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El Papa ya vuela hacia Uruguay, primera etapa de su viaje a Latinoamérica

León XIV llega a Uruguay siguiendo las huellas históricas de Juan Pablo II

Juan Pablo II fue el primer Papa que pisó suelo uruguayo. Visitas efectuadas durante la década del 80 que reivindicaron la construcción de paz a través del diálogo y la concertación

León XIV inicia visita a Uruguay | Agencia EFE

A casi cuatro décadas de los memorables viajes que marcaron la historia contemporánea de la Iglesia en Uruguay, el país recibe de nuevo al sucesor de Pedro.

La visita del Papa León XIV, prevista del 6 al 8 de noviembre se enmarca en su primera gira por América Latina y revive la memoria colectiva de las históricas visitas de Juan Pablo II que en 1987 y 1988, se posicionaron como un puente de diálogo entre la tradición laica del Estado uruguayo y el mensaje universal de la Iglesia.

La primera visita apostólica de un pontífice a Uruguay, Juan Pablo II, realizada entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 1987; tuvo un trasfondo diplomático y social de gran importancia.

El pontífice polaco llegó a Montevideo bajo una intensa lluvia y fue recibido por el entonces presidente Julio María Sanguinetti; en esta oportunidad el Pontífice reconoció el papel pacificador que Uruguay desempeñó en la mediación del diferendo entre Argentina y Chile.

Países que entraron en conflicto por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox; ubicadas en la entrada del Canal de Beagle. Al respecto, Juan Pablo II envió al cardenal Antonio Samoré, como mediador pensando en frenar una posible guerra. Una intervención que ayudó para que los representantes de ambos países se reunieran en Uruguay y el 8 de enero de 1979 firmaran el Acta de Montevideo.

JuanPabloII y Julio María Sanguinetti | Agencia AFP

Buscar la reconciliación 

Este viaje dejó imágenes imborrables y un mensaje del Papa centrado en la paz y la concordia institucional. Tras rezar ante la tumba de monseñor Jacinto Vera en la catedral Metropolitana, Juan Pablo II celebró una misa multitudinaria en la explanada de Tres Cruces que congregó a más de 150 mil fieles.

En su homilía, convocó a los uruguayos a ser “constructores de una civilización del amor”, impulsando la reconciliación nacional en el umbral del restablecimiento de la democracia regional.

Poco después, del 7 al 9 de mayo de 1988, el que fuera conocido como el "Papa viajero" concretó una segunda visita de carácter más federal, ampliando su itinerario hacia el interior del país. En esa oportunidad recorrió Montevideo, el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres en Florida, además de Melo y Salto, mensajes en los que hizo énfasis en la importancia de consolidar la centralidad de la familia, la evangelización rural y la cultura académica durante su paso por la Universidad Católica.

Ahora, la llegada de León XIV a territorio uruguayo con un itinerario que abarca Montevideo, Paysandú y Florida, bajo el lema oficial “Les anuncio una gran alegría”, adquiere una lectura geopolítica y pastoral de profundo nivel.

Llegada de Juan Pablo II a Uruguay | Agencia AFP

Una nueva era

Mientras que Juan Pablo II fue testigo de las décadas de la transición democrática, el viaje de León XIV se produce en un siglo XXI, caracterizado por los procesos de secularización acelerada, los desafíos globales y la necesidad de tender puentes con las periferias geográficas y existenciales.

Estableciendo una relación directa con el legado de sus antecesores, el actual pontífice ratifica su opción preferencial por una Iglesia cercana, capaz de dialogar tanto con las estructuras institucionales como con las realidades del Uruguay que se verán representadas en las paradas pastorales por el litoral e interior del país.

Si Juan Pablo II invitó a vivir la esperanza tras las heridas políticas de la dictadura, León XIV dialoga con una sociedad democrática y madura pero ávida de cohesión social, sentido comunitario y renovación espiritual frente a la fragmentación contemporánea.

De este modo, la visita del Papa León XIV no solo actualiza la memoria histórica de un pueblo profundamente hospitalario, sino que proyecta el compromiso de la Iglesia como fermento de unidad, justicia social y paz en la región del Cono Sur.

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