"Sin ornamentos, sin palacio, sin coche, fue una sola vez a Roma" José María Castillo: "Pedro Casaldàliga, un obispo enteramente evangélico, nos deja impresionados"

Casaldáliga
Casaldáliga

"Ha sido un hombre con una libertad asombrosa para decir, a los ricos y a los pobres, lo que tenía que decirles, para que fueran plenamente humanos"

"La influencia y la fuerza, que ha tenido y tendrá más cada día, el ejemplo de vida de Pedro Casaldáliga, no radica nada más que en esto: HA SEGUIDO FIELMENTE A JESÚS"

La muerte de un obispo siempre es noticia. Se tengan o no se tengan creencias religiosas, a fin de cuentas, un obispo es un personaje. Más o menos importante. Pero, en todo caso, es un personaje. Y la muerte de un personaje es siempre noticia.

En el caso concreto del fallecimiento del obispo Pedro Casaldáliga, es también por supuesto una noticia. Pero, en este caso, es una noticia que impresiona. A todos los que lo hemos conocido o hemos tenido noticia de lo que ha sido y cómo ha sido la vida de este obispo, enteramente singular, su muerte ha sido – y lo seguirá siendo – motivo de una fuerte impresión.

¿Por qué tal y tanta impresión? Porque Casaldáliga ha sido un obispo enteramente evangélico. Es decir, ha sido un hombre fiel al Evangelio, sin limitaciones y hasta sus últimas consecuencias. Por eso, Casaldáliga ha pasado su vida en la Amazonía, con los más desamparados de este mundo, viviendo con ellos y como ellos. Tal como suena: “con los desamparados y como los más desamparados”. Era un obispo sin ornamentos, sin palacio, sin coche, que fue una sola vez a Roma. Porque el papa Juan Pablo II se lo mandó. Y se presentó en la Curia Vaticana con un sombrero de paja. Era un místico, un poeta, defensor incansable de los más desamparados que estaban a su alcance. Y a todo eso sumaba lo que seguramente es lo más difícil en la vida: ha sido un hombre con una libertad asombrosa para decir, a los ricos y a los pobres, lo que tenía que decirles, para que fueran plenamente humanos.

Casaldaliga en el Araguaia
Casaldaliga en el Araguaia

Desde este punto de vista, se puede (y se debe) asegurar que Pedro Casaldáliga ha sido el perfecto sucesor de los Apóstoles. Ha sido, por eso mismo, el mejor eclesiólogo que ha tenido la teología cristiana. Los Apóstoles de Jesús se constituyeron, como tales, desde el “seguimiento” de Jesús (Mc 1, 14-15 par.), mediante el “seguimiento” (Mt 8, 18-22 par.) y hasta la última llamada al “seguimiento”, que Jesús Resucitado le impuso a Pedro (Jn 21, 19). Con razón, uno de los teólogos más importantes que ha tenido la Iglesia en los últimos años, Johann B. Metz, escribió: “El saber cristológico no se constituye ni se transmite primariamente en el concepto, sino en estos relatos de seguimiento”. 

La influencia y la fuerza, que ha tenido y tendrá más cada día, el ejemplo de vida de Pedro Casaldáliga, no radica nada más que en esto: HA SEGUIDO FIELMENTE A JESÚS. Y por eso, ha hecho presente a Jesús y, por eso, a Dios.

Por esto, termino con una pregunta incómoda y preocupante: ¿De cuántos obispos, cuando se nos van de este mundo, se puede decir que nos dejan esta memoria del Evangelio? Por esto, sin duda alguna, se puede asegurar que la muerte del obispo Casaldáliga nos deja una impresión con la que quedamos marcados para siempre.   

LOs pies de Casaldáliga
LOs pies de Casaldáliga

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