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Agurain reconoce y celebra los 100 años de presencia claretiana

El 21 de noviembre de 1918, es decir, hace exactamente 100 años, se firmaba en Vitoria la escritura de compraventa del molino y la fábrica de harina ubicada en la localidad alavesa de Salvatierra, propiedad del matrimonio formado por Domingo Azcárraga y Ángeles Bustamante, simpatizantes de los Claretianos residentes en Santo Domingo de la Calzada, y como compradores la Orden de los Claretianos que decidía asentarse en esos terrenos y comenzar una gran historia que ahora celebran con diversos actos tanto la comunidad claretiana como el pueblo de Agurain.

Como relata el claretiano Josu Alday, hijo de esta misma localidad alavesa, “Había que acomodar la antigua fábrica a las necesidades de una comunidad y de un noviciado y de construir, si fuera necesario, un nuevo edificio: un intenso trabajo y la pericia de algunos hermanos claretianos hizo que a principios de agosto de 1920 las obras de acomodación estuviesen terminadas y abiertas a los 33 jóvenes que, de Balmaseda, Santo Domingo y Segovia venían para hacer la experiencia de noviciado. Lo que había sido fábrica de harinas se convertía en “fábrica de misioneros”.”

El mismo Alday nos facilita un dato: “desde el año 1920 al 1967, (años en los que funcionó la casa como noviciado) fueron los 1.212 Estudiantes Novicios (de los cuales profesaron 964) y 325 Hermanos Novicios (profesaron 197).” De aquí salieron obispos, hombres de gobierno, predicadores, misioneros, músicos, egregios profesores y escritores, santos y buenos deportistas.

En junio del año 1978 se decidió cerrar el Seminario, y el 13 de septiembre de 1982 se firmaba un contrato con la ikastola de Salvatierra-Agurain para que ésta pudiera utilizar los locales para sus actividades. En 1992 concluyó el contrato con la ikastola y la casa se fue adaptando a otros servicios, y de manera especial a acoger encuentros y convivencias, muchas de ellas de jóvenes.

Desde 1968 la comunidad claretiana está integrada en la pastoral rural diocesana de la zona. Incorporados en el Arciprestazgo de la Llanada, la comunidad sigue colaborando con los párrocos en la pastoral rural de muchos pueblos pequeños del entorno, así como en el servicio parroquial del mismo Agurain. Ya en el año 1968 se había comenzado a llevar las parroquias de Gebara, Etura, Audikana, Dallo, Heredia y Zuazo.

La última etapa la describe Alday de esta manera: “Acomodado desde hace varios años el Pabellón nuevo para vivienda de la Comunidad se tiene una atención especial por los hermanos de mayor edad que pueden disfrutar de un hábitat natural y tranquilo, así como de la presencia juvenil en las convivencias, y de hermanos de las diversas Comunidades de la Provincia en reuniones y celebraciones de familia.”

El pasado sábado los actos fueron más en familia, con una charla haciendo un repaso de los 100 años de historia y a la que fueron invitados los antiguos novicios que han pasado por esta casa. Por la tarde grabaron la misa en euskera que retransmitiría al día siguiente la ETB. Pero el pueblo de Agurain se suma este próximo 25 de noviembre a la efeméride con la misa en la iglesia parroquial de Santa María, que será presidida por el obispo, Juan Carlos Elizalde.

Durante estos días en Agurain se recordará la figura de San Antonio María Claret, el fundador de esta Congregación de Misioneros Claretianos, pero estará especialmente presente el joven Nicolás Campo Giménez de Bikuña, nacido en el caserío de Ula (Salvatierra-Agurain) y martirizado a sus 16 años en Mas Claret (Cervera-Lleida) el 19 de octubre de 1936, quien hace escasamente un año era beatificado junto a otros 108 compañeros claretianos que fueron asesinados como él.

La localidad alavesa de Salvatierra-Agurain había contado con una importante presencia religiosa, fundamentalmente femenina, Franciscanas Clarisas, Carmelitas e Hijas de la Providencia, (hoy solo están presentes después de muchos siglos, las Franciscanas Clarisas). Pero solo una orden masculina se recoge en los anales de la historia de esta villa fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X 'El Sabio' sobre la aldea de 'Harurahin'. Los claretianos llevan 100 años sirviendo al mundo y al pueblo, y así se ha querido recordar y reconocer en este mes de noviembre.

Non solum sed etiam

Que una orden religiosa celebre un centenario de su llegada a un lugar no es muy destacable, más bien frecuente, ya que son muchas las instituciones religiosas que llevan cien y más años de vida y milagros. Lo excepcional es que “el pueblo” lo celebre. Eso sí que es noticia para destacar porque dice mucho del pueblo y de los reconocidos.

En este caso, los claretianos aprovecharon una venta, a buen precio,de un solar en una próspera localidad de la Llanada alavesa. La ubicación geográfica podemos definir de estratégica, lo era en tiempos medievales y lo sigue siendo hoy todavía. En el terreno que compraron decidieron levantar un Seminario y convertir lo que había sido una fábrica de harina en una fábrica de “grandes personas” que con una buena formación luego fueron unos clérigos, religiosos, misioneros, otros grandes hombres de la ciencia, la cultura, la literatura, el deporte o las artes. En definitiva, una educación esmerada que luego cada cual desarrolló como Dios le dio a entender. Y prueba de que no lo hicieron mal, ni con ellos ni con el resto de las labores que han ido haciendo a lo largo de estos cien años es el arropo que el pueblo de Agurain ha dispensado siempre a la comunidad claretiana, que en esta efeméride se renueva.

Zorionak klaretiarrak, zorionak aguraingo herritarrak.

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