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Décimo aniversario del asesinato del padre Jacques Hamel, que conmocionó a cristianos y musulmanes

Hace 10 años, el 26 de julio de 2016, el padre Jacques Hamel, párroco de la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, en el norte de Francia, fue asesinado durante una toma de rehenes. Dos terroristas que habían jurado lealtad al Estado Islámico le degollaron

epresentación del padre Jacques Hamel, cuadro de Moubine, pintor musulmán

(Jean-Charles Putzolu/Vatican News).- Con motivo del décimo aniversario del asesinato del padre Jacques Hamel, ocurrido en su iglesia el 26 de julio de 2016, se celebran en Francia varios homenajes. En particular, en Saint-Étienne-du-Rouvray se organizan iniciativas interreligiosas centradas en el conocimiento mutuo entre cristianos y musulmanes, exposiciones, momentos de oración y encuentros para compartir. El cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, presidirá una misa que será retransmitida el domingo por los canales de televisión del servicio público.

Si hoy el trabajo de la memoria es importante para las generaciones jóvenes, también hay que reconocer que, en 10 años, las relaciones entre cristianos y musulmanes en Francia han evolucionado, aunque aún queda mucho camino por recorrer y la desconfianza sigue siendo susceptible de ser instrumentalizada. Entrevista con el dominico Jean-François Bour, director del Servicio Nacional para las Relaciones con los Musulmanes.

Fray Jean-François Bour, ¿cómo contribuyó el asesinato del padre Hamel a hacer avanzar el diálogo entre musulmanes y cristianos?

El diálogo entre cristianos y musulmanes, al menos en Francia, no puede reducirse a una simple relación de cortesía, ni siquiera antes de 2016. Ya se había construido una relación a lo largo de los años cincuenta. La Iglesia de Francia creó en 1973 un servicio dedicado a las relaciones con los musulmanes, con el fin de permitir que actores cristianos y católicos se formaran en el conocimiento del islam y profundizaran en la complejidad de la historia musulmana y en los detalles del funcionamiento de la religión musulmana. Pero, si queremos identificar un verdadero punto de inflexión, habría que situarlo ya en torno a 2001. El atentado de Nueva York contra el World Trade Center generó una toma de conciencia bastante profunda. A partir de ese momento, se intentó comprender por qué existen corrientes que eligen la violencia terrorista, y se inició toda una reflexión al respecto.

Atentado en el World Trade Center de Nueva York
El atentado de Nueva York contra el World Trade Center generó una toma de conciencia bastante profunda. A partir de ese momento, se intentó comprender por qué existen corrientes que eligen la violencia terrorista, y se inició toda una reflexión al respecto

¿Y qué fue lo que cambió? ¿Cuál es el nuevo enfoque después de ese primer despertar de conciencia en 2001 y tras los atentados de los años 2010 en Francia?

Por parte de los musulmanes, por ejemplo, hubo una especie de conmoción y, para muchos, fue una fuente de sufrimiento, porque a menudo no habían recibido de las generaciones anteriores una enseñanza del islam que pudiera conducir a la violencia o al caos. Tomaron conciencia, de manera muy brusca, de que existían corrientes yihadistas y corrientes terroristas. Después del asesinato del padre Hamel, vimos llegar a Francia delegaciones de muy alto nivel que viajaron a París para hablar con obispos y se desplazaron a Saint-Étienne-du-Rouvray para presentar sus condolencias y expresar su condena del atentado.

Este islam, que no se reconoció en la violencia, ¿tomó, en cierta medida, la iniciativa del diálogo?

No creo que se pueda decir que tomó formalmente la iniciativa del diálogo. Pero sí comprendió que era necesario iniciar una nueva etapa en un proceso que ya existía y en el que, en general, los cristianos habían sido bastante proactivos. El secretario general de la Liga Islámica Mundial, que es el portavoz del wahabismo de Arabia Saudí a nivel mundial, también acudió a Saint-Étienne-du-Rouvray. Participó junto con monseñor Lebrun en una vigilia de homenaje. Estos dignatarios comprendieron que, aunque representaban cierto conservadurismo islámico, cierto rigorismo que puede favorecer una forma bastante ofensiva del islam, era absolutamente necesario desarrollar otro mensaje.

¿No existe también entre los cristianos cierto desconocimiento del otro que facilita que se levanten con bastante facilidad los muros de la desconfianza?

En estos momentos de tragedia, vemos surgir a personas, a veces incluso muy sencillas, entre la población, que dicen que esa violencia no las representa. Lo vemos entre los musulmanes, entre los cristianos e incluso por parte de personas no creyentes. Estas personas dicen que no quieren esa deriva. Un cierto número de ellas ha comprendido que era necesario acercarse a asociaciones de diálogo y dar muestras de ello. Me conmueve mucho, por ejemplo, la manera en que un musulmán de origen comorense realizó y regaló un cuadro que representa al padre Hamel predicando en su iglesia. También hubo musulmanes que acudieron al cementerio de Saint-Étienne-du-Rouvray para depositar flores.

En estos momentos de tragedia, vemos surgir a personas, a veces incluso muy sencillas, entre la población, que dicen que esa violencia no las representa. Lo vemos entre los musulmanes, entre los cristianos e incluso por parte de personas no creyentes

Diez años después, para muchos jóvenes, el asesinato del padre Hamel puede parecer un acontecimiento abstracto y lejano. ¿Qué importancia tiene transmitir la memoria?

Sin duda, es el aspecto más complicado. En la historia del padre Hamel, los musulmanes lo han comprendido bien: al drama de la muerte de un hombre se suma la tragedia del asesinato de un hombre mientras estaba rezando. Muchos musulmanes expresaron su horror y su total repugnancia ante esta violencia cometida durante una oración. Para muchos jóvenes cristianos de hoy en Francia, se percibe cierto desconcierto. Actualmente, en Francia, tanto en el mundo cristiano como entre los no cristianos, existe una especie de angustia que se ha extendido incluso al clima político del país. Por eso, el desafío educativo actual es muy importante.

El mensaje de diálogo, perdón y reconciliación transmitido por la Iglesia de Francia al día siguiente del asesinato del padre Hamel también sorprendió enormemente y tranquilizó a las autoridades francesas...

Llevamos décadas construyendo una reflexión sobre el islam y sobre el diálogo entre musulmanes y cristianos en Francia. Esto no comenzó en 2016. Y la Iglesia de Francia hace su trabajo recordando que no puede aceptar que se responsabilice a todos los musulmanes de la muerte del padre Hamel, ni de todos los actos terroristas cometidos por personas que han caído en una ideología mortífera.

¿Cuáles serían los obstáculos que todavía dificultan un diálogo interreligioso plenamente sereno diez años después de esta tragedia?

Lo que realmente frena hoy el diálogo interreligioso es pensar que tenemos otras cosas que hacer en una época que nos enfrenta a numerosos desafíos que ya no conciernen únicamente al diálogo interreligioso. Existe la tentación de bajar los brazos y adoptar una actitud casi de resistencia, haciendo de nuestra vida cristiana o de la evangelización una barrera frente a los musulmanes. A veces se escucha este discurso. No entre todo el mundo, afortunadamente. Creo que hay que superar esta actitud. Animaría sinceramente a todos a arremangarse hoy y a creer que podemos hablar y comprendernos mutuamente. En mi opinión, hay que volver a poner un poco de esfuerzo en la tarea, un poco de compromiso.

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