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Juan José Tamayo: “Cada intervención de Trump que siembra el odio debe ser replicada desde una perspectiva evangélica”

El teólogo presenta en la parroquia de Santa Anna de Barcelona el libro La internacional del odio

El teólogo Juan José Tamayo, en la parroquia de Santa Anna. | Agencia Flama

La alianza entre la extrema derecha política y los movimientos cristianos integristas ha dado lugar durante los últimos años al nacimiento de una nueva religión internacional que crece gracias a la propagación del odio entre la ciudadanía. Para el teólogo y escritor Juan José Tamayo, esta nueva corriente contraria a los valores cristianos y que se extiende mundialmente como una mancha de aceite tiene un nombre: “cristoneofascismo”. ¿Cómo se construye el odio? ¿Existe una pedagogía para deconstruirlo y proponer alternativas para la creación de una sociedad interreligiosa, intercultural, solidaria y respetuosa de las diferencias? A estas preguntas responde el teólogo con su libro La internacional del odio (Icaria, 2025), que fue presentado este miércoles 14 de enero en la parroquia Hospital de Campaña de Santa Anna de Barcelona.

Pregunta.La internacional del odio acumula cuatro ediciones y mantiene su vigencia gracias, entre otros factores, a las inquietantes actuaciones de líderes como Donald Trump. ¿Es un libro profético?

Respuesta. Es un libro profético, porque lo escribí hace cinco años y, sin embargo, ya anunciaba un fenómeno que hoy vemos agravarse cada vez más. Hay que tener en cuenta que Donald Trump es la encarnación de lo que yo llamo cristoneofascismo, un neologismo creado por mí que es la clave de este libro, que analiza cómo los partidos ultraconservadores han querido apropiarse de Dios y utilizarlo para sus intereses.

P. ¿Cómo surgió la idea de llevar adelante esta obra?

R. Fue en Curitiba, capital del estado brasileño de Paraná, donde participé en un curso de posgrado en ciencias de la religión para disertar sobre la Teología de la Liberación. En una clase, hablando de Bolsonaro, un sacerdote tomó la palabra y dijo: “A nosotros, como Iglesia, no nos dejan hablar de política. En cambio, Bolsonaro habla constantemente de Dios, citando la Biblia y relacionándose con los pastores de las megaiglesias evangélicas”. Capté enseguida por dónde iba y le sugerí definir a Bolsonaro como “el teólogo del cristoneofascismo”.

P. ¿Y cómo reaccionó el público?

R. Reaccionaron de forma espontánea con un aplauso entusiasta y prolongado, lo que me hizo entender que ratificaban el título que le di a Bolsonaro. Aquello dio pie a un debate sobre el tema, en el que se expusieron muchas actuaciones que demostraban de manera fehaciente cómo el entonces presidente de Brasil hacía una lectura fundamentalista de la Biblia para utilizarla en su propio proyecto homófobo, antiecológico, antiindígena y claramente teísta, porque Bolsonaro acababa los mítines con un lema: “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”.

Lola Sosa, Juan José Tamayo y Santiago Roncagliolo. | Agencia Flama

P. ¿Donald Trump es más de lo mismo?

R. Pienso que Trump es todavía peor que Bolsonaro, ya que se cree el emperador del mundo. Prueba de ello es su falta de respeto por la soberanía nacional, la reclamación de territorios que no le pertenecen, la intervención en Venezuela y las amenazas a otros países de hacer lo mismo. A diferencia de Bolsonaro, que se limitaba a Brasil, Trump impone sus planteamientos ultraconservadores no solo en Estados Unidos, sino también en otros países del mundo, que se muestran incapaces de hacer frente a sus agresiones.

P. ¿Cuál es la principal estrategia de Trump a la hora de difundir el odio?

R. Su internacionalización del odio se traduce sobre todo en el rechazo de los inmigrantes mediante medidas ilegales, como enviarlos a países como El Salvador o expulsarlos como si fueran delincuentes. También en su actitud homófoba, por la cual las distintas identidades afectivo-sexuales más allá de los géneros masculino y femenino quedan excluidas del ámbito de la sanidad. Un tercer comportamiento es su identificación con Benjamin Netanyahu en su campaña de exterminio del pueblo palestino y de limpieza étnica de Gaza para convertir el territorio en una Riviera.

P. ¿Cómo vincula Trump estas actuaciones con la religión?

R. Cuenta con su secretario de Estado, Marco Rubio, que presume de ser católico, pero con un cúmulo de contradicciones inaceptables. Él es el encargado de intervenir en las negociaciones para apropiarse de territorios que no les corresponden.

P. ¿Cómo pueden responder la Iglesia y las personas de buena voluntad a este discurso que utiliza la religión con fines tan lamentables?

R. Es difícil, porque Trump posee el control del ámbito de la comunicación, con portavoces. No obstante, hay que replicar desde una perspectiva evangélica cada una de sus intervenciones. Por ejemplo, su justificación del asesinato en Minneapolis de Renee Good por parte de un agente del Servicio de Inmigración, al que defendió. Nuestra respuesta debe dejar claro que es incompatible la defensa de este asesinato con el Dios de la vida en el que se supone que cree. Por otra parte, está el tema de la hospitalidad. En la Biblia hebrea y en la cristiana existe toda una tradición de acogida a los inmigrantes y desplazados, y Trump, sin embargo, lo que hace es avivar el odio y promover un trato humillante hacia estas personas.

“Hay que evitar que las iglesias cristianas tengan la misma actitud acobardada que la Unión Europea”, apunta Tamayo | Agencia Flama

P. Denunciar estas situaciones quizá no cambia las cosas, pero sirve para reivindicar la dignidad de toda vida humana.

R. En efecto. Por eso la jerarquía eclesial y el pueblo cristiano deberían responder a cada una de estas actuaciones teniendo presente que no tendrán ningún efecto, pero harán que se escuche la voz profética. Hay que evitar que las iglesias cristianas tengan la misma actitud que, por ejemplo, la Unión Europea: acobardada, silenciosa, que no hace ningún tipo de denuncia, sino que se somete a los planteamientos de la internacional del odio.

P. ¿Cree que el papa León XIV tiene la misma fuerza profética que el papa Francisco?

R. Creo que en este sentido el papa León XIV no tiene la misma fuerza que tenía el papa Francisco. Creo que, como papa y como ciudadano norteamericano, debería responder con mayor firmeza a cada una de las provocaciones antievangélicas de Trump.

Creo que a León XIV le falta radicalidad en la denuncia, esa dimensión política del mensaje

P. En su primer discurso, León XIV dijo que “el mal no prevalecerá”. Muchos creen que su mensaje de paz es claro y va en la buena dirección.

R. Creo que está bien situado en el sur global. Hay que tener en cuenta que realizó una migración inversa. Normalmente, las migraciones se producen del sur al norte, mientras que él lo hizo al revés, de Estados Unidos a Perú, de Chicago a Chiclayo. Pero, aun así, creo que le falta radicalidad en la denuncia, esa dimensión política del mensaje. Su mensaje es positivo y está en continuidad con el papa Francisco, pero recluido en el ámbito eclesial. Creo que todas sus propuestas deberían tener una mayor capacidad de denuncia y de influencia política.

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