¿Cómo se integrará el Camino Sinodal alemán al proceso mundial? (si es que puede)
La asamblea de Stuttgart, marcada por algunas sonoras ausencias, busca el modo de continuar los avances sin ‘romper’ con Roma. Batzing: “Queremos unirnos al camino de la Iglesia universal”
El Camino Sinodal alemán está ante un momento crucial. En la asamblea que esta semana se celebra en Stuttgart, en mitad de sonoras ausencias, como las del cardenal Woelki (que ha dado por enterrado el proceso), obispos, sacerdotes, religiosos y laicos empujan para integrar los avances que se llevan trabajando en los últimos cinco años, integrándolo con el proceso sinodal emprendido por la Iglesia universal.
Un trabajo difícil, que ha llevado a un intenso diálogo con las autoridades vaticanas, y cuyo final se desconoce. En todo caso, tal y como avanza Von Mario Trifunovic en Katholisch, los responsables alemanes han optado por avanzar en comunión con Roma, sin perder la esencia de su espíritu. ¿Cómo?
A través del método ‘Conversatio in Spiritu’, una forma espiritual de intercambio, que ya hizo suya Francisco en el Sínodo de la sinodalidad de 2021, y que se ha convertido en un instrumento central para las deliberaciones sinodales, más allá de las meras mayorías.
“Queremos unirnos al camino de la Iglesia universal” sostuvo ayer, durante la apertura de la asamblea, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Batzing. Son varios los que defienden esta forma de diálogo con 28 facilitadores para ocho grupos sinodales específicos. ¿Cuál es el objetivo? Pasar de una cultura de debate ‘a favor o en contra’ a una atmósfera de discernimiento conjunto. Sin perder la vocación a la consulta, plantearla como un proceso eminentemente espiritual, no meramente ‘democrático’. La escucha también forma parte integral de este proceso, lo que permite reconocer gradualmente dónde se producen coincidencias, tensiones o nuevas perspectivas, y así evitar polarizaciones excesivas entre posiciones aparentemente enfrentadas.
En este sentid, Konstantin Bischoff, que asumió la dirección espiritual del Comité Sinodal junto con la hermana Katharina Kluitmann, subrayó que este método rara vez es adecuado para las asambleas plenarias. Sin embargo, en cuestiones fundamentales en grupos pequeños, ayuda a prestar más atención a las minorías o a las posiciones ajenas.
No obstante, señala Katholisch, “es indiscutible que la nueva forma de debate marca un cambio significativo en la cultura de debate sinodal” dado que “en lugar de decisiones rápidas, se da prioridad a un proceso lento y reflexivo que requiere tiempo, disciplina y disposición para la introspección”. Un camino de acercamiento a la Iglesia universal. ¿Que llega demasiado tarde?