Liturgia del DOMINGO DE PASCUA 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER sin dar órdenes a Dios"
El amor permanente y entrañable de Dios Padre que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu está con todos vosotros.
MONICIÓN DE ENTRADA
Detrás de cada persona hay una historia de muerte y resurrección. El camino de conversión que iniciamos con la Cuaresma, y que vivimos de forma intensa en los días de la Semana Santa llega a su fin con la resurrección de Jesús. O mejor dicho, comienza con la resurrección. Todas las personas nos enfrentamos en nuestro día a día a pequeñas muertes para seguir viviendo. Jesús murió en la cruz y resucitó por todos nosotros. Y nosotros, como discípulos suyos podemos resucitar en lo pequeño de cada día. ¿Y tú, ya has resucitado hoy? Celebremos con gozo está Eucaristía unidos a Jesús Resucitado y unidos entre nosotros.
Renuncias y profesión
Sacerdote.- ¿Renunciáis al odio y a la violencia, que sólo nos conducen a las guerras y a las muertes?
Todos.- Sí, renunciamos.
Sacerdote.- ¿Renunciáis al egoísmo y al afán desordenado de riquezas que fomenta el egoísmo y niega la ayuda a los demás?
Todos.- Sí, renunciamos.
Sacerdote. ¿Renunciáis al poder y al dominio sobre otros, que sólo conducen a esclavizar a nuestros hermanos?
Todos .- Sí, renunciamos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Dios , que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas, nos habita por dentro y nos cuida con amor?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Oración:- Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos regeneró con el Agua y el Espíritu Santo, y nos concede desde siempre el perdón de los pecados, nos guarda en su gracia, para la vida eterna. A m é n.
Se rocía a los fieles con el agua bendita
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros
ORACIÓN COLECTA
PARA RESUCITAR CONTIGO:
Ilumina nuestras sombras para llevar tu luz.
Ilumina nuestras sonrisas para abrazar tus resurrecciones.
Ilumina nuestras impotencias para fortalecernos en tu amor.
Ilumina nuestro andar, hoy quedándonos en nuestros hogares, para crecer en la entrega.
Ilumina nuestras palabras para no tener miedo a tus silencios.
Ilumina nuestras lágrimas para seguir sembrando.
Ilumina nuestros errores para aprender de vos.
Ilumina nuestra oración para no ser sordos a tu llamada.
Ilumina nuestro latir para no perder el ritmo del Reino.
Ilumina nuestras necesidades para animarnos a vivir más allá de ellas.
Ilumina nuestro amor para que sea incondicional y hasta el extremo como el tuyo.
Ilumina nuestro soñar para despertar contigo.
Ilumina nuestra música para cantar con los demás.
Ilumina nuestras heridas para regarlas desde tu manantial.
Ilumina nuestros carismas y nuestras espiritualidades, para que sean plenitud de vida.
Ilumina nuestras distancias para construir nuevas cercanías.
Ilumina nuestra Eucaristía, hoy espiritual, para hacerla en memoria tuya.
Ilumina nuestra paz, que es la Tuya.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34a.37-43):
EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A éste lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».
Palabra de Dios
Sal 117,1-2.16ab-17.22-23
R/. Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-4):
Hermanos:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.
Palabra de Dios
SECUENCIA
Cristo resucitado, enséñanos tus llagas,
que curen nuestras dudas y enciendan nuestras almas.
Pedro y Juan, que corristeis con todas vuestras ansias,
¿Qué visteis en la tumba, que estaba tan sellada?
Vimos vacío inmenso, la losa ya quebrada,
la muerte convertida en la dama del alba.
Despojos encontrados, el sudario y la sábana
fueron reliquias, signos de victorias anunciadas.
Lo vimos en el lago, peces en abundancia,
un pan de eucaristía, gran amor en el alma.
"¿Me quieres más?" "Te quiero con todas mis entrañas”.
En eso del querer Él es quien siempre gana.
Dinos, tú, Magdalena, ¿Qué pasó en la mañana,
cómo le conociste, al hortelano del alma?
Él pronunció mi nombre, quitó mis cataratas,
todo resplandecía, hecho de amor un ascua.
Viajeros de Emaús, ¿Cómo era su palabra?
¿Cómo partía el pan, que era señal y marca?
Era palabra viva, él se hacía palabra,
y él mismo se partía en vivas rebanadas.
Di, Tomás, ¿qué sentiste al penetrar sus llagas
y palpar con tus dedos la luz de sus entrañas?
Mis dedos se quemaron en unas dulces brasas;
mis dudas se abrasaron en hogueras de gracia.
