La paz cae gota a gota: una iniciativa interreligiosa desde Croacia busca frenar el odio y el abuso de poder
Desde Rijeka (Croacia), líderes católicos, ortodoxos, musulmanes y protestantes presentan Peaceful Rain, una alianza interreligiosa que invita a construir la paz “gota a gota” con diez compromisos concretos contra el odio, la polarización y el abuso de poder religioso.
En un mundo marcado por polarizaciones, discursos de odio y conflictos abiertos, un grupo de líderes religiosos de distintas confesiones ha presentado en Croacia una alianza que pretende construir la paz mediante gestos concretos y cotidianos. La iniciativa, llamada Peaceful Rain (Lluvia Pacífica o Kiša mira), se dio a conocer el 27 de octubre de 2026 en Rijeka, una ciudad portuaria del norte de Croacia, a orillas del Adriático. Según informa la archidiócesis de Rijeka en su página web, el arzobispo local Mate Uzinić la describió con una imagen sencilla y poderosa: la paz, como la lluvia que fertiliza la tierra, nace gota a gota, a través de múltiples actos pequeños y concretos, ya sea en la vida personal, en las comunidades de fe, en el trabajo, en las escuelas o en las redes sociales.
Un escenario con memoria
Croacia, país balcánico que vivió guerras devastadoras en los años noventa tras la disolución de Yugoslavia, ofrece un escenario cargado de simbolismo. Rijeka, antigua ciudad industrial y multicultural, se ha convertido en punto de encuentro para esta propuesta de alcance mediterráneo e interreligioso. En el acto participaron representantes católicos, ortodoxos, musulmanes y protestantes, además de la defensora del pueblo croata. Entre ellos figuraron el muftí Aziz Hasanović, presidente del Meshihat de la Comunidad Islámica en Croacia; el metropolita Grigorije Durić, de la Iglesia Ortodoxa Serbia con sede en Alemania; el padre Alexis Leproux, de la Coordinación Eclesial Mediterránea; la diácona evangélica Melanie Ivančević; y Tena Šimonović Einwalter, defensora del pueblo. El cardenal dominico Timothy Radcliffe intervino por videoconferencia desde Asís (Italia), donde se conmemoraba el 40 aniversario del histórico encuentro interreligioso de oración por la paz convocado por el papa Juan Pablo II en 1986.
No una declaración más, sino un compromiso personal
Uzinić subrayó con claridad que no se trata de una declaración más, sino de un compromiso compartido que exige responsabilidad personal a cada firmante. La idea central resulta elocuente: una sola gota no apaga un incendio ni detiene una guerra, pero muchas juntas pueden empapar la tierra seca y permitir que nazca vida nueva. Nadie resolverá solo los grandes conflictos mundiales, pero eso no libera a nadie de aportar su propia gota de paz. La iniciativa nació de los Encuentros Teológicos Mediterráneos que organiza anualmente la Arquidiócesis de Rijeka y que en 2026 se centraron precisamente en el tema de la paz. En ellos se presentó el “Pacto Mediterráneo por la Paz”, un documento con diez compromisos concretos.
Diez promesas contra la violencia y el odio
Esos compromisos, abiertos a cualquier persona de buena voluntad independientemente de su fe o nacionalidad, incluyen trabajar por la paz y rechazar la guerra y toda forma de violencia, también la verbal; construir diálogo y relaciones de confianza; revisar críticamente el propio pasado; mostrar solidaridad con las víctimas de los conflictos, los migrantes y otras personas vulnerables; defender la justicia; usar de forma responsable los bienes comunes; cuidar la creación; y educar a las nuevas generaciones en la cultura de la paz. Se insiste especialmente en evitar el abuso de símbolos religiosos, la estigmatización y la demonización del otro, así como la violencia en el espacio digital.
El portal alemán katholisch.de recoge que la iniciativa cuenta ya con el respaldo de cardenales y figuras eclesiales de relieve, entre ellos Timothy Radcliffe, Jean-Paul Vesco y Ladislav Nemet, además del jesuita estadounidense James Martin y el teólogo italiano Sergio Massironi, vinculado al Vaticano. El cardenal Radcliffe, desde Asís, animó a no subestimar los gestos pequeños: incluso las acciones aparentemente insignificantes pueden dar frutos inesperados. El metropolita Grigorije advirtió que las guerras no estallan de repente, sino que se preparan con manipulación y que, cuando una comunidad declara “santa” su propia lucha, acaba demonizando al contrario. La responsabilidad, dijo, empieza antes del conflicto. El muftí Hasanović recordó que la paz es un bien universal presente en los fundamentos de todas las religiones: “La paz no es todo, pero sin paz todo es nada”.
El Mediterráneo como lugar de encuentro
El padre Leproux destacó el carácter profético de la propuesta en el Mediterráneo, región donde nacieron las tradiciones judía, cristiana y musulmana y donde los “hijos de Abraham” no están condenados al enfrentamiento, sino llamados a vivir en mutuo respeto y a desarmar los corazones. La defensora del pueblo croata alertó sobre el odio, la discriminación y la violencia en el ámbito digital y ofreció colaboración para promover la dignidad humana y la cultura de la no violencia.
Cómo sumarse y qué hacer el 4 de febrero
Cualquier persona puede adherirse a través de la web peacefulrain.org, de forma pública o anónima, y asumir moralmente las diez obligaciones. La plataforma permite también registrar en un mapa interactivo talleres educativos, actos culturales, encuentros interreligiosos, acciones de voluntariado u otras iniciativas de paz. Además, se invita a marcar el 4 de febrero, Día Internacional de la Fraternidad Humana, con actividades locales: reuniones, oraciones, programas formativos o gestos solidarios.
En un momento de tensiones globales y de creciente polarización, incluso en espacios religiosos, esta “lluvia pacífica” que nace en Croacia pretende recordar que la construcción de la paz no es solo tarea de diplomáticos o líderes, sino de cada ciudadano. Gota a gota, aseguran sus promotores, es posible empapar la tierra reseca del odio y abrir espacio a algo nuevo.