Acacia Uceta 2. AL SUR DE LAS ESTRELLAS

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
20 jul 2018 - 23:08
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El primer título de los dos elegidos para hoy, “Única respuesta”, pertenece al poemario “Frente a un muro de cal abrasadora

(1967), que fue elegido libro del año por el diario ABC a raíz de su publicación, y le dedicó Guillermo Díaz-Plaja una página de su sección literaria. Así se refería el reconocido crítico a la expresión humilde y pura de Acacia fluyendo generosa y transparente: “Utilizando el verso blanco, la estrofa irregular, y adaptando, en general, las formas distendidas -del endecasílabo en adelante- para los poemas de mayor ambición mental, Acacia Uceta muestra una honda sabiduría poética que no trasluce, por supuesto, artificio retórico alguno. Sino que la expresión mana sosegada, tranquila, honda y humana.”

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EN EL INSTANTE BREVE DE SU GRACIA

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El origen de este poema debió ser una vivencia muy intensa sentida un día por la poeta frente a un muro blanco donde se habían refugiado unas flores, donde habían hecho nido unas valientes y confiadas rosas. Probablemente, a ojos de la observadora madrileña, el muro de cal ardiente presagiaba, para las infelices flores, un verano de sauna y achicharramiento, mayormente si le evocó, a la adolescente de la guerra civil, la estremecida tapia de un oscuro cementerio. No eran conscientes las rosas de su destino cruel, y sonreían al sol, perfumaban el día y se balanceaban felices con la brisa del aire y la compañía de las mariposas… Pero será mejor meditar ya el misterioso destino del rosal que conoció Acacia, “y su inmensa belleza / abierta frente a un muro de cal abrasadora…”

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ÚNICA RESPUESTA

Sólo quiero estas rosas.

No he de besar más que estas rosas,

y su inmensa belleza

abierta frente a un muro de cal abrasadora;

su perfume entregado

sin condición alguna,

su vida abierta a todos,

vacía de preguntas.

En estas rosas

quiero apoyar las manos y los ojos,

en su color quisiera ahogar mi noche,

en su limpio rocío

apagar esta sed devoradora.

Sobre ellas quiero alzarme,

quiero justificar tanta tristeza,

tantos ojos de perros suplicantes,

tanto barro sediento de perfume,

tantas manos cargadas de deseos.

Estas rosas que viven insensibles

no llorarán su muerte imaginada

como yo, que al mirarme en lozanía

ya descubro mis lívidos perfiles.

Ellas tienen la clave de lo eterno

en el instante breve de su gracia

y extenderán sobre la tierra parda

su corola de luz sin una queja.

A sus pies quiero ahora,

en este día de su triunfo total,

volcarme entera

y confesar al fin el gran pecado

de temer a la vida y a la muerte,

de llevar el dolor en la alegría

y la alegría en el dolor anclada.

Frente a su gran verdad

no puedo ahora

ir amasando en dudas la esperanza

ni hacer de barro el pan

ni el vino de agua

ni enjaular el amor

igual que un pájaro

cuando sus alas tienden a la altura.

Junto a estas rosas frescas

toda mi juventud se hace de plomo

y me cae de la mano

como un nido vacío,

y me libera de su peso estéril

colgando de mis ramas

como una dura lágrima de piedra.

Nunca como esta tarde

y abrazada a estas rosas

he sentido una fuerza tan intensa

para avanzar sobre mi propia vida.

Jamás en ningún libro

ni en ninguna voz sabia o generosa

he encontrado respuesta tan sencilla

a todas mis preguntas inflamadas

como esta limpia frase que dibujan

unas rosas meciéndose tranquilas

frente a un muro de cal abrasadora.

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frenteuniv2
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SE NACE SIEMPRE AL SUR DE LAS ESTRELLAS

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El segundo poema de hoy (“Desesperando intento”) pertenece al poemario “Al sur de las estrellas” (1976). La misma autora nos explica el significado último de los presentes versos: "Mi poesía a partir de ahora, será así: el egocentrismo de la primera etapa y el humanismo de la segunda se fundirán en un apasionado vitalismo, en un continuado y tenaz canto a la vida. A la vida en toda su dimensión, en todas sus formas, en su constante fluir. “Nacer es lo importante" llego a afirmar en un poema de “Al sur de las estrellas…”

De la Nada nacimos, pero ahora estamos vivos (“carpe diem”). “Lo importante es nacer” y “apurar la copa / mientras dure este breve escalofrío”. El verso final, que da título al poemario -“se nace siempre al sur de las estrellas”- nos autoriza a soñar, a vivir intensamente, porque “La fiesta es del que vive. / Donde se mira bailan los luceros…”

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DESESPERADO INTENTO

Lo importante es nacer,

romper el duro espejo de la Nada,

rasgar con las pupilas

el telón infinito de la sombra.

Lo importante es nacer, os lo aseguro;

responder desde el caos a la llamada,

apresar la materia y darle idea,

los átomos atar y darles nombre.

Suicidas de la muerte, hemos nacido;

desesperado intento

de vencer a la noche, hemos brillado.

Nacer es lo importante.

La fiesta es del que vive.

Donde se mira bailan los luceros,

donde se llora

florecerá la tierra agradecida.

El universo viene dócilmente

a acreditarse

en las pupilas del recién llegado.

A la boca que intenta la palabra

llega el rumor y el beso

desde el fondo purísimo del tiempo.

Al pie que avanza, al brazo que se aferra,

llega la fuerza y crece por su impulso.

A la mente, que intuye e interroga,

que afila las preguntas,

llega la ciencia, llega

y se deja pulir como un diamante.

La mano tiembla, pero al fin acierta,

ensaya la caricia, ensaya el gesto,

moldea el barro,

le da pulso, le obliga,

y el arte acude a su tenaz empeño.

Sólo el que vive vence;

el que duda

crea la eternidad al contemplarse,

alzado y reflexivo, frente al cosmos

que ignora su presencia fugitiva.

No importa que la vida

a veces nos rechace o nos hostigue.

Mientras vivamos

seremos sus amantes implacables.

Nacer es lo importante. Si nos duele

la herida,

si nos ciega la luz, es que vivimos,

es que estamos amando todavía.

Nos hemos suicidado de la Nada.

Hay que apurar la copa

mientras dure este breve escalofrío.

De la sombra venimos y hay que aprender aprisa

que, hagamos lo que hagamos, irremediablemente,

se nace siempre al sur de las estrellas.

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ACACIA UCETA

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"He procurado llegar a lo metafísico

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a través de lo cotidiano"

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