Cristo resucitado, enséñanos tus llagas,
que curen nuestras dudas y enciendan nuestras almas.
Testigos de presencia, testigos de esperanza,
¿Cómo le conoceremos en nuestra vida diaria?
- Mirar con ojos limpios, amor en la mirada,
deseos de encontrarlo en figura encarnada.
Abrir el corazón al que a tu puerta llama,
y escucharás tu nombre, signo, presencia y gracia.
Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1-9):
R/Gloria a tí Señor
EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
En este domingo de Resurrección nos preguntamos: ¿Es posible experimentar hoy su fuerza vivificadora?
Puede que las circunstancias de la vida, la superficialidad con que muchas veces vivimos, los mil problemas y dificultades con los que nos enfrentamos nos hagan dudar de que sea posible. Pero ES POSIBLE.
Lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de que la vida, nuestra vida, la tuya y la mía, la de todos, está habitada por un Misterio acogedor, que Jesús llama “Padre”.
Para ello tenemos que sumergirnos una y otra vez en esa oración que llamamos de impregnación. Y empezar a sentir y vivir que yo soy amado por Dios, tal como soy. A Él no le importan mis limitaciones o mis fallos morales, solo le importa mi felicidad, por ello me impulsa desde dentro para vivir la vida a fondo. Aunque no nos sea fácil tenemos que experimentar que nuestra vida está sostenida y dirigida por Dios Padre hacia una plenitud total, que tenemos que empezar a disfrutar ya.
Cierto que en nuestra vida hay tantas frustraciones, sufrimientos, nos queremos tan poco a veces, nos despreciamos tanto (a veces también porque así nos lo han enseñado e inculcado), que ahogamos en nosotros la alegría de vivir. Dios resucitado quiere despertar en nosotros nuestra confianza y nuestro gozo.
Celebrar la resurrección de Jesús es abrirnos a la energía vivificadora de Dios que nos impulsa hacia la plenitud.
El verdadero enemigo de la vida no es el sufrimiento (este viene de serie en nuestro cuerpo limitado, y a veces provocado por nosotros mismos o por otros), el enemigo es la tristeza y la apatía que nos impide disfrutar de lo mejor de la existencia: el amor, el amor de Dios y de los demás. La resurrección tiene que ser para nosotros fuente y estímulo de vida nueva.
Dios Padre nos dice hoy:
QUE NO HAY LUGAR PARA EL TEMOR.
Es una de las frases que no me he cansado de repetiros: «No temáis» "Porque si yo estoy con nosotros, ¿quién podrá contra vosotros?".
No te inquietes por las murmuraciones y chismes de la gente, por el futuro incierto o por tu falta de salud, no te agobies con las dudas y problemas. Ni siquiera tiembles delante de la muerte.
Porque tal vez te hagan daño, tal vez te hagan sufrir (como a mi Hijo)... ¡pero no podrán contigo!
Te lo repito con gozo y fuerza: "Hijo mío, tú eres inmortal", "Y todos tus enemigos quedarán como estrado de los pies del Resucitado".
QUE LO ÚNICO QUE IMPORTA Y DURA SIEMPRE LO ÚNICO QUE SALVA ES EL AMOR.
Porque la resurrección de Jesús es el triunfo del amor.
El amor es siempre fecundo, aunque a veces tarde en germinar. El amor lo transforma todo, incluso cuando nos lo rechazan. Pero tú ¡siéntete amado!, mi amor nunca te ha de faltar.
¡Y ama!, porque el amor es más fuerte que la muerte.
Ama y serás eterno; ama, tienes la garantía de la resurrección.
Ama, y aquellos que reciban tu amor, resucitarán contigo.
POR ESO:
- Alégrate hoy y todos los días.
- Dedícate a sembrar semillas de Evangelio.
- ¡Compromete tu vida en el proyecto de mi Hijo!
- Sé bastante más atrevido y decidido, y que te guíen siempre el amor, la luz, la verdad, la paz y la vida pues aún nos queda mucha injusticia, mucho mal y mucha muerte por vencer.
- Pero sobre todo, deja que el Espíritu del Resucitado
haga nuevas todas las cosas.
ORACIÓN UNIVERSAL
Para celebrar la Pascua es necesario poner en marcha el corazón y una mirada nueva, capaz de ver más allá de lo que ven nuestros ojos. Atrevernos a ir más allá, nacer a una vida nueva. Oremos.
Que seamos cauce de Vida
• Deseamos que la Iglesia sea “paso” hacía la Vida, la liberación, la inclusión, otro mundo posible en el que las relaciones interpersonales sean vinculantes y saludables.
