Hazte socio/a
Última hora
Luis Marín San Martín, nuevo limosnero papal

Varias formas de “ver” la relación con el César y con Dios

El pasado domingo el Evangelio fue aquel pasaje en el que pretenden poner en compromiso a Jesús preguntándole si es o no lícito pagar tributo al Cesar, y el Maestro sentencia con la frase: “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

En la Eucaristía en la que estuve el sacerdote dijo, como interpretación del texto evangélico, textualmente que, “la iglesia no debe meterse en política y la política no debe inmiscuirse en cuestiones de la Iglesia”. Destacaba este planteamiento sobre todo de cara a las próximas elecciones generales.

A muchos kilómetros de distancia el cardenal mejicano Norberto Rivera, partiendo del mismo evangelio, venía a decir todo lo contrario, que la Iglesia “puede” y “debe” meterse en política. La información que destaca R.D. refiere algunas frases de la homilía del cardenal: (texto sacado de R.D. "Cuando la autoridad se sale del marco legal desde donde puede y debe gobernar, no hay obligación de tributarle obediencia, y si se opone abiertamente a los derechos humanos fundamentales, entonces hay que negarle la obediencia", puntualizó.

Y, ¿qué pasa si la autoridad civil se opone a los derechos divinos? Pues sin necesidad de que estén en la Constitución, siguiendo el ejemplo de Jesús de dar a Dios lo que es de Dios, se concluye que cada uno de los hombres y sociedades intermedias "debemos poner la obediencia a Dios por encima del respeto al césar".

En este sentido, reiteró que los cristianos y los hombres en general deben obedecer y respetar a la autoridad sólo en aquello que conduzca al bien de la comunidad.)

Non solum sed etiam

Sobre la primera interpretación del texto de Mt. 22, 15-21, discrepo en su literalidad, y si no se quiso decir lo que se dijo, pues faltó una explicación que matizase esa radical separación entre Iglesia y política.

Respecto al segundo, comparto esa llamada a la desobediencia civil en el caso de políticas injustas y lesivas de los Derechos Humanos, pero creo que faltó una referencia a la relación en el sentido inverso, es decir, a la posible o no intervención de la política en las cuestiones de Iglesia.

Ante el posicionamiento tan dispar de dos sacerdotes (uno profesor de teología y el otro obispo con rango de cardenal), me permito exponer una visión personal sobre cómo entiendo yo la relación entre política e iglesia, y que considero no es contraria al espíritu de la letra del texto evangélico: A mi modo de ver el ejercicio de la política no debe estar condicionado por la Iglesia, y más diría por la religión; ni el ejercicio de la religión debería estar condicionado por la política.

Qué pretendo decir: pues que quienes trabajen en la política no deben hacerlo al dictado de criterios de ninguna Iglesia/confesión religiosa y por el contrario el ejercicio de las prácticas religiosas no debe quedar limitado por cuestiones políticas/partidistas. Creo que en esta postura también queda reflejado el postulado de “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

También te puede interesar

Decenas de reacciones a las palabras de Silvia Fernández Abril por Los Domingos

¿Qué haríamos sin la libertad de expresión?

Lo último

¿Seremos capaces, en algún momento, de reconocer nuestras propias cegueras?

Creer para ver

¡Ojalá que se gané en primera en vuelta y el deseo de una Colombia más justa y en paz pueda seguir siendo el objetivo a alcanzar!

Pensando en el presente y en el futuro de la política colombiana