdad. ¿Por qué se te ocurre este estilo a la hora de relatar?
R. Bueno, tú sabes que estos temas son normalmente muy complejos de entender para la gente normal. A mí. Me interesa levantar alfombras y buscar, a través del privilegio de haber podido conocer el Vaticano de cerca, contarlo y sacarlo a la luz.
P. ¿Ha cambiado mucho el Vaticano en el que trabajaste más en primera línea con el actual o hay cosas que no cambian?
R. Hay cosas que como tú sabes, no cambian y difícilmente cambiarán nunca, pero fundamentalmente cambió con el Papa Francisco. Con él hubo un cambio real: cambió la escena, la historia de la Iglesia, cambió la manera de interpretar la Iglesia, y al menos pudimos sacar a la luz muchas cosas que estaban ocultas en el Vaticano. Aunque la transparencia en el Vaticano sigue siendo una asignatura pendiente.
La movilización del sector reformista de la Iglesia se produjo pocos meses antes, al darse cuenta de que la posibilidad de regresión en la Iglesia, la posibilidad de volver a los pontificados conservadores de Benedicto XVI y Juan Pablo II era factible
P. En el libro narras las tensiones del cónclave, entre reformistas y conservadores. Un año después, todos hablan de Prevost y de un cónclave fácil, pero no fue exactamente así…
R. No, realmente el conclave fue una guerra soterrada. Existió una guerra sucia, que ya se había iniciado durante el pontificado de Francisco puesta en marcha por parte del sector más ultraconservador de la Iglesia. La movilización del sector reformista de la Iglesia se produjo pocos meses antes, al darse cuenta de que la posibilidad de regresión en la Iglesia, la posibilidad de volver a los pontificados conservadores de Benedicto XVI y Juan Pablo II era factible. Un movimiento en sintonía con los que existen en el mundo actual, y que intentan socavar la democracia. Y en esta guerra, el Vaticano es sumamente importante a nivel geopolítico.
P. ¿La elección del Papa como caballo de Troya para la guerra cultural?
R. Efectivamente. El Vaticano es una especie de microcosmos de la guerra cultural que se está produciendo a nivel global, forma parte de este mundo desde un punto de vista político, no solo religioso, en un mundo que está marcado por la incertidumbre, donde se abandona el diálogo y el derecho internacional y se impulsa el chantaje, las amenazas sobre la diplomacia y la ley del más fuerte.
No fue la primera opción. Había unos candidatos bastante claros por parte del sector conservador y por parte también del sector reformista. Prevost fue el ‘tapado’ que surgió, si no en el último momento sí durante el precónclave
P. Hablas del sector reformista, o como lo queramos denominar, que desde meses antes de la muerte de Francisco ya estaba pensando en el futuro ¿Prevost siempre fue la primera opción? ¿Es el mejor de los posibles?
R. No, no fue la primera opción. Había unos candidatos bastante claros por parte del sector conservador y por parte también del sector reformista. Prevost fue el ‘tapado’ que surgió, si no en el último momento sí durante el precónclave.
P. ¿Por qué?
R. Creo que se buscaba una figura de cierto consenso entre las dos almas de la Iglesia, la conservadora y la reformista. Eso se consiguió gracias a un pequeño núcleo que trabajó insistentemente para buscar una figura que salvara el legado del Papa Francisco, y esto se consiguió con Prevost. Un nombre que no estaba en absoluto previsto, pero que será un personaje clave para este siglo XXI, como líder ético y moral. El Papa necesario para este momento.
P. Nuestras fuentes, de alguna manera complementarias a la tuya, nos apuntaban que existía un temor fundado hacia una posible reversión al pasado, que pudieran llegar figuras como Parolin, o Ërdo, para dinamitar las reformas de Francisco
R. Sí, realmente existía ese temor, y esa posibilidad. No olvidemos que era un cónclave que reunía por primera vez a cardenales que desconocían totalmente el poder de la Curia, que venían de la periferia, no hablaban inglés ni italiano, que eran carne de manipulación. Todos hablaban del cardenal Parolin, a quien la prensa italiana dibujaba como continuista, pero que engañó absolutamente a todos. De ahí parte mi investigación, para explicar lo que hubo detrás de estas votaciones. Se han explicado hasta la saciedad las votaciones, pero muy poco las maniobras para captar el voto, y cómo el pequeño núcleo progresista fue convenciendo a los cardenales menos radicales del sector moderado para que apostasen por Prevost.