Queremos ser cauce de Vida
• Deseamos que en nuestras comunidades parroquiales y religiosas pongamos esa pasión por la vida que nos lleve a hacernos presentes allí donde se producen situaciones de muerte.
Queremos ser cauce de Vida
• Queremos ser hombres y mujeres comprometidos incondicionalmente en favor de la vida, que bien digamos la vida con nuestras palabras, nuestros gestos, nuestros pasos.
Queremos ser cauce de Vida
Celebrar la Pascua y creer en la Resurrección significa optar siempre por acoger la vida de los humildes, de los desesperanzados, de los que sienten sus vidas amenazadas.
Gracias por Jesús de Nazaret que entregó su propia vida en favor de la Vida. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA…
ORACIÓN OFRENDAS
Junto con el Pan y el Vino, te ofrecemos nuestras vidas,
y te las de nuestros hermanos a quienes estamos unidos, quienes nos han sido confiados, nuestras familia y amigos más queridos. También queremos hacer presentes en esta oración a todos aquellos a quienes tratamos a diario. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Es justo que aclamemos tu nombre, Padre santo,
y te bendigamos de corazón,
es lo que nos corresponde hacer
en esta fiesta de resurrección y vida.
Aunque todavía vivimos en una penumbra de fe,
te damos gracias porque vislumbramos ya
un amplio horizonte de esperanza.
Hoy celebramos la pascua,
el paso por nuestra historia de Jesús
y cantamos gozosos el aleluya.
Creemos que Él sigue viviendo en Ti,
de igual forma que Tú, su Padre y fuente de vida,
viviste siempre en él.
Jesús nos ha descubierto que esta fiesta
también puede ser nuestra propia pascua de liberación si pasamos de nuestros egoísmos
y nos decidimos a vivir plenamente para los hermanos.
Gracias, Padre Dios.
Por todo ello te bendecimos
y cantamos en tu honor este himno de alegría.
SANTO SANTO SANTO
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
SANTO eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
nos das Vida y santificas todo.
Congregas a tu Pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA
desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino
y se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,
en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.
Porque Él mismo,
la noche en que iba a ser entregado,
habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo hasta el extremo,
mientras cenaba con sus discípulos,
tomó un pan, y dando gracias te bendijo,
lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi sangre,
sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial
de la ENTREGA de Jesús,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
TODO lo que somos y tenemos.
Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia
y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,
que vino a revelarnos tu rostro
de verdadero Padre, que nos ama sin límite.
Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
que se entregó por nosotros para dejarnos su ejemplo de Vida.
Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo
para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús, tanto individual como colectivamente.
Y así, unidos como hermanos,
formemos con Cristo un solo cuerpo
y un solo espíritu.
Él nos transforma en verdaderamente humanos
en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,
donde seguiremos alabándote
junto con tus elegidos,
con María, la Virgen Madre de Jesús y madre nuestra, su esposo san José,
los apóstoles y los mártires,
y todos los santos,
que nos precedieron en el camino hacia Ti.
Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús,
que ratificamos en esta celebración,
para que contribuya a la Paz y
la Humanización del mundo entero.
Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,
que peregrina en la Tierra,
fortalecida por nuestra fe y caridad.
Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,
iluminado y fortalecido por Jesús,
junto con sus servidores: el Papa León,
nuestro Obispo N…,
el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.
Tú atiendes los deseos y compromisos
de esta Familia,
que has congregado en tu presencia
en este domingo, día en que Cristo
venció a la muerte.
Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza
para que imitemos su ejemplo
en el camino hacia tu Heredad eterna.
Te damos GRACIAS porque nuestros
hermanos difuntos…, familiares,
amigos y miembros de nuestra Comunidad,
tras su maduración en este mundo,
ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.
Queremos ser parte del Reino interior,
que tu Hijo nos reveló,
y extenderlo a nuestro mundo
para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna,
junto con Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amén.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Esta mañana
enderezo mi espalda,
abro mi rostro,
respiro la aurora,
escojo la vida.
Esta mañana
acojo mis golpes,
acallo mis límites,
disuelvo mis miedos,
escojo la vida.
Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida.
Esta mañana
remanso la paz,
alimento el futuro,
comparto alegría,
escojo la vida.
Esta mañana
te busco en la muerte,
te alzo del fango,
te cargo, tan frágil.
Escojo la vida.
Esta mañana
te escucho en silencio,
te dejo llenarme,
te sigo de cerca.
Escojo la vida.
Y ahora yo os digo: ¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡No la calles!
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.
Id en paz aleluya, aleluya
Demos gracias a Dios aleluya, aleluya