El Verbo Encarnado y el obispo Satué
Hace unos días, precisamente el pasado 7 de mayo, fue un enorme placer leer las palabras que el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué dirigió a las comunidades que el Camino Neocatecumenal tiene en su diócesis.
Profundidad, claridad, esperanza evangélica y una síntesis impecable de lo que el Evangelio y la Iglesia espera de los movimientos; de todos, también del Camino Neocatecumenal que no se salva de las advertencias de Francisco y de León de retornar el carisma del origen, y no caer en exclusividades y particularidades de ningún tipo, sobre todo cuando se cultivan en nombre del Espíritu y terminan siendo sectoriales y más importantes que la mismísima Iglesia fundada por el Señor y que dejó al cuidado del Espíritu Santo.
En ese mensaje monseñor Satué refrescó tres conceptos que el Papa León había dirigido a los seguidores de Kiko un tiempo atrás.
- Favorecer la libertad interior
- Promover la experiencia de Iglesia
- Impulsar la acción evangelizadora
Todo esto en el marco del único Evangelio de Jesucristo, quien aspira a que “todos sean uno”, sin excesos ni particularidades excéntricas en nombre de un supuesto carisma, y siendo la alegría el síntoma y la manifestación.
Impecable
Entre los énfasis de sus palabras hay unas que despiertan esperanza de sólo leerlas: “ El anuncio del Evangelio debe estar libre de coacción, rigidez y moralismos” … como para que no pasen desapercibidas.
Lo que surge como pregunta por estos horizontes argentinos es cómo quien desde enero de 2025 fue designado delegado pontificio con facultades de superior general del Instituto del Verbo Encarnado no ha mostrado aún, al menos públicamente, algún gesto que denote coherencia con el mensaje del 7 de mayo.
Sabemos que la hermana Clara, con igual responsabilidad vaticana para con las hermanas de Matará, ni siquiera ha sido recibida en las oficinas que este nido de manipuladores; que no le permiten acceder a ninguna documentación ni entrevista con ninguna religiosa de la tropa, que lucen ese hábito y velo azul y largo tan distinguible, tan aparentemente sencillo como recatado que esconde, nos consta, manipulación y abuso al menos espiritual y de conciencia para con muchas de ellas, metiendo el dedo en la llaga de la culpa.
Monseñor Satué, si no lo hizo, quizás debería entrevistarse con algunos hermanos obispos que desde estas tierras podrían ilustrarlo con ejemplos clarísimos de soberbia en nombre de Dios y victimismos seudomartiriales, agradeciendo a Dios de manera hipócrita cómo permite la cruz para ser fieles a la inspiración del fallecido, corrupto y corruptor fundador Miguel Buela, tratado puertas adentro como santo y mártir.
Están haciendo mucho daño. Cada día que pasa se acrecienta. Además de incumplir la indicación de no recibir candidatos, manipulando y mintiendo, dejan tendales de familias heridas, confundidas, engañadas y agresivas para con la Iglesia a la que aún –inexplicablemente- pertenecen.
Sé que suena duro, quizás hasta falto de misericordia. Pero hay que ver para entender.
Y sino hacer como Jesús: con las personas, con todas las personas, inagotable misericordia.
Para las ideologías mentirosas y manipuladoras, claridad y condena: hipócritas, sepulcros blanqueados.
Monseñor Satué, con todo respeto. A sus órdenes.