P. ¿Y cómo lo dibujaron? Porque sí que da la sensación, un año después, de que Prevost es continuista del legado de Francisco, pero también un Papa que prima la unidad por encima de todo, con guiños constantes a los sectores más conservadores, desde la misa en latín hasta temas de moral sexual…
R. Estamos ante la figura de un papa que es tradicionalista en las formas y muy reformista en el fondo. Un amante de la tradición de la iglesia, al que le gusta la liturgia y la tradición de la Iglesia. Y, claro, la misa en latín fue un elemento que pudo convencer a muchos cardenales, que habían hecho de este tema un arma arrojadiza contra Francisco. Yo creo que Prevost no dará misas en latín, pero las autorizará. Otro elemento clave para convencer a los moderados fue la economía. Sabes que la Iglesia norteamericana había cerrado el grifo de las ayudas, que había problema para pagar los sueldos y sostener las pensiones, etc…, y con Prevost se ha desbloqueado la cuestión de las finanzas vaticanas. Y, finalmente, estamos ante un personaje al que yo defino como un maestro del ajedrez. Compararlo con Francisco en carácter es odioso: León es muy discreto, le gusta escuchar, discernir y luego adoptar sus resoluciones teniéndolo muy claro. Es un estratega.
P. ¿Cuáles son los grandes temas habrá de afrontar en este pontificado?
R. En primer lugar, la unidad en la Iglesia, una unidad que no deja de ser una quimera porque la Iglesia ha estado dividida siempre, y continuará estándolo. En este sentido, el sector más conservador está desconcertado: al verle salir con la muceta, hablando en latín, viviendo en el Palacio Apostólico, pensaron que era de los suyos, pero ahora todos se están dando cuenta que este Papa está decidido a implementar muchas de las reformas que Francisco no pudo culminar. Especialmente, en el tema de la sinodalidad. En este sentido, el gran proyecto oculto de Prevost es el gobierno colegiado de la Iglesia, donde él ceda responsabilidades a un grupo de cardenales. Ya Francisco cambió el significado del pontificado, pero León es consciente de que sin tener en cuenta a las bases es difícil seguir adelante.
Hay mucha gente que dice que se eligió un Papa anti-Trump, y yo creo que no es así, pero no es menos cierto que este Papa, como no podía ser de otro modo, habla desde el Evangelio y condena de manera muy clara las políticas migratorias en Estados Unidos, el asalto a la soberanía en Venezuela, el genocidio contra los palestinos en Gaza, el tema de de Ucrania y Rusia o, ahora, la guerra en Irán
P. En el ámbito internacional, tenemos al primera Papa norteamericano en la época del emperador Trump. Ya han saltado las primeras chispas, y tiene pinta que su relación no será fácil..
R. Hay mucha gente que dice que se eligió un Papa anti-Trump, y yo creo que no es así, pero no es menos cierto que este Papa, como no podía ser de otro modo, habla desde el Evangelio y condena de manera muy clara las políticas migratorias en Estados Unidos, el asalto a la soberanía en Venezuela, el genocidio contra los palestinos en Gaza, el tema de de Ucrania y Rusia o, ahora, la guerra en Irán. Era inevitable que saltaran chispas, y que sigan produciéndose en el futuro, aunque creo que van a mantener cierta distancia, no tienen intención de hacerse una foto juntos. Yo pienso que el Papa no viajará a EEUU durante la Administración Trump.
P. Tú has contado como nadie cómo funciona la maquinaria del Vaticano, sus mecanismos secretos, que actúan como contrapoder en la sombra. Ese poder, ¿dejará trabajar a Prevost?
R. Yo creo que siendo un Papa ‘joven’ para lo que se estila en la gerontocracia vaticana (70 años) puede ver las cosas a largo plazo, siendo un Papa lento en las reformas pero con un camino trazado. Aquí hay una cuestión clave: los 30 escasos cardenales derrotados en el cónclave, los mismos que habían insultado al Papa Francisco, que le habían tildado de hereje, de anticristo, de comunista… siguen teniendo un poder extraordinario, aliado con la extrema derecha internacional que controla los grandes medios de comunicación, las tecnologías, la Inteligencia Artificial… No olvidemos los dosieres que hicieron circular durante el cónclave. Va a haber una batalla muy dura en este sentido. La extrema derecha internacional y este sector más radical de cardenales de la iglesia seguirá haciendo la vida imposible a este Papa como hicieron con el anterior.
P. ¿Prevost, es consciente de esto?
R. Sí, estoy convencido de que sí. Y también, como buen norteamericano, que conoce la importancia de los medios de comunicación, de la IA (que probablemente incluirá en su primera encíclica), del mundo laboral… Las presiones exteriores continuarán, y las batallas serán cruentas.