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¿Los obispos españoles han dicho “no a la guerra”?

El “no a la guerra” lanzado desde la presidencia del gobierno español ha caído en saco roto en el ámbito episcopal. Es un silencio muy llamativo, pues el inicio de un frente bélico, sin contar con los ya abiertos de Ucrania y Gaza, por parte de EEUU y de Israel contra Irán y Líbano es un hervidero de noticias terribles y trágicas que claman al cielo

No a la guerra

Al parecer el silencio es la respuesta. Este silencio episcopal se debe, sin duda, al argumentario de que no pueden entrar en política. Pero luego la realidad es otra y bien diferente. No es necesario ir lejos para contrastar esa realidad diferente al argumentario. No hace mucho los obispos, a través de su presidente, pedían que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, convocase elecciones para acabar con el desaguisado de su gobierno; o que al Papa en su próxima visita a España el Gobierno le invitase ir al Parlamento para intervenir desde la tribuna parlamentaria, etc. 

Sin duda, los obispos se encuentran entre la espada y la pared. De un lado, el papa León defendiendo la paz y rechazando con energía todas las acciones bélicas, incluidas las de EEUU e Israel contra Irán y Líbano; y de otro lado, las posiciones abiertamente favorables de los partidos políticos de derecha a las intervenciones bélicas de Trump y Netanyahu. De ahí el silencio clamoroso de los obispos españoles.

El “no a la guerra” lanzado desde la presidencia del gobierno español ha caído en saco roto en el ámbito episcopal. Es un silencio muy llamativo, pues el inicio de un frente bélico, sin contar con los ya abiertos de Ucrania y Gaza, por parte de EEUU y de Israel contra Irán y Líbano es un hervidero de noticias terribles y trágicas que claman al cielo. Ante este panorama de desolación plena, como si Dios se ausentase de la tierra, según recoge el poeta alemán Hölderlin en su momento histórico, el silencio episcopal no puede ser más escalofriante.

El silencio no puede ser la respuesta. El cristiano ha de ser profeta y los obispos también, y con más razón, denunciando estas injusticas y atropello de los derechos humanos y de los pueblos. EEUU e Israel no se pueden saltar a su antojo el derecho internacional. Y la acción profética de denuncia ha de estar presente un día sí y otro también, como lo hizo el profeta Jeremías ante las actitudes injustas del pueblo de Israel (Jer 22,13-18) o de tantos otros profetas como Jesús de Nazaret, Gandhi, Luther King…, con riesgos de sus vidas. El silencio ante la injusticia implica lo que hoy se llama hooliganismo. Sin duda, los obispos españoles están atrapados en el hooliganismo de la derecha política española, que se considera abiertamente cristiana; riesgo este que ya el papa León se lo ha advertido directamente a los obispos españoles. Como referencia clásica de hooligans es el futbolístico El hooligan futbolístico apoya incondicionalmente a su equipo por encima de su pésima situación concreta. El dicho Viva er Beti manque pierda lo dice todo. La nueva figura del hooligan político se impone a pasos agigantados y que la discusión política online fortalece considerablemente estas posturas es un hecho certero según la investigación: Hooliganism: Political Discussion Attributes Effectson the Developmen of Unconditional Party Loyalty, llevada a cabo por el profesor de la Universidad de Pensilvania, Homero Gil de Zúñiga, con datos de población de democracias establecidas como España, EEUU y Nueva Zelanda. No parece que esta actitud de hooligan se adecue a la del profeta.

Llegados a este punto, las preguntas se suceden en cascada: ¿Es la fe cristiana la que propicia esta situación? ¿Son las religiones monoteístas? ¿Son todas las religiones? No creo que la fe cristiana, por referirme a lo más próximo, desemboque irremediablemente en esta praxis detestable. No creo que el programa ético de Jesús de Nazaret en las bienaventuranzas, ni aquel examen final, que el poeta JM Valverde considera “ateo” y que se expone en Mt 25,31-46, ni aquello de “no se puede servir al mismo tiempo a Dios y al dinero” (Lc 6,13)…, puede llevar a esa praxis tan contraria al evangelio. La raíz no está en la fe, sino en conductas y estructuras eclesiales nada de acuerdo con las exigencias evangélicas y coincidentes con la ideología de los partidos políticos de derecha. Las claves, a mi entender, radican en:

Nacionalcatolicismo

A) Añoranza por el nacionalcatolicismo. Este matrimonio sí que es indisoluble o por lo menos muy difícil de que pueda darse divorcio. Este maridaje , que España ha vivido más de cuarenta años en el siglo pasado con la dictadura franquista, es cuando religión y dictadura política se identifican interesadamente, o una alimenta a la otra, y ésta a la una. La catequesis y la predicación defienden los valores de la dictadura franquista y ésta a su vez se apropia del catolicismo como religión del Estado, hasta el punto de que el dictador es “caudillo de España por la gracia de Dios”, inscripción acuñada en las monedas. De manera sutil se somete y adoctrina a la sociedad española. No hay diferencia entre el púlpito o el discurso político. Con razón poetizaba Blas de Otero: “Madre, no me mandes más a coger miedo/ y frío ante un pupitre con estampas”. 

