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El prior de Taizé y el papa León, unidos para llamar a los jóvenes a la paz, al diálogo y a la esperanza

León XIV y el prior de Taizé

(Antonio Marujo / 7Margens).- El hermano Matthew, prior de Taizé, se reunió con el papa León XIV, y ambos compartieron sus preocupaciones y reflexionaron sobre «qué señales de solidaridad [pueden] ofrecer y cómo abrir caminos para el diálogo», manifestando la clara conciencia de que «las armas no producen el resultado que es la paz».

En una entrevista con Vatican News, el portal de noticias del Vaticano, el responsable de la comunidad monástica ecuménica fundada por el hermano Roger en 1940 afirmó que es necesario crear espacios de escucha y de encuentro como elemento esencial para superar la lógica del enfrentamiento.

León XIV y el prior de Taizé

El hermano Matthew tuvo una audiencia privada con el papa León, en la mañana del sábado 21 de marzo, en el Vaticano; fue la segunda vez que esto ocurría, tras una primera audiencia el pasado mes de julio. Durante el encuentro, ambos responsables manifestaron «su profunda preocupación por la paz, un tema muy querido por el papa León, así como por todas las víctimas inocentes de los conflictos armados en todo el mundo», reza un breve comunicado enviado a las redacciones.

«Expresaron asimismo el deseo común de avanzar en el camino de la reconciliación entre los cristianos, reflexionando al mismo tiempo sobre la forma de transmitir la fe a las generaciones más jóvenes», añade el documento.

Ahora, en la entrevista concedida a Vatican News, el prior de Taizé aclara que la conversación se centró de manera particular en los conflictos que siguen marcando el mundo contemporáneo, con especial atención a Ucrania y Oriente Medio. Ambos manifestaron su inquietud ante el sufrimiento de las poblaciones afectadas por la guerra y subrayaron la urgencia de encontrar caminos que conduzcan a una paz duradera, cuenta.

«En el mundo de hoy, a veces sentimos que las personas en puestos de responsabilidad o los políticos se limitan a gritarse unos a otros. ¿Cómo podemos aprender a escuchar de nuevo?», pregunta.

«Escuchar no significa que tengamos que estar de acuerdo en todo, pero crea un espacio donde podemos dar pasos juntos que nunca hubiéramos esperado. Escuchar a los demás y respetarlos, incluso cuando discrepamos, es una verdadera señal para el mundo de hoy».

Unidad entre cristianos y atención a los jóvenes

Otro tema relevante de la audiencia fue el compromiso con la unidad de los cristianos y la cohesión dentro de la propia Iglesia católica. Con el Papa, el hermano Matthew debatió el deseo de avanzar en el camino de la reconciliación, en un momento en que las divisiones siguen siendo un desafío significativo para las comunidades cristianas.

Hermanos de Taizé en Ucrania

La preocupación por los jóvenes fue otro tema abordado. El hermano Matthew señala que el Papa puso de relieve su atención a la realidad de los jóvenes, marcada, en muchos casos, por experiencias de aislamiento agravadas tras la pandemia, sintiendo «que no necesitan contacto con los demás». A partir de lo que se vive en Taizé es posible evaluar gran parte de lo que ocurre: «Acogemos a una gran variedad de jóvenes con experiencias diferentes. Muchos vienen de situaciones de aislamiento, pero, a través de la experiencia que ofrecemos, redescubren la importancia de la vida con los demás, de la vida en comunidad».

«En los primeros días, no siempre es fácil entrar en contacto con los demás, pero cuando se dan cuenta de que están en un ambiente seguro, algo se abre dentro de ellos», añade en la entrevista. «La experiencia de la oración, especialmente el silencio, surge como un elemento transformador. A pesar de vivir en un contexto saturado de estímulos e información, muchos jóvenes manifiestan un fuerte deseo de silencio e interioridad». Sobre todo porque hay «un anhelo profundo de estar en la presencia de Dios, incluso cuando no tienen palabras para expresarlo».

El actual prior de Taizé recuerda además la historia de los inicios de la comunidad, durante la Segunda Guerra Mundial, para relacionarla con la actualidad de su carisma. El hecho de que el origen de Taizé se remonte a una época de conflicto constituye una llamada permanente a la presencia junto a las «fracturas de la familia humana», dice, no solo en Taizé, sino también en regiones marcadas por la violencia y la división.

«Podemos pensar que estas guerras están lejos y no nos conciernen, pero tienen consecuencias directas sobre nosotros», añade, alertando contra el riesgo de la indiferencia, los impactos económicos y las implicaciones para la libertad y la convivencia entre los pueblos.

Refiriéndose a la visita que realizó a Ucrania en Navidad, el hermano Matthew destaca la resiliencia de las poblaciones afectadas por la guerra de Rusia contra ese país.

Solidaridad en Ucrania

Otros dos hermanos de la comunidad regresaron de Ucrania hace unos días. «Les dijimos a los jóvenes con los que nos encontramos: “No tenemos ningún mensaje que transmitiros, salvo el de nuestra solidaridad espiritual a través de la oración y de nuestra presencia”», cuenta el hermano Benoît en una entrevista a la agencia católica italiana SIR.

Jóvenes ucranianos con el exarca y los hermanos de Taizé

Durante unas dos semanas, junto con el hermano Andreas, los dos miembros de Taizé recorrieron varias ciudades ucranianas, donde fueron testigos de los efectos de un invierno riguroso, agravado por múltiples ataques rusos a las infraestructuras energéticas. En algunas zonas, barrios enteros permanecieron días sin electricidad, lo que agravó las dificultades ya causadas por la guerra.

A pesar de ello, el hermano Benoît subraya también la fuerza y la resiliencia de las poblaciones locales, destacando sobre todo el papel de los jóvenes y los voluntarios.

Durante la visita, los dos hermanos de Taizé también entraron en contacto con cristianos de diferentes confesiones: ortodoxos, greco-católicos, católicos latinos y protestantes. Todos dan un ejemplo concreto de unidad en un contexto de sufrimiento, dice, y la cercanía entre las diferentes Iglesias es un signo de resistencia espiritual y de solidaridad ante la violencia.

A pesar de las dificultades, el hermano Benoît destaca además el compromiso de muchas personas en apoyar a los más vulnerables. Las redes de ayuda organizadas por voluntarios siguen activas, garantizando el apoyo a quienes más lo necesitan, en un esfuerzo que considera una expresión de una fe vivida en el día a día.

Para el hermano Benoît, la experiencia confirma que la esperanza nace de esos gestos y de la cercanía con quienes sufren, afirma en la entrevista, retomada también en un artículo publicado en la página oficial de Taizé.

180 jóvenes de la diócesis de Madrid participarán en la peregrinación a Taizé | Archimadrid

El viaje a Ucrania se inscribe en una serie de contactos regulares de la comunidad con el país, y fue una confirmación de que, incluso en un contexto de guerra prolongada, persisten signos de humanidad que impiden la desesperación. «Es precisamente en medio de la oscuridad donde la luz se hace más visible», dice el hermano Benoît.

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