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Liturgia del 2º DOMINGO DE PASCUA 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

Paz a vosotros

El amor permanente y entrañable de Dios Padre que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, la Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA 

Ocho días después de la resurrección, los discípulos de Jesús estaban juntos, con miedo, creyendo, pero aun así dudando, ya que el hecho de que Jesús viviera era demasiado bueno para ser verdad.

De la misma manera nosotros hoy nos hemos reunido como comunidad de Jesús. Sin embargo, nosotros también somos con frecuencia tímidos y tenemos miedo, estamos llenos de preguntas, quizás de dudas, y con una fe frágil. Pero estamos juntos aquí porque somos una comunidad que cree en Jesucristo. Sabemos que el Señor está presente en medio de nosotros, aunque nuestros ojos no pueden verle. Y con Tomás decimos en esta eucaristía: “Señor mío y Dios mío”.

RENUNCIAS y PROFESIÓN

Sacerdote.- ¿Renunciáis al odio y a la violencia, que sólo nos conducen a las guerras y a las muertes ?.

Todos.- Sí, renunciamos.

Sacerdote.- ¿Renunciáis al egoísmo y al afán desordenado de riquezas que fomenta el egoísmo y no la ayuda a los demás?.

Todos.- Sí, renunciamos.

Sacerdote. ¿Renunciáis al poder y al dominio sobre otros, que sólo conducen a esclavizar a nuestros hermanos?.

Todos .- Sí, renunciamos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios , que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas, nos habita por dentro y nos cuida con amor?.

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?.

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia para hacer un mundo mejor?.

Todos. Sí, Creemos.

Oración:- Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos regeneró con el Agua y el Espíritu Santo, y nos concede desde siempre el perdón de los pecados, nos guarda en su gracia, para la vida eterna. A m é n.

Se rocía a los fieles con el agua bendita

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

Como Tomás…

también dudo y pido pruebas.

También creo en lo que veo.

Quiero gestos. Tengo miedo.

Solicito garantías.

Pongo mucha cabeza y poco corazón.

Pregunto, aunque el corazón me dice: “Él vive”

No me lanzo al camino sin saber a dónde va.

Quiero, de tu mano, soltar el miedo y el cálculo.

Quiero, de tu mano, evitar la zozobra y la lógica.

Quiero impregnarme de tu espíritu, y que al descubrirte,

en mi corazón y en mi hermano,

susurre, ya convertido:

“Señor mío y Dios mío”.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,42-47):

Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.

Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

Palabra de Dios

Sal 117

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

Éste es el día que hizo el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.

Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

R/Gloria a tí Señor

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor.

Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

DIGÁMOSLE HOY A JESÚS RESUCITADO:

Entra Jesús, para que en nuestra comunidad, en nuestras casas, en nuestras cosas, se empiece a escuchar el rumor de la vida, para que dejemos de ser tan incrédulos, y nos atrevamos a decir no solo que tú eres Dios y Señor, sino «mi Señor y mi Dios».

Contigo en medio, irá cambiando el rostro de cada comunidad, de toda la Iglesia.

Con el Espíritu estaremos dispuestos a salir a la calle, y «armar lío»

Llevaremos en los pies un anuncio misionero, gozoso; en las manos, dones para repartir e intercambiar gratuitamente; en los ojos, mucha alegría y atención para descubrir los pequeños signos y gestos de vida; con las manos entrelazadas, mucha solidaridad hacia dentro y hacia fuera; en la boca cantares de alabanza a tu misericordia; en la mochila, un encargo tuyo: ofrecer alternativas a un mundo injusto; en el corazón, un susurro de adoración: “Señor nuestro y Dios nuestro”.

Acudiremos al templo todos unidos, celebraremos la fracción del pan y comeremos juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón.

Así seremos bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor seguirá agregando al grupo a los que se vayan salvando (aunque siempre nos faltará algún Tomás que anda… ¡Dios sabe dónde y hasta que él quiera encontrarle, al octavo día!).

Y nos mirarán todos con mucho agrado, al ver que nadie pasa necesidades. Y que damos testimonio con mucho valor. Entonces habremos conseguido la victoria sobre el mundo con nuestra fe en el Resucitado.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, Tomás representa la figura de aquel que no ha visto ni oído, a quienes somos incapaces de percibir la nueva vida que brota del Amor que se ha entregado. Oremos

Queremos ser signo de lo que hemos visto y oído

• Y que la lucha en favor de la vida, de los derechos de los más desfavorecidos, de la justicia, de la igualdad entre hombres y mujeres, de la paz, sean las señas de identidad de la Iglesia.

Queremos ser signo de lo que hemos visto y oído

• Y que los creyentes seamos capaces de descubrir la presencia del Resucitado en los olvidados de este mundo, en los excluidos de la sociedad de bienestar, en los que sufren la violencia y la pobreza.

Queremos ser signo de lo que hemos visto y oído

• Siendo hombres y mujeres de fe viva, adulta, despierta. Hombres y mujeres reconfigurados por la vida, muerte y resurrección de Jesús.

Queremos ser signo de lo que hemos visto y oído

Padre y Madre buena, nuestras comunidades de fe y nosotros, hombres y mujeres creyentes, queremos dar testimonio de la Vida que hemos conocido y recibido de Jesús de Nazaret que vive resucitado por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el Pan y Vino te ofrecemos hoy nuestra fe. Tú nos la diste con tu vida, nosotros no queremos perderla, sino que queremos que crezca de día en día dentro de esta Comunidad de ......... Te ofrecemos también nuestras vidas puestas en tus manos y al servicio de los demás. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Realmente es justo que te demos gracias, Padre santo,

porque has dejado tu huella en la persona de Jesús

y, a través de su vida, te has revelado a la humanidad.

Hemos oído su voz, que nos llega como 

eco de tu palabra,

y nos hemos sentido llamados a seguir sus pasos.

Nos ha mostrado el camino para ser 

plenamente humanos

y nos ha dicho que la única forma

de agradecerte tu amor

es preocupándonos y ocupándonos

de los más débiles y necesitados,

que no podemos quererte 

sino sirviendo a los hermanos,

que es inútil decirte 'Señor, Señor', 

sin perdonarnos antes a nosotros y a los otros.

Confiamos en la palabra de Jesús,

creemos en su mensaje,

esa es nuestra fe, nuestra vocación

de seguidores suyos.

Jesús ha recorrido ya el camino,

ha ido en primera línea,

y nos ha hecho partícipes de 

su personal experiencia.

Por ello te alabamos diciendo

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

Bendito sea Jesús, tu enviado

el amigo de los niños y de los sencillos.

Él vino para enseñarnos

cómo debemos amarte a Ti

y amarnos los unos a los otros.

Él vino para arrancar de nuestros corazones

el mal que nos impide ser amigos

y el odio que no nos deja ser felices.

Él ha prometido que su Espíritu Santo

estará siempre con nosotros

para que vivamos

como verdaderos hijos tuyos.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,.

El mismo Jesús,

poco antes de morir,

nos dio la prueba de tu Amor.

Cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó el pan,

dijo una oración para bendecirte y darte gracias,

lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino,

te dio gracias con la plegaria de bendición

y lo pasó a sus amigos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

 

Por eso, Padre bueno, recordamos ahora

la resurrección de Jesús, el Salvador del

mundo, y renovamos nuestra fraternidad.

Él se ha puesto en nuestras manos

para que te lo ofrezcamos como ofrenda nuestra

y junto con él nos ofrezcamos a ti.

Tú nos escuchas, Señor Dios nuestro;

y nos das tu Espíritu de amor

a los que participamos en esta comida,

para que vivamos cada día

más unidos en la Iglesia,

con el santo Padre, el Papa León,

con nuestro Obispo N…,

los demás obispos,

y todos los que trabajan por tu pueblo.

 

No nos olvidamos de las personas que amamos

ni de aquellas a las que debiéramos querer más.

 

Te damos gracias porque nuestros

hermanos difuntos… familiares

amigos y miembros de nuestra Comunidad

están ya contigo en Tu casa del Cielo. 

 

Y un día, nos reuniremos contigo,

con María, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, su esposo San José, los santos

y todas las personas de bien

para celebrar la gran fiesta del cielo.

Entonces, todos los amigos de Jesús, nuestro Señor, podremos cantarte sin fin.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Paz a vosotros, mis amigos,

que estáis tristes y abatidos

rumiando lo que ha sucedido

tan cerca de todos y tan rápido.

Paz a vuestros corazones de carne,

paz a todas las casas y hogares,

paz a los pueblos y ciudades,

paz en la tierra, los cielos y mares.

Paz en el trabajo y en el descanso,

paz en las protestas y en la fiesta,

paz en la mesa, austera o llena,

paz en el debate y el diálogo sano.

Paz en los sueños y retos sociales,

paz en los surcos abiertos de las labores,

paz en la pasión pequeña o grande,

paz a todos, niños, mujeres y hombres.

Paz en las plazas y caminos,

paz en los asuntos políticos,

paz en vuestras alcobas y ritos,

paz en todos vuestros destinos.

Paz luminosa y siempre florecida,

paz que, al alba, se levante viva

y a la noche, nunca muera,

paz para vivir en fraterna armonía.

Paz que abre puertas y ventanas,

paz que no tiene miedo a las visitas,

paz que acoge, perdona y sana,

paz dichosa y llena de vida.

La paz que canta la creación entera,

que el viento transporta y acuna,

que las flores le ponen perfume y hermosura,

y todos los seres vivos con ella se alegran.

Paz que nace del amor y la entrega

y se desparrama por mis llagas

para llegar a vuestras entrañas

y haceros personas nuevas.

Mi paz más tierna y evangélica,

la que os hace hijos y hermanos,

la que os sostiene, recrea y anima,

es para vosotros, hoy y siempre, mi regalo.

¡Vivid en paz, gozad la paz.

Recibidla y dadla con generosidad.

Sembradla con ternura y lealtad,

y anunciadla en todo tiempo y lugar!

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

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