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¡Justicia para los heridos a causa del IVE!

"La realidad es que el IVE hace muchos años que está produciendo daños inimaginables, sangrantes, destructores de vidas, constituyéndose en jueces de quién y cómo se accede a la salvación"

Familia Religiosa del Verbo Encarnado | captura/IVE

La cuestión acerca del daño ya casi inconmensurable por parte del Instituto del Verbo Encarnado, está reclamando a estas alturas una definición.

El Instituto del Verbo Encarnado fue multiplicándose en el tiempo y en el mundo gracias a su afilada estrategia de captación de voluntades a las que prontamente destroza y desfigura en nombre de un falso cristo, manipulando con la atroz herramienta de la culpa, escondidos detrás de las dañinas puras formas litúrgicas y sostenidos por –como muchos otros movimientos aún en la Iglesia- misteriosos e inexplicables millones de dólares, repartidos en una verdadera red de Bancos y de origen, al menos, dudoso.

Religiosas del Verbo Encarnado

Reclamábamos hace un tiempo al comisario designado por el Vaticano, el obispo de Málaga, don José Antonio Satué y a la comisaria para la rama femenina, sor Clara Echarte, que se diera a conocer la situación de sus tareas, conociendo fehacientemente que en gestiones anteriores los discípulos del corrupto padre Buela, consiguieron minimizar los efectos correctivos, tanto ignorándolos con total impunidad, como actuando arteramente en contra de los “enemigos” y siempre negando el acceso a la documentación y espacios donde se viene cocinando hace décadas la estrategia demoníaca que termina siempre con la destrucción de personas, familias y comunidades.

Dos instancias vaticanas han definido que Carlos Buela, lejos de ser un padre inspirador de supuestos carismas de servicio, es un abusador sexual y de conciencias y un depredador sexual violento.

Por supuesto sus “hijos bueladependientes” –tanto que hasta podrían prescindir de Jesucristo- niegan rotundamente los hechos ya demostrados con evidencia, aduciendo que se trata de la cruz de la injusticia que hay que llevar y que forma parte del camino cristiano, en un claro insulto a la cruz de Cristo.

Torpemente intentan disfrazar con jirones de santidad lo que en realidad es corrupción institucional y, peor aún, traición artera al Evangelio de Jesús.

La noticia de estos hechos comprobados sobre el impune y corrupto fundador -sobre reliquias del cual los miembros del IVE celebran cada día la misa- se suma a que desde Roma se está viendo si habrá abocarse a la cuestión referida al carisma, que habrá que redescubrir o definir si es que alguna vez lo hubo y así tomar las medidas del caso.

La noticia es transquilizadora.

No solamente porque está rubricada por los comisarios Satué y Echarte sino porque ya muestra sus cartas el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada con la firma de la hermana Simona Brambilla, titular del organismo vaticano.

Puede sonar a falta de misericordia, es verdad.

Pero la realidad debe afrontarse tal y cual es. Y la realidad es que el IVE hace muchos años que está produciendo daños inimaginables, sangrantes, destructores de vidas, constituyéndose en jueces de quién y cómo se accede a la salvación.

Y no muestra demasiada voluntad de conversión real y sincera.

El padre Buela, condenado por abusos

Sólo así habrá lugar en la Iglesia para el IVE y los otros movimientos más “fundadorescéntricos” que cristianos.

El “todos todos todos” es para quienes están abiertos a esa misma conversión. No para los que vienen para hacer sus negociados.

La verdadera justicia es la del Señor y en el cielo, lo sabemos. Pero todo indica que el Espíritu Santo abraza y alienta en la verdad y que quizás podamos ver en este mundo y en estos tiempos, cómo la Iglesia, madre y maestra; santa y pecadora, pone en caja a los delincuentes de la fe, desvergonzados y autonominados dueños de las vidas y la conciencias de quienes caen en sus garras mortales y abusivas, claramente avalados por consagrados, obispos y hasta cardenales.

Los heridos y muertos que quedan en el camino: En ellos hay que pensar. Y en este caso los hay y muchos. Nos consta largamente.

Sino como Iglesia estaremos fallando en lo fundamental: anunciar al que no duda en bajarse de su cabalgadura para hacerse cargo del que esta medio muerto tirado al borde del camino.

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