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Félix Azurmendi: "Por encima de todo, José Antonio Pagola ha sido un gran creyente y una persona buena y leal"

"A José Antonio en la iglesia, con la iglesia y por la iglesia le ha tocado sufrir, como bien sabemos todos. Pero tengo que confesar que yo nunca le he visto renegado, dolido o enfadado. Preocupado si, pero sereno y con paz, sin rencor"

Mesa presidencial del homenaje

No se con seguridad cual es mi lugar o mi aportación en esta mesa redonda que hemos organizado para glosar la persona de José Antonio Pagola y su aportación en las vidas e historias de cuantos nos hemos reunido hoy en Añorga y en la vida de nuestra Iglesia . Han intervenido e intervendrán en esta mesa quienes aportarán perspectivas de mayor interés que las mías. En definitiva he optado por situarme como amigo de José Antonio. Durante muchos años mantenemos una relación estrecha y profunda.

Pagola concelebra con monseñor Prado

Nuestra historia comenzó cuando nombraron a José Antonio responsable-formador de un grupo de seminaristas que vivíamos en Lasarte. En aquel tiempo José Antonio era también profesor en la facultad de teología del seminario de Vitoria-Gazteiz. Nos visitaba en nuestra casa una vez a la semana, cenaba con nosotros, rezábamos un rato y tratábamos los temas necesarios y él se marchaba de noche a Vitoria, para dar sus clases al día siguiente. Al tiempo le nombraron rector del seminario de San Sebastián y nuestra relación se fue intensificando.

Yo he solido repetir con frecuencia que José Antonio ha sido mi y nuestro “Director Espìritual”, a pesar de que él repite que no ha sido nunca director espiritual de nadie. Pero la verdad es muchos de nosotros lo hemos tenido como amigo, compañero de camino y maestro.

Para muchos, sacerdotes, religiosos-religiosas y laicos, ha sido alguien que sabia escuchar con atención y sabía acertar a dar la orientación o el consejo necesario. Su acogida ha sido siempre profunda. Por encima de todo ha sido un gran creyente y una persona buena y leal.

Puesto que nuestra relación ha sido sincera y profunda hemos solido compartir momentos y circunstancias tensas y difíciles. A José Antonio en la iglesia, con la iglesia y por la iglesia le ha tocado sufrir, como bien sabemos todos. Pero tengo que confesar que yo nunca le he visto renegado, dolido o enfadado. Preocupado si, pero sereno y con paz, sin rencor. Como solemos decir supo llevar “la procesión por dentro”. En esas circunstancias nos mostró su gran bondad que, según decía él, era herencia de la bondad de su madre. Mantuvo siempre la fidelidad a la Iglesia.

José Antonio Pagola es de sobra conocido que fue Vicario General de la Diócesis de San Sebastián durante el tiempo del ministerio episcopal de D. José María Setien y en parte del ministerio de Juan María Uriarte. Junto a ellos y con ellos trabajó intensamente en la aplicación del Concilio Vaticano II en nuestra Diócesis , en las diócesis hermanas y otros muchos lugares de la Iglesia en España. Todavía hoy muchos agentes de pastoral, voluntarios y evangelizadores se sienten deudores de todo aquel trabajo intenso. Muchos continúan hoy caminando por las huellas trazadas entonces por José Antonio, poniendo a Jesús en el centro de nuestra fe y nuestro compromiso cristiano.

Monseñor Prado en el homenaje a Pagola

José Antonio lleva en su mochila mucho trabajo hecho silenciosamente: la puesta en marcha del Proyecto Hombre en Guipuzcoa, que tanto bien ha hecho en muchas familias y en tantos jóvenes, junto a D. José María Setien, su trabajo por la paz entre nosotros, la organización de una pastoral de la salud organizada y estructurada, el teléfono de la esperanza, que tanto bien ha hecho y sigue haciendo, la pastoral de las personas presas, la corresponsabilidad de los laicos, la organización de las Unidades Pastorales, los seminarios organizados en el Instituto de Teología y Pastoral…..y tantas cosas hechas en silencio, que no se pueden decir ni se dirán, pero hechas para el bien de todos.

                                                                     

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