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Así será la Semana Santa en Jerusalén: celebraciones garantizadas... pero a puerta cerrada

Pizzaballa y Ielpo, en rueda de prensa | Custodia Tierra Santa

(Cecilia Seppia, Vatican News).- Celebraciones pascuales a puerta cerrada, con un número reducido de personas y bajo medidas de seguridad. Tras los graves y sin precedentes acontecimientos del 29 de marzo, cuando la policía israelí bloqueó al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al padre Francesco Ielpo, impidiéndoles el acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro, este 31 de marzo, el Patriarca Latino de Jerusalén y el Custodio de Tierra Santa, en una conferencia de prensa conjunta, anunciaron las nuevas medidas para lo que es la fecha central del año litúrgico y de la fe cristiana.

Sigue habiendo dolor y pesar por una prohibición que ha suscitado una fuerte reacción de la comunidad internacional, incluida la Casa Blanca, pero el cardenal Pizzaballa dijo de inmediato: «No es nuestra intención volver de manera polémica sobre lo ocurrido el domingo pasado. Nuestro deseo es más bien mirar hacia adelante con espíritu constructivo, para que la libertad de culto de todas las religiones sea siempre respetada y el Status Quo —especialmente dentro de la Basílica del Santo Sepulcro— sea plenamente salvaguardado. Es sobre estos principios que deseamos seguir construyendo, en el diálogo y en la cooperación con las autoridades, convencidos de que el respeto mutuo es el fundamento de una auténtica convivencia y de la protección de los Lugares Santos, que pertenecen no solo a esta tierra, sino a toda la humanidad».

Derechos no negociables

El deseo del obispo de Jerusalén y del Custodio de Tierra Santa es que «hechos de este tipo no se repitan nunca más» y que se protejan los derechos de las comunidades cristianas: «Lo ocurrido —reiteraron— nos ofrece también la oportunidad de reafirmar con claridad algunos principios y derechos fundamentales que consideramos esenciales e innegociables. Desde hace más de siete siglos, la Custodia de Tierra Santa cuida de los principales Lugares Santos y, en particular, de la Basílica del Santo Sepulcro, junto con la Iglesia greco-ortodoxa y la Iglesia apostólica armenia. Se trata de una presencia continua y estable, reconocida a lo largo del tiempo y respetada por las diversas autoridades que han gobernado esta tierra. Desde hace siete siglos, una comunidad estable de frailes franciscanos vive y celebra en el interior del Santo Sepulcro sin interrupciones, en cualquier circunstancia y situación, incluso durante los períodos más difíciles de la historia, incluidos los tiempos de guerra. Además, desde el inicio del actual conflicto, el 28 de febrero, la liturgia en el interior de la Basílica nunca se ha interrumpido».

Ni siquiera en tiempos de guerra se ha violado el Status Quo

El Patriarca latino también quiso recordar de manera clara «que el Custodio de Tierra Santa es el superior del Santo Sepulcro y, como tal, no necesita permiso de la policía para acceder a la Basílica». No se trata de un privilegio —explicó— «sino del reconocimiento de un derecho consolidado desde hace tiempo». Insistió luego en que, durante siglos, los diversos gobiernos que se han sucedido en Tierra Santa siempre han confirmado y respetado el Status Quo, es decir, el marco jurídico y práctico que regula la vida de los Lugares Santos y de las comunidades que los custodian. «Es importante recordar que miles de millones de creyentes en todo el mundo miran hacia Jerusalén y hacia las oraciones que se recitan en los lugares santos. El gobierno de Israel debe tener presente este aspecto, así como la responsabilidad que le incumbe frente al mundo cristiano, para seguir garantizando en todo momento —y a pesar de las dificultades— el desarrollo de las oraciones y para encontrar soluciones adecuadas en coordinación con nosotros. Esto es lo que se hizo ayer, y se encontraron soluciones. Se trata de un diálogo que debe mantenerse de manera continua y constante».

Es importante recordar que miles de millones de creyentes en todo el mundo miran hacia Jerusalén y hacia las oraciones que se recitan en los lugares santos. El gobierno de Israel debe tener presente este aspecto, así como la responsabilidad que le incumbe frente al mundo cristiano

Iglesias abiertas pero con restricciones por seguridad

Respondiendo a las preguntas de los periodistas, el cardenal Pizzaballa reiteró que había recibido de manera oportuna la asistencia del presidente israelí Herzog y de numerosos representantes de las comunidades religiosas, incluso judías, pero, aunque con el deseo de mirar hacia adelante, lo ocurrido el domingo sigue siendo «un episodio doloroso, que ha afectado profundamente a la comunidad cristiana» en Tierra Santa y en todo el mundo. «Habíamos solicitado la posibilidad de unirnos a la liturgia dentro del Santo Sepulcro, para salvaguardar el derecho fundamental de que el obispo de Jerusalén pudiera celebrar la Misa de las Palmas. Hubo algunos malentendidos. Tras contactar con las autoridades, llegamos a un acuerdo por el cual las celebraciones de la Semana Santa se llevarán a cabo a puertas cerradas, con un número reducido de personas». La razón principal de las restricciones sigue estando relacionada con la seguridad de los lugares y de los fieles, dada la guerra en curso entre Israel, EE. UU. e Irán, que continúa extendiéndose inexorablemente por todo el Medio Oriente.

El Santo Sepulcro cerrado al público

Más concretamente, «las iglesias en Tierra Santa permanecerán abiertas, pero corresponde a cada párroco hacer todo lo posible en función de la zona y de las restricciones de seguridad en esa área determinada», valoraciones logísticas en su mayoría, «útiles para permitir a los fieles celebrar los ritos pascuales. El Santo Sepulcro, en cambio, permanece cerrado al público, ya que no hay un refugio en las cercanías. Pero se permitirán las celebraciones para la comunidad de frailes local y solo dos o tres personas como máximo, externas», explicaron el cardenal Pizzaballa y el padre Ielpo, asegurando sin embargo a los fieles la posibilidad de unirse en oración y comunión a través de la transmisión en vivo.

El dolor de todos los cristianos en Oriente Medio

Ampliando la mirada también a lo que está sucediendo en el Líbano y en Siria, y a la situación de profunda precariedad y miedo que viven las poblaciones y los cristianos en estos países, el Patriarca latino añadió: «Hay muchas personas que están peor que nosotros; pienso en el Líbano, en Siria y en otros lugares de Oriente Medio. Por eso también debemos dar la justa proporción a lo que ha sucedido en Jerusalén; no queremos dar la impresión de tener el monopolio del dolor».

La ley sobre la pena de muerte aumenta la brecha del odio

«Dolor» es, sin embargo, la palabra que se repite más veces en las respuestas del cardenal, junto con «consternación» por un mundo en llamas, al que se suman decisiones que no hacen más que aumentar la brecha del odio y los vientos de guerra. En particular, la ley aprobada ayer por la Knesset que prevé la pena de muerte para los prisioneros palestinos (especialmente de Cisjordania) juzgados por tribunales militares en casos de homicidio intencional definidos como «actos de terrorismo», mientras que excluye explícitamente de la pena capital a los ciudadanos o residentes israelíes. «Hemos recibido con gran dolor la noticia de la votación del Parlamento israelí sobre la pena de muerte, que no hace más que aumentar la brecha de odio entre israelíes y palestinos. Debemos trabajar con todas las partes para evitar un mayor deterioro de la situación», concluyó el cardenal.

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