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Cristianismo ubicado en el Evangelio y en el mundo de la marginación

Prólogo de OTRO CRISTIANISMO ES POSIBLE. Reflexiones desde la base, de Miguel Ángel Mesa Bouzas (Tirant Humanidades Diáspora, Valencia, 2026)

Otro cristianismo es posible

Cuando le pedí a Miguel Ángel Mesa Bouzas que escribiera este libro para la colección DIÁSPORA, que dirijo en la Editorial Tirant, lo hice con un doble objetivo. El primero, que fuera escrito por un cristiano de base ubicado en el Evangelio como buena Noticia de Liberación y en los entornos de marginación y exclusión social. Un cristiano que sintiera el pálpito de las personas más vulnerables, de los colectivos empobrecidos y de los pueblos oprimidos, fuera sensible a sus problemas, mostrara solidaridad con sus sufrimientos y estuviera comprometido con sus causas, sin dar ninguna por perdida.

Miguel Ángel cumple estas condiciones. Tiene un largo itinerario en las comunidades de base de Madrid, concretamente en el barrio popular de Canillejas. Participa activamente en las actividades vecinales por un barrio eco-humano más justo y solidario. Está implicado en los movimientos sociales y camina a su ritmo. Apoya y colabora con la Revuelta de las mujeres y trabaja por una Iglesia igualitaria y respetuosa de las diferencias, siempre que no desemboquen en desigualdad, sin discriminaciones por etnia, cultura, género, identidad sexual, religión, clase social, procedencia geográfica, etc. Mi sintonía con él en este proyecto de Iglesia es total. Son muchos los años en los que venimos trabajando en esa dirección. Y ese trabajo ha forjado una estrecha amistad.

El segundo objetivo es que compaginara experiencia y reflexión, teoría y praxis, iluminara sus vivencias comunitarias evangélicamente, las situara en el contexto de las luchas por la justicia y los derechos humanos de quienes los tienen más amenazados, las transmitiera en un lenguaje asequible y se dirigiera a personas y colectivos cristianos y no cristianos por igual, ya que en nuestra vida cotidiana y en nuestras opciones políticas y sociales no distinguimos entre unos y otros, sino que hacemos el camino juntos por la senda de la esperanza en dirección a la utopía de Otro Mundo Posible, sin distinciones de creencias o no creencias religiosas.

Todo el libro está transido de espiritualidad, pero no una espiritualidad que desemboque en ascética mortificadora del cuerpo y alejada del mundo, ni dualista que opone cuerpo y alma, sagrado y profano, ni evasiva que huye de los problemas reales y de los conflictos como de la quema, sino como dimensión fundamental del ser humano, encarnada en la realidad, inmersa en los conflictos aportando paz y justicia donde hay violencia e injusticia

Ahí radica precisamente el valor de este libro: en presentar los valores evangélicos inseparables de los valores humanos en un continuum ético como oferta de sentido para una nueva sociedad. Así, por ejemplo, el elogio de la bondad frente a quienes nos acusan de buenismo; el trabajo por la paz frente a quienes priorizan el lenguaje belicista y la dialéctica amigo-enemigo en las relaciones entre los seres humanos y entre los pueblos; la resiliencia frente a quienes se rinden ante el fracaso; la esperanza frente a quienes viven instalados en el fatalismo histórico; la transparencia frente a quienes convierten su existencia en un doble lenguaje, en una doble vida, en una incoherencia entre lo que piensan y lo que dicen, entre lo que lo que dicen y lo que hacen; la perspectiva de género frente a quienes la niegan y descalifican llamándola “ideología de género”.

Todo el libro está transido de espiritualidad, pero no una espiritualidad que desemboque en ascética mortificadora del cuerpo y alejada del mundo, ni dualista que opone cuerpo y alma, sagrado y profano, ni evasiva que huye de los problemas reales y de los conflictos como de la quema, sino como dimensión fundamental del ser humano, encarnada en la realidad, inmersa en los conflictos aportando paz y justicia donde hay violencia e injusticia.  

Miguel Ángel Mesa, con Casaldáliga

El libro hace una relectura actualizada y una hermenéutica liberadora de los textos bíblicos, especialmente de la Biblia cristiana. Me parece especialmente significativa la actualización del cántico del Magnificat de María de Nazaret contra los poderosos que son destronados y contra los ricos que son despojados de sus riquezas, así como la inversión de valores de las Bienaventuranzas que declara felices a las personas empobrecidas, a las perseguidas por causa de la justicia y a quienes trabajan por la paz. ¡Un mundo al revés!

Quiero llamar la atención, finalmente, sobre la recuperación de los profetas de ayer y de hoy. De ayer, el primero, Jesús de Nazaret, a quien sitúa en el barrio marginal madrileño de Lavapiés o en la playa del Tarajal poniéndose del lado de las al menos 14 personas que murieron ahogadas mientras agentes de la guardia civil les arrojaban pelotas de goma y botes de humo. De hoy, Pedro Casaldáliga, Óscar Romero, Ernesto Cardenal…, luces que iluminan la oscuridad del presente y guías morales en tiempos de inmoralidad pública y privada.

No creo haberme equivocado al hacer este encargo. Juzguen, si no, las lectoras y los lectores, que, estoy seguro, hubieran hecho la misma elección que yo.  

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