P. Galvani, tras el terremoto en Indonesia: “En medio del miedo, queremos que la gente sienta que no está sola”
El misionero camiliano, que se encontraba en Flores el día del seísmo, el 15 de agosto, participa en la red que la Iglesia católica ha establecido para acoger y atender a los afectados
(Agencia Fides).- “La tierra sigue temblando. Las réplicas han sido más de 1.500 y la población todavía vive con miedo a regresar a sus casas. El balance provisional, proporcionado por las autoridades, habla de al menos 68 muertos, más de 200 heridos y más de 4.500 viviendas dañadas, mientras que unas 19.000 personas se encuentran desplazadas en las diferentes zonas de la isla”. Quien actualiza la información para la Agencia Fides es el padre Luigi Galvani, misionero camiliano, que se encontraba en Flores el día del terremoto, el pasado 15 de agosto.
“En Maumere, muchas familias, sobre todo las más pobres, tienen miedo de regresar a sus viviendas y duermen al aire libre o bajo tiendas improvisadas, llevando consigo a niños, ancianos y personas vulnerables” prosigue el misionero. El padre Galvani ha regresado a Kupang, capital de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, situada en la isla de Timor, donde lleva más de un año en el Centro Social San Camilo, que ofrece alojamiento a estudiantes (43 habitaciones), con seminarios, cursos de inglés y encuentros, y donde están promoviendo un programa nutricional mensual para 150 familias necesitadas, de las cuales 60 son familias de un pueblo de personas ciegas.
“Entre las necesidades más urgentes están el agua potable, los alimentos, las mantas, las tiendas de campaña, los medicamentos y la asistencia sanitaria. Las parroquias se han convertido en lugares de acogida y esperanza. Aunque varias iglesias han sufrido daños, las parroquias se han convertido en puntos de acogida, solidaridad y escucha, sobre todo para las familias que han perdido su casa o que todavía no pueden regresar a ella”.
“La red de la Iglesia católica indonesia y nuestra diócesis de Maumere se han movilizado para recoger información sobre los daños y coordinar las ayudas en las comunidades más afectadas”, subraya el padre Luigi. “Nos ha afectado profundamente la noticia de la muerte de un seminarista del Seminario Mayor Interdiocesano San Pedro (St. Petrus) de Ritapiret, fallecido ayer en el hospital de Maumere a consecuencia de las graves heridas sufridas durante el terremoto. En el momento del seísmo, presa del pánico, se arrojó por la ventana del tercer piso del seminario. Es una tragedia que ha dejado un profundo dolor en el seminario, en las comunidades religiosas y en toda la Iglesia local”.
Con las familias más vulnerables
El Papa Juan Pablo II visitó este importante seminario en 1989 y pasó allí también una noche, motivo por el que la colina de Ritapiret es denominada a veces informalmente “el Vaticano de una noche”.
“En este momento, también nuestra presencia camiliana está dirigida sobre todo a las familias más vulnerables, a los ancianos, a los enfermos y a las personas con discapacidad, que en una situación de emergencia son siempre quienes corren mayor riesgo de quedar olvidados. En medio del miedo, queremos hacer sentir a la gente de Flores que no está sola”.