Riccardi no ve invasión en Ceuta, sino “un éxodo de los más desfavorecidos de la tierra”
El fundador de la Comunidad de Sant'Egidio afirma que “necesitamos migrantes, no fronteras cerradas” y no cae en la trampa de considerar la masiva llegada de migrantes desde la frontera marroquí como una “invasión”, palabra cargada de connotaciones que utilizan Vox o el PP, pero también el presidente de los obispos, Luis Argüello
Historiador, exministro, fundador de la Comunidad de Sant'Egidio y dentro de ese puñado de elegidos que, dentro de la Iglesia, sabe algo de geopolítica sin que se escape la ideología, Andrea Riccardi ha abordado con rotundidad la crisis migratoria vivida en Ceuta en las páginas del diario La Reppublica, donde tampoco le han dolido prendas en criticar la petición de la primera ministra Georgia Meloni sobre el cierre del espacio Schengen con España: “No veo la necesidad del bloqueo italiano. En 2023, la Unión Europea demostró su solidaridad en Lampedusa”.
“Necesitamos migrantes, no fronteras cerradas”, señala Riccardi en la citada entrevista, en donde tampoco cae en la trampa en la que considerar la masiva llegada de migrantes desde la frontera marroquí ante la impasividad de sus fuerzas de seguridad como una “invasión”, palabra cargada de connotaciones que han utilizado en España partidos como Vox o el PP, pero también el presidente de los obispos, Luis Argüello, lejos de la petición del Papa en España de desarmar el lenguaje.
“Un éxodo de los más desfavorecidos de la tierra que levanta sospechas de una conspiración detrás”, advirtió el también mediador en diversos conflictos internacionales.
“Una vez más, nos enfrentamos a la explotación de los inmigrantes, tratados como grifos que pueden abrirse y cerrarse. Este problema no puede resolverse simplemente mediante discusiones sobre fronteras”, añadió, aunque remarcando que sobre esta crisis quedan todavía muchas preguntas sin respuesta.
Elecciones y fatasmas en Europa
De lo que no tiene duda el humanista italiano es que la cuestión migratoria jugará un papel destacado a corto plazo en el tablero europeo, con citas electorales clave en Italia, Francia y también España, donde esta cuestión puede convertirse con probabilidad en “conflicto, polarización y exasperación”.
Frente a este reto, Riccardi aboga por hacer frente a esta cuestión “de manera constructiva”, aunque también advierte de que “nos alejaremos cada vez más de la realidad y bailaremos con fantasmas”.