Bätzing: "Si perdemos a las mujeres, la Iglesia está acabada"
El obispo de la diócesis alemana de Limburg apuesta por dar más protagonismo a la mujer en las estructuras eclesiales: “Mientras no sea posible la ordenación sacramental para ellas, debemos seguir desarrollando estas oportunidades”
"Si perdemos a las mujeres, la Iglesia está acabada". Lo afirma sin atisbo de duda el obispo de la diócesis alemana de Limburg, Georg Bätzing, presidente del Episcopado alemán durante los últimos ocho años (responsabilidad que dice no echar de menos), período en el que le tocó participar de manera muy activa en la creación y desarrollo del llamado Camino Sinodal alemán.
Como obispo, reconoce que ha intentado promocionar el papel de la mujer dentro de las estructuras curiales. “Por ejemplo, ahora hay una mujer en un cargo equivalente al de Vicario General”, señala Bätzing, consciente de que “mientras no sea posible la ordenación sacramental para las mujeres, debemos seguir desarrollando estas oportunidades”, según información recogida por el portal katholisch.de
En otro orden de cosas, el obispo advirtió también sobre las dificultades financieras que asoman en el horizonte de la Iglesia en Alemania, otrora una auténtica potencia económica que le permitía también una generosa entrega hacia países en vías de desarrollo.
“Debido a la cantidad de personas que abandonan la Iglesia, debemos prever una disminución de aproximadamente un tercio en los ingresos durante los próximos diez años. Esto implica recortes significativos y nos obliga a tomar decisiones difíciles”, reconoce, en alusión al sistema de ingresos, donde son los propios fieles a través del impuesto eclesiástico, equivalente a entre el 8% y el 9% del impuesto sobre la renta, quienes financian a la institución eclesial.
“Me he preguntado cómo reaccionaría si mi iglesia tuviera que cerrar; estaría devastado”, añadió Bätzing, reconociendo que buena parte de los edificios y templos están diseñados para albergar a muchas más personas de las que participan actualmente en la vida parroquial.