Para forzar la dimisión de Woelki tras el escándalo en Colonia, y proseguir el Camino Sinodal Una solución 'a la chilena' para la Iglesia alemana: ¿plantean los obispos una renuncia masiva?

Parolin, junto a Marx, Woelki, Bätzing y otros obispos alemanes, en Berlín
Parolin, junto a Marx, Woelki, Bätzing y otros obispos alemanes, en Berlín

Algunas fuentes plantean que, de producirse la renuncia masiva, Bergoglio solo aceptaría, en principio, la del cardenal de Colonia

En el trasfondo de la polémica, y más allá el escándalo de la pederastia clerical, está el Camino Sinodal emprendido hace dos años por la Iglesia del país, y que cuenta con el respaldo vaticano (y las reticencias de buena parte de la Curia)

Este martes, durante un encuentro con varios obispos (incluidos Marx y Woelki), Parolin hizo un llamamiento a la unidad de la Iglesia, una unidad "que no dependa de la aprobación de visiones y orientaciones comunes, como es habitual en política, sino de las raíces teológicas y espirituales de Dios"

Los obispos alemanes podrían buscar una solución 'a la chilena' para salir de la profunda crisis motivada por los abusos sexuales, y que tiene en el 'caso Woelki' su principal exponente. Justo después de la visita sorpresa del presidente de los obispos alemanes, Georg Bätzing, al Papa Francisco, y cuando el secretario de Estado, Pietro Parolin, se encuentra en Berlín, el diario sensacionalista Bild apunta a la posibilidad de una "renuncia masiva" de todos los obispos del país, para -como ya sucediera en Chile- dejar a Bergoglio y a sus hombres de confianza la responsabilidad de llevar a cabo un cambio necesario.

Hace unas semanas, Francisco no aceptaba la renuncia presentada por el cardenal Marx, y enviaba una comisión vaticana a investigar la posible negligencia de Woelki y otros prelados en casos de abusos sexuales, cuyos resultados ya estarían en manos del Papa. De hecho, algunas fuentes plantean que, de producirse la renuncia masiva, Bergoglio solo aceptaría, en principio, la del cardenal de Colonia.

En los círculos eclesiásticos alemanes, explica Bild, se está considerando una solución tan radical. El arzobispo berlinés Heiner Koch ya discutió públicamente su propia renuncia en el “Tagesspiegel”. Al parecer, Koch está pensando en el modelo chileno: cuando se le preguntó si los obispos católicos de Alemania, como la Conferencia Episcopal de Chile, deberían presentar juntos su renuncia, Koch dijo: "Me gustaría conocer las decisiones personales, pero también de la comunidad de obispos".

En el trasfondo de la polémica, y más allá el escándalo de la pederastia clerical, está el Camino Sinodal emprendido hace dos años por la Iglesia del país, y que cuenta con el respaldo vaticano (y las reticencias de buena parte de la Curia). En este sentido, resulta interesante desentrañar las claves de la visita del secretario de Estado, Pietro Parolin, a Berlín, para celebrar el centenario de las relaciones entre la Santa Sede y Alemania.

Este martes, durante un encuentro con varios obispos (incluidos Marx y Woelki), Parolin hizo un llamamiento a la unidad de la Iglesia, una unidad "que no dependa de la aprobación de visiones y orientaciones comunes, como es habitual en política, sino de las raíces teológicas y espirituales de Dios". Así, Parolin se opuso a que "la unión se reduzca a sólo una parte, tan relevante y significativa como es".

Woelki y Marx
Woelki y Marx

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