Como sustrato base de este posicionamiento religioso-político está su estructura jerárquica absoluta. Respecto a la Iglesia la encíclica Vehementer Nos de Pío X lo dice sin tapujos: La Iglesia, “en virtud de su misma naturaleza, es una sociedad jerárquica; es decir, una sociedad compuesta de distintas categorías de personas: los pastores y el rebaño… Y estas categorías son de tal modo distintas unas detrás, que sólo en la categoría pastoral residen la autoridad y el derecho de mover y dirigir a los miembros hacia el fin propio de la sociedad; la obligación, en cambio, de la multitud no es otra que dejarse gobernar y obedecer dócilmente a las directrices de sus pastores”. En cuanto a los partidos políticos de derecha sus comportamientos últimos lo expresan claramente: despidos de responsables autonómicos y parlamentarios de Vox o las negociaciones con Vox de gobiernos autonómicos del PP, impuestas por las cúpulas de ambos partidos. 

B. Ginefobia. La política ideológica del PP y Vox de rechazo de la violencia de género y cambiarla por la violencia intrafamiliar implica desvirtuar el feminismo como el derecho de igualdad entre el hombre y la mujer y una marginación profunda del rol de la mujer en la sociedad; o lo que es lo mismo, reforzar el patriarcado tanto en la familia como en la sociedad. Es cierto que el PP tiene cierta visualización de la mujer en puestos políticos, pero es más escaparate que convencimiento. De nuevo, la meta es que la mujer vuelva a sus tareas domésticas y que el protagonismo social, político, científico… sea exclusivo del varón. ¿Dónde están los derechos civiles conquistados por las mujeres? Habría que recordar lo que decía F. Nietzsche: “la mujer es el refugio del guerrero”

En la Iglesia los derechos de la mujer están aparcados desde tiempos remotos; ni se habla de ellos por parte de la jerarquía eclesiástica. Y lo más llamativo es que a la mujer se la ha demonizado, puesto que el pecado vino al mundo por ella

 En la Iglesia los derechos de la mujer están aparcados desde tiempos remotos; ni se habla de ellos por parte de la jerarquía eclesiástica. Y lo más llamativo es que a la mujer se la ha demonizado, puesto que el pecado vino al mundo por ella. “¡Ah!, yo no tengo la culpa, dijo Adán, es la mujer la que me ha dado la manzana” (Gén 3,12). Ahí están las palabras de Juan Pablo II en la Ordenatiosacerdotalis: “La Iglesia no tiene la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres. A este respecto se podrían hacer muchas preguntas simples, como ¿cuántas mujeres están al frente de un departamento en una curia diocesana española?; ¿cuántas son responsables de los diferentes equipos pastorales diocesanos o de las diferentes vicarías? Creo que con los dedos de una mano tendríamos suficientes.

Mesa redonda contra la aporofobia en Santa Anna | Agencia Flama

C. Aporofobia. Para el PP y Vox los pobres no existen. Más de una vez se ha escenificado en sede parlamentaria o ante las cámaras de televisión el gesto obsceno de algunos políticos del PP y de Vox de buscar a su alrededor a algún pobre, aunque, por otra parte, los migrantes, los menas… son los culpables de lo malo que ocurre en España y por eso los rechazan frontalmente.

Los obispos españoles no están lejanos de esta postura de aporofobia, como lo expresó el Secretario de la CEE, Luis Argüello, cuando el gobierno de coalición iba a aprobar el salario mínimo vital: “La necesidad perentoria de una renta básica en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas -antes hablaba de los jóvenes- el poder ejercer un trabajo, el desarrollar tus capacidades…” También la emigración es un tema ausente de la cúpula episcopal, aunque algunos obispos han tenido la valentía de defender a los emigrantes ante las actitudes del PP y de Vox.

No en vano el papa León advierte a los obispos españoles de la ideología muy conservadora de los partidos políticos de derecha respecto a los temas analizados y, de una manera especial, los relacionados con los diferentes frentes de guerras, donde la búsqueda de la paz ni se contempla. Actitud esta muy en desacuerdo conlas bienaventuranzas y el salmo 34,14: “Busca la paz y corre tras ella”.

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