Comunidades cristianas de Marruecos ante la guerra invitan a "respetar el derecho internacional y a hacerlo respetar"
Ante la situación de violencia y guerras que la humanidad está viviendo, particularmente estos días en Oriente Medio, los cristianos de las diócesis de Rabat, de Tánger y de la Prefectura Apostólica del Ayún reivindican la fuerza de la razón sobre la razón de la fuerza
Ante la situación de violencia y guerras que la humanidad está viviendo, particularmente en los últimos días en Oriente Medio, los cristianos de las diócesis de Rabat, de Tánger y de la Prefectura Apostólica del Ayún no podemos quedar en silencio y nos sentimos en la obligación de manifestar cuanto sigue:
1- Rechazamos con toda la fuerza del Evangelio el uso de la violencia y de la guerra como método de solución de los conflictos entre pueblos o naciones.
2- Mostramos nuestro total desacuerdo con el concepto de guerra “preventiva”, por su inmoralidad e injusticia.
3- Lamentamos la utilización de la razón de la fuerza en lugar de usar la fuerza de la razón.
4- Expresamos nuestra viva solidaridad con las víctimas de las guerras. Los dirigentes que deciden empezar una guerra no tienen jamás en cuenta el bien de su pueblo ni el de los pueblos contra los cuales la guerra es declarada. Las consecuencias no son daños colaterales, sino personas que mueren o son heridas y mutiladas, niños o adultos sin distinción; familias que pierden su casa y sus bienes y millones de ciudadanos obligados a huir lejos de su hogar.
5- Y, por encima de todo lo anterior, condenamos la instrumentalización de la religión como motivación de la guerra y la utilización sacrílega y blasfema del nombre de Dios para justificarla. Ningún creyente en el Dios único y misericordioso puede aceptar la guerra con todos sus efectos y consecuencias.
Por todo ello hacemos un llamado a todos los cristianos, pero también al conjunto de los creyentes y personas de buena voluntad a:
6- Respetar el derecho internacional y hacerlo respetar por nuestros gobernantes.
7- Activar enérgicamente la diplomacia y el multilateralismo, así como las instituciones creadas para preservar y construir la paz
8- Utilizar el diálogo como método, camino e instrumento de paz.
Además nos comprometemos a:
9 - No caer en la indiferencia ante esta situación y a no relegarla al olvido.
10- Sostener con perseverancia la oración por la paz y constituirnos personalmente en artesanos de la paz en nuestros ambientes. Esto está en línea con la intención de oración que el Papa León XIV propone para este mes de marzo: “Desarmemos los corazones del odio, del rencor y de la indiferencia, para construir la paz. Dios nos ha creado para la comunión, no para la guerra; para la fraternidad, no para la destrucción”.
Como gesto expresivo de todo lo anterior, proponemos que cada comunidad acabe la celebración de la Eucaristía de este domingo, 8 de marzo, jornada internacional de los derechos de la mujer, saliendo cantando a un lugar adecuado para formar allí un círculo de la paz, tomándonos de las manos; después de un minuto de silencio orante, la comunidad rezará el Padrenuestro y se retirará en la esperanza de que Jesucrito, el Príncipe de la Paz, concederá este preciado don a nuestra familia, la humanidad.
“La paz no se construye ni con amenazas ni con armas, sino con un diálogo razonable y responsable” (Papa León XIV)
“La paz y la seguridad deben ser cultivadas y perseguidas gracias a las posibilidades ofrecidas por la diplomacia, en particular la ejercida en el seno de las instancias multilaterales” (Cardenal Parolin)
“Si se reconociera a los estados el derecho a una "guerra preventiva" según sus propios criterios y sin un marco jurídico supranacional, todo el mundo correría el riesgo de estallar. Esta degradación del derecho internacional es profundamente preocupante: la justicia ha sido sustituida por la fuerza, la fuerza del derecho por la ley del más fuerte " (Cardenal Parolin)