Erna Peijnenburg, primera mujer obispa de la Iglesia veterocatólica en los Países Bajos
Por primera vez en la historia de los Países Bajos, una mujer ocupará una sede episcopal en la Iglesia veterocatólica. Erna Peijnenburg, de 59 años, fue elegida el 29 de agosto de 2026 como 19.ª obispa de Haarlem. La consagración está prevista para el 10 de octubre. Esta comunidad, separada de Roma desde el siglo XVIII y agrupada en la Unión de Utrecht desde 1889, admite la ordenación femenina y el clero casado.
La diócesis de Haarlem de la Iglesia veterocatólica de los Países Bajos ha marcado un hito. El sábado 29 de agosto de 2026, el Colegio Electoral eligió a Erna Wilhelmina Maria Peijnenburg (nacida en 1967) como su 19.ª obispa. Se trata de la primera mujer que alcanza el episcopado en la tradición católica de ese país. Según el sitio oficial de la Iglesia veterocatólica de los Países Bajos, la elección se resolvió en la segunda ronda de votación por mayoría de los electores. Peijnenburg sucede a monseñor Dick Schoon, quien dejó el cargo el 27 de junio al cumplir la edad de jubilación.
Licenciada en Teología por la Universidad Católica de Teología de Ámsterdam, Peijnenburg desarrolló durante años su labor como agente pastoral dentro de la Iglesia católica romana. En 2011 se incorporó a la Iglesia veterocatólica y fue ordenada sacerdotisa en 2013. En la actualidad es párroca de las comunidades de Alkmaar y Enkhuizen, y reside junto a su marido en la casa parroquial de Alkmaar. Una vez aceptada la elección y confirmada por el arzobispo de Utrecht, ha asumido ya las responsabilidades de gobierno de la diócesis, que tras la marcha de Schoon habían quedado temporalmente en manos de dos vicarios sede vacante. La consagración episcopal se celebrará el 10 de octubre en la Iglesia Grande o de San Bavón de Haarlem; al día siguiente tendrá lugar la toma de posesión de la sede en la catedral de la ciudad.
La nueva obispa expresó su emoción ante la confianza recibida. Señaló que el criterio principal de los electores fue la idoneidad de la persona para el cargo y no el género. Al mismo tiempo, reconoció el carácter histórico del momento: “Hoy se trataba principalmente de la persona que los electores consideraban más adecuada para este rol. Sin embargo, soy muy consciente de que hoy también es un día especial y hemos escrito historia”. Añadió que este paso confirma que la Iglesia “tiene un lugar para todos, independientemente del sexo, la orientación sexual o la identidad de género”.
Como 19.ª obispa de Haarlem, Peijnenburg se propone proseguir el trabajo de fortalecer parroquias vivas y atractivas, adaptadas a la realidad de cada lugar, línea que la diócesis y la Iglesia nacional vienen impulsando desde hace años. La Iglesia veterocatólica neerlandesa reúne a unos 4.000 fieles en todo el país.
La Iglesia veterocatólica: orígenes y evolución
Las Iglesias veterocatólicas (también conocidas como católicas antiguas) son comunidades cristianas independientes de Roma. No aceptan la infalibilidad del papa ni su primado de jurisdicción universal, dogmas definidos en el Concilio Vaticano I (1869-1870). Reconocen al papa como obispo de Roma, pero no como autoridad suprema e infalible sobre toda la Iglesia.
Sus raíces más lejanas se sitúan en los Países Bajos a principios del siglo XVIII. Entonces se produjo un cisma en torno a la sede de Utrecht, cuando el cabildo local eligió a su propio arzobispo sin el consentimiento de Roma, en un contexto de disputas sobre la autonomía diocesana y el jansenismo. Esta comunidad se mantuvo como una Iglesia católica separada. El impulso decisivo llegó después del Concilio Vaticano I: grupos de católicos en Alemania, Suiza, Austria y otros lugares rechazaron las nuevas definiciones y se organizaron como “viejos católicos” o veterocatólicos, con el propósito de recuperar lo que consideraban la fe y las prácticas de la Iglesia de los primeros siglos. En 1889, los obispos de estas comunidades constituyeron la Unión de Utrecht mediante la Declaración de Utrecht. La Iglesia de los Países Bajos es la más antigua de esta familia y el arzobispo de Utrecht ejerce una función de primado simbólico.
A lo largo de los siglos XX y XXI, las Iglesias de la Unión de Utrecht han adoptado prácticas propias: el clero puede contraer matrimonio, se admite la ordenación de mujeres (en los Países Bajos desde finales de los años noventa) y varias jurisdicciones permiten la bendición de uniones del mismo sexo. Conservan la sucesión apostólica, los siete sacramentos y una liturgia cercana a la tradición católica, aunque celebrada en lengua vernácula. Mantienen plena comunión con la Comunión Anglicana y con otras iglesias, y participan en el Consejo Mundial de Iglesias. Se trata de comunidades de dimensiones reducidas: en los Países Bajos suman unos 4.000 fieles y a nivel mundial varias decenas de miles.
La elección de Erna Peijnenburg como primera obispa en los Países Bajos representa un nuevo paso en la evolución de esta tradición eclesial minoritaria, que cuenta con más de tres siglos de historia propia.