¿CEUTA? Es muy duro contar los muertos que debiste evitar
"Vamos a exigir atención al testimonio y el grito de los más afectados y frágiles en el lugar del drama, el Mediterráneo y Ceuta, y vamos a hacerlo sin descuidar su clave de bóveda en los derechos humanos de todas las personas"
¿Cuántos muertos van... llegaremos a los 200? Ha sido una catástrofe sin paliativos. La responsabilidad con Ceuta será grande por parte de los gobernantes, pero los muertos dan otra dimensión al descuido y la cautela en que nos movemos. "Que no sabían nada", que no lo vieron venir, que los pilló ocupados en los incendios... y pasan "la frontera" setenta mil personas, ni se sabe cuántos, y dicen que se van fácilmente, y que no es problema, que están acordando la solución a marchas forzadas con Marruecos... y cuatro días después, quedan ¿4000? entre menores de edad y otros supuestos de protección internacional obligatoria; y algunos indeseables con aviesas intenciones.
Y, entonces, la sorprendente reacción del gobernante; resulta que se vuelve a su lugar de veraneo y todo lo que sabemos; se supone que tratando de dar apariencia de normalidad, pero nada puede ser normal con las docenas de cadáveres sobre la mesa y los 1500 menores que tienen derecho humano fundamental de acogida... Y otros tantos adultos reclamando asilo. Que para eso está el ministro del ramo, dice le Presidente, ¿cuál o cuáles?, ¿los que no se han enterado de nada hasta suceder los hechos? "Que se les tratará como se debe en derecho y dignidad". ¿Sí, y "cómo confiar si donde había 13 muertos ya son más de 150"? ¿Y "cómo confiar" si donde se promete que es cuestión de dos días, los ciudadanos experimentan miedo y desconcierto porque no ven claro su futuro a medio plazo?
Todos sabemos que son procesos largos y enredados en causas y objetivos, en sujetos y fines. ¿Cómo vivir en el lugar, en cualquier lugar afectado, y calmarse? No sabemos qué diálogos y pactos se alientan entre las autoridades, pero la presencia de miles de menores y de otros mayores, en distintos supuestos por su origen, su edad y su motivación, requiere obrar con seriedad, temple, presencia, colaboración y justicia. Y ¿cómo, quiénes, cuándo? El Parlamento cerrado, el Rey y el Presidente de Gobierno, veraneando, los políticos más relevantes de vacaciones, (sabemos que quizá no, pero es lo que parece)… Todo suena a una pose que queriendo decir “aquí no pasa nada”, en realidad, pasa que “dependemos” de otros y no se quiere decir que “va para largo” y “con arreglos provisionales”, y procurando que no se enrede o se repita, porque entonces las elecciones pueden castigar a cualquiera, y esa nueva inquietud, incierta pero más presente que nunca, desordenaría por causa de los votos las prioridades más humanas de la catástrofe: los menores, los perseguidos, la ciudad de Ceuta, la justicia social que sustenta el bien común y, su fruto, la paz entre los Estados y sociedades directamente afectadas.
Todo esto trasciende unos votos ganados o perdidos aquí y allá, pero en el enredado panorama español de los unos tocando el poder con las yemas de los dedos, y los otros conservándolo con hilos muy delgados, muchos podrían ver la penúltima posibilidad para su suerte política. Todo esto es secundario, pero está ahí. No tiene el nivel de la geopolítica pero sí la forma de un terreno más conocido y, por ende, con más oportunidades de recorrerlo.
Vamos a seguir en ello, vamos a exigir atención al testimonio y el grito de los más afectados y frágiles en el lugar del drama, el Mediterráneo y Ceuta, y vamos a hacerlo sin descuidar su clave de bóveda en los derechos humanos de todas las personas. Veremos hasta dónde llega el patriotismo del bien común equitativo de los pueblos. No hay otro.
