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Que acabe ya la guerra

Justicia para el padre Pierre Al-Rahi:  un grito contra la impunidad y la guerra 

La Red Internacional «Sacerdotes contra el genocidio» expresa su más profundo y dolido pésame por el asesinato del padre Pierre Al Rahi y denuncia que "no murió por un trágico error, sino mientras ejercía el más alto mandato evangélico: el socorro al prójimo"

Padre Pierre El Raii

La Red Internacional «Sacerdotes contra el genocidio» expresamos nuestro más profundo y dolido pésame por el asesinato del padre Pierre Al Rahi, párroco de la comunidad católica maronita de San Jorge en Qlayaa, al sur del Líbano, arrancado de su tierra y de su pueblo el 9 de marzo por un ataque del ejército israelí. 

Según testigos presenciales, el padre Pierre no murió por un trágico error, sino mientras ejercía el más alto mandato evangélico: el socorro al prójimo. 

“Hubo un primer ataque que alcanzó una casa cerca de su parroquia, en las montañas, hiriendo a uno de los feligreses”. Entonces, “el padre Pierre corrió con decenas de jóvenes a ayudarle”. Desgraciadamente, fue ahí “cuando se produjo otro ataque, con un segundo bombardeo sobre la misma casa”. En un primer momento, “el párroco resultó herido muy gravemente. Fue trasladado a un hospital local, pero murió casi en la puerta”. Este doble disparo, que atacó deliberadamente a los socorristas, es una violación brutal del derecho humanitario. El padre Pierre, de 50 años, había decidido no abandonar a su comunidad a pesar de las órdenes de evacuación, dando testimonio de que la fe no huye ante la amenaza. 

Pierre El Raii, el sacerdote maronita muerto en un bombardeo en el Líbano

Nuestro apoyo va dirigido a la comunidad cristiana del sur del Líbano, herida por una violencia que el cardenal Zuppi, Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, ha calificado acertadamente de «cínica e insensata». 

Como red de sacerdotes, no podemos callar frente a

Un llamamiento a la paz y a la resistencia 

Unimos nuestra voz a la del Papa León XIV para pedir que «cese el estruendo de las bombas» y se abra un espacio para un diálogo verdadero. La guerra nunca es la solución, sino una derrota para toda la humanidad. 

Invitamos a todas las comunidades a unirse al Día de oración y ayuno por la paz del 13 de marzo, promovido por el Papa. Nuestras únicas armas siguen siendo «la fe, el deseo de paz y la esperanza en la resurrección», como dijo el propio padre Pierre poco antes de morir. 

No nos cansaremos de pedir justicia. Porque no puede haber paz sin verdad, ni reconciliación sin que quienes siembran la muerte rindan cuentas por la sangre derramada. 

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