Las víctimas del Sodalicio responden a InfoVaticana: faltan a la verdad, revictimizan y perjudican el proceso de reparación
Doce víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana responden de forma colectiva al artículo de InfoVaticana publicado el 15 de mayo de 2026. Los firmantes rechazan las conjeturas y acusaciones de manipulación, defienden su autonomía y plena capacidad de decisión, y valoran los avances del proceso vaticano de reparación, al tiempo que denuncian la revictimización que supone cuestionar su buena fe
Nosotros, las doce víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana que firmamos el comunicado publicado el 14 de mayo de 2026 en Religión Digital, respondemos de forma colectiva al artículo de InfoVaticana del 15 de mayo de 2026, titulado «Nueva negligencia de Bertomeu: expone públicamente a doce víctimas para blindar su gestión».
Somos adultos con pleno discernimiento y libertad, trayectorias diversas y años de denuncia pública. Firmamos porque el texto refleja nuestra experiencia real y valoramos los avances concretos del proceso vaticano.
Lamentamos profundamente que InfoVaticana, en lugar de ejercer un periodismo serio y riguroso, recurra a conjeturas infundadas, insinuaciones maliciosas y teorías conspirativas. Con este artículo faltan a la verdad, revictimizan a las víctimas y obstaculizan activamente el proceso de reparación. A continuación desmontamos sus cuatro «indicios» y abordamos el fondo del asunto.
1. Sobre el supuesto «conocimiento técnico-canónico»
No es inverosímil que víctimas conozcamos cánones básicos y documentos vaticanos. Muchos de nosotros llevamos años estudiando el caso, leyendo Vos estis lux mundi, el Código de Derecho Canónico y procesos anteriores. Algunos firmantes tenemos formación teológica, jurídica o académica. Atribuir automáticamente cualquier conocimiento a Mons. Bertomeu es una conjetura gratuita sin ninguna prueba. Esta forma de descalificar nuestra capacidad intelectual y autonomía es ya de por sí revictimizante.
2. Sobre la mención de Tebas y Ariza
Los nombres de Gabriel Ariza y Javier Tebas Llanas aparecen porque son figuras públicamente conocidas en el debate mediático y jurídico sobre el caso Sodalicio desde hace meses. Gabriel Ariza es el fundador y propietario histórico de InfoVaticana, y Javier Tebas Llanas es un abogado que ha publicado recientemente una tribuna en ese medio y comparte con Ariza otros proyectos públicos. Cualquiera que haya seguido el caso conoce sus nombres, especialmente después de la agresiva campaña que lanzaron contra el cardenal Robert Francis Prevost (hoy Papa León XIV) durante el cónclave, acusándolo de encubrimiento e intentando torpedear su elección.
Presentar nuestra mención a sus nombres como prueba de manipulación es un claro ejemplo de falta de rigor periodístico y de intento de generar sospecha infundada. No hace falta ninguna «filtración» ni instrucción de Bertomeu: basta con leer la cobertura mediática.
3 . Sobre la ausencia de José Enrique Escardó
Nuestro comunicado no pretende representar a todas las víctimas. Representa la posición de doce de nosotros que hemos participado directamente en el proceso y valoramos sus resultados (más de cien denuncias recogidas, liquidación ordenada y enfoque real en reparación). José Enrique Escardó, pionero en la denuncia pública, siempre ha manifestado profunda desconfianza hacia cualquier proceso gestionado por la Iglesia. Su posición es legítima desde su trayectoria y convicciones.
Entre los firmantes hay víctimas igualmente representativas e importantes, con años de denuncia pública y reconocimiento en los medios y en el colectivo de sobrevivientes. Es el caso de Teodoro Martin Scheuch Pool (Martin Scheuch), uno de los exsodálites con mayor visibilidad, autor del blog Las Líneas Torcidas y referente por sus testimonios detallados y análisis del caso. También Renