Liturgia del 5º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.
MONICIÓN DE ENTRADA
Lo que nos sorprende del mensaje de las lecturas de hoy es cuánto confía Cristo en nosotros, incluso más que nosotros mismos. Él nos dice que somos luz que ilumina el mundo, sal que preserva y da sabor al mundo con el aroma del evangelio, la misión de ser una ciudad de luz que atraiga a todos a Dios. ¡Qué responsabilidad! Unámonos a Jesús en esta celebración para ser luz en nuestro entorno.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
Somos seres de luz gracias a los dones y cualidades que Dios ha puesto en nosotros, y a través de los cuales Él se manifiesta. Los reconocemos y le damos gracias.
Porque has puesto tu luz en cada uno de nosotros. Gracias Señor
Porque nos invitas a salar con la sal que somos para dar sabor a este mundo. Gracias Señor
Porque nos has dado a tu Hijo Jesús que ilumina nuestro camino. Gracias Señor
Dios Padre amoroso, nos inunda con su amor, disculpa nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…
ORACIÓN COLECTA
Jesús dijo que nosotros
somos la «sal de la tierra»
y la blanca «luz del mundo»
que elimina las tinieblas.
La sal, carnes y pescados
de la corrupción preserva,
sazona los alimentos,
los adereza y conserva.
Sale suave del salero,
con humildad y modestia,
y «se disuelve», dejando,
en las comidas, su «esencia».
La luz, colocada en alto,
nos ilumina y alegra;
sus rayos son como besos,
que acompañan nuestras fiestas.
También la luz, como sal,
«se desgasta» y «se dispersa»,
brindando calor y vida
con su callada «presencia».
Así somos los cristianos:
Personas siempre dispuestas
a «servir», a «dar la vida»,
a «gastarnos» sin reservas.
Señor, acepta, gozoso,
nuestra generosa ofrenda:
«Queremos ser sal y luz
para el mundo y nuestra Iglesia».
Lectura del Libro de Isaías. 58,7-10
Esto dice el Señor: Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que va desnudo, y no te cierres a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora, enseguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá. Gritarás y te dirá: «Aquí estoy».
Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.
Palabra de Dios
Sal 111,4-5.6-7.8a.9
R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz
V/. En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.
V/. Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.
V/. Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.
Lectura de la primera carta de San Pablo a los Corintios I Cor 2, 1-5
Hermanos: Cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precie de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Me presenté a vosotros débil y temeroso; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Palabra de Dios
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo . Mt 5, 13-16
R/Gloria a tí Señor
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
- Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.
Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
Unos meses antes de morir el Papa Francisco quiso conocer al Dr. Manuel Sans, médico español, jubilado, escritor y conferenciante en la actualidad. Habla y escribe de ciencia, humanismo, conciencia, sentido de la vida y Trascendencia.
Al final de la entrevista privada el Papa le preguntó: "¿Cómo usted llena teatros a rebosar y a nosotros se nos vacían las iglesias, si casi decimos lo mismo?".
Titubeo el doctor y el Papa le insistió: "Está usted aquí para decirme la verdad".
Con cierto rubor respondió: "Yo hablo de progreso, de evidencias científicas, de justificación racional, también de la necesidad de una Trascendencia que dé sentido, de la conciencia primera que es Dios. Pero ustedes se basan en dogmas fijos y obsoletos, no han evolucionado, no proporcionan las justificaciones racionales que la gente necesita e, incluso, las contradicen".
El Papa guardó silencio unos segundos y asintió suavemente con la cabeza.
Pienso que el buen doctor, con “ojo clínico” ha dado con la enfermedad que afecta a nuestra Iglesia, sobre todo a muchos de nuestros pastores, y, por educación o influencia, a muchos cristianos.
Y así hemos dejado de ser sal y luz,
El evangelio es buena noticia. La doctrina, el dogma, el catecismo son intentos de formulación de la buena noticia, del evangelio.
Un ejemplo: Cuando un médico trata a un paciente y éste se cura de su enfermedad, entonces el médico le dice: ¡Enhorabuena, estás curado! Eso es evangelio, buena noticia.
Cuando un médico explica a sus alumnos en el aula de la Facultad de Medicina, les enseña las características de tal o cual enfermedad, el diagnóstico, que corresponde hacer, y la terapia que se requiere para conseguir la salud del enfermo. A eso se le llama doctrina, imprescindible aprenderla pero “doctrina abstracta”, pura TEORÍA, que no sana a nadie en la vida real.
Olvidamos con frecuencia, los Curas sobre todo, que el Cristianismo “no es una doctrina teórica que basta con aprender, sino una vida, una encarnación, un Camino que hay que andar paso a paso”.
Por ello es urgente que los cristianos, sobre todo los de la vieja Europa, despertemos.
Fijémonos en un detalle: Hoy en la predicación muchos compañeros míos (y yo he de reconocer que en el pasado también lo hice) comentando este evangelio dirán “tenemos que ser sal de la tierra, luz del mundo, ciudad en lo alto de un monte y lámpara en el candelero” (esto es moralina, imposición de obligaciones, teorías).
Pero fijaos bien, Jesús en el evangelio NO dice: “tenéis que, debéis ser…”. ¡NO! Nos dice: SOIS.
Nos afirma lo que somos, no nos da lecciones teóricas. Nos dice lo que llevamos dentro (lo sepamos o no), no es que «debamos ser» sal, o luz, es que somos luz y sal. ¿Qué tiene que hacer la sal para salar? Ser lo que es. ¿Qué tiene que hacer una lámpara encendida para iluminar? Ser lámpara encendida.
El problema está en que nos preocupamos más de qué comemos, qué vestimos, cómo nos divertimos, etc. sin meditar en “quién soy”, de qué estoy hecho, qué tesoros llevo dentro.
Al principio de las Misas que aquí celebramos hacemos un ACTO de RECONOCIMIENTO de lo que somos en el fondo de nosotros mismos y damos gracias. ¿Recordáis? Es un subidón de AUTOESTIMA: Somos una maravilla, expresamente creada así por un Creador que es Padre bueno. ¿Qué padre querría un hijo maltrecho y feo?
Otros empiezan con el “reconocimiento de los pecados” para exacerbar la culpabilidad y darse golpes de pecho. Eso hunde, debilita, aumenta lo negativo o se queda en hueca rutina (lo más frecuente).
Pero errores (no los llamemos pecados) cometemos todos, porque somos limitados, si no, seríamos “como dioses”. Lo importante es saber lo que somos en nuestra “esencia humana” (imagen y semejanza con nuestro Padre) y desde ahí ACTUAR, venciendo al “animal externo” que también somos.
Eso nos lleva a ser LUZ y SAL en la concreta REALIDAD, eso es lo que somos de verdad, como afirma Jesús en el Evangelio. “Ser nosotros mismos”, lo que somos de verdad en el fondo: PAZ, AMOR, BONDAD, AYUDA. Esa sería una buena síntesis.
La Iglesia y todos los cristianos, recuperaremos credibilidad si seguimos las palabras de Isaías de la primera lectura de hoy:
“Cuando compartas el pan con el hambriento, tu oscuridad se tornará mediodía, cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia… Entonces brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”.
Se trata de que uno organice su vida desde el fondo, desde su verdadero ser, de manera que, en el ambiente en el que viva y entre las personas con quienes conviva, transparente lo que lleva dentro y desde ahí hará mucho bien, lo contagiará, los demás se sentirán bien, aceptarán tu paz, convivirán a gusto y, sobre todo, serán personas felices.
Porque la felicidad sale desde DENTRO hacia FUERA y no a la inversa, como creemos y donde la buscamos. La capacidad de contagiar felicidad (luz y sal) es determinante para quien quiere ser de verdad “hijo de Dios”.
CREDO
Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, Jesús nos recuerda la llamada a ser luz y sabor rico en medio de esta sociedad. Oremos.
Somos sal y luz del mundo
• Y nos comprometemos a que la Iglesia sea semilla y fermento de una nueva humanidad.
Somos sal y luz del mundo
• Y trabajaremos para que nuestras comunidades parroquiales y religiosas hagan visible la fuerza transformadora del Evangelio.
Somos sal y luz del mundo
• Y queremos acertar a poner sal y buen sabor en la vida de las personas.
Somos sal y luz del mundo
Padre bueno deseamos redescubrir la fuerza de la “fe en nosotros mismos”, en lo que somos de fondo, porque si no sabemos quienes somos, cómo podremos saber quién es nuestro Padre. Si somos “hijos”, llevamos los genes del Padre dentro, por eso hay que identificar esa pieza única, ese tesoro que somos cada uno. Desde ahí podremos vivir de una manera nueva todo: la convivencia, la soledad, la alegría, las dificultades, iluminados por la LUZ y fortalecidos por la ENERGÍA de tu Hijo Jesús que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA…
ORACIÓN OFRENDAS
Te presentamos, Señor, el pan y el vino. Son frutos de la tierra que Tú nos diste y del trabajo de los hombres y mujeres, que labraron la tierra con sudor y esfuerzo, y cosecharon los frutos con ilusión. Te ofrecemos, también nuestras vidas y trabajos, nuestras alegrías y nuestros desengaños. Tú lo convertirás todo en Pan de Vida y Bebida de Salvación. Amén
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Dios Padre-Madre de todos nosotros,
te dirigimos esta oración para darte gracias y bendecirte
porque eres nuestra fuente de vida y de esperanza.
De Ti brota el amor, la fuerza, el deseo de vivir.
Tú eres bondad infinita
y nos animas a querer a amigos y enemigos.
No eres Dios que te guste morar en grandes templos,
sino que quieres ser venerado en espíritu y en verdad
y prefieres la oración íntima y personal
al culto más solemne.
Es nuestro mayor orgullo tener un Dios como Tú.
Debemos y queremos anunciar bien alto
que tu amor y misericordia no tienen límites,
que es santo y bendito tu nombre, Padre Dios.
Gracias, Señor, queremos responder a tanto cariño,
pero sabemos que lo único que quieres de nosotros
es que nos respetemos y nos llevemos bien.
Con humildad y mucho cariño te dedicamos este himno.
SANTO, SANTO, SANTO…
CONSAGRACIÓN y PLEGARIA
Te glorificamos, Padre Santo,
porque estás siempre con nosotros
en el camino de la vida,
sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega
para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo
con los discípulos de Emaús,
él nos explica las Escrituras
y parte para nosotros el pan.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.
Jesús en su última comida con sus amigos
tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso
diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Por eso, Padre de bondad,
celebramos ahora
el memorial que Jesús nos encargó,
y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del servicio
y la entrega de su vida
ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.
Fortaleciéndonos a cuantos nos disponemos a recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo para que, unidos al Papa León, a nuestro Obispo N... y a cuantos nos ayudan en el Camino hacia Ti, seamos uno en la fe y en el amor.
Nos das entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspirandonos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayudándonos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.
Tu Iglesia, Señor, quiere ser un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.
Gracias una vez más porque
has acogido en tu casa del Cielo
a nuestros hermanos difuntos ...
todos nuestros familiares, amigos
y fieles difuntos de esta Comunidad
Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación
para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,
en la feliz compañía de tu hijo Jesús,
unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José
a los apóstoles, a los santos y a todas las personas
de buena voluntad diciendo
Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Señor, nos dice que somos Luz del mundo. Luz desde dentro, desde nuestra esencia, desde nuestra vida concreta y real. No podemos ser frágiles velas, ni espejos que reflejan la luz ajena. Queremos ser conscientes de lo que somos, de la filiación de nuestros genes divinos, para dejar salir su resplandor al exterior para que den luz y calor a nuestros prójimos.
Nos invitas a ser lo que somos de fondo, el rescoldo del hogar que congrega a los amigos compartiendo pan y cariño.
Nos invitas, Señor, a ser sal de la tierra. Pero no sal sin sabor, que sólo sirve para pisarla. Nos dices que somos sal pura que adereza y da sabor a la vida.
No quieres que seamos protagonistas orgullosos, que se imponen a los demás con poder y astucia. Quieres que seamos en la vida sal sin defecto, que no se esconde por miedo a perderse o a ser consumida.
Nos dices que somos sal que desaparece en la comida, pero la hace sabrosa al buen paladar de los que nos rodean.
Sí Señor, queremos ser como nos creaste: Sal que dé sentido y sabor a la vida y Luz que congregue e ilumine a todos. Amén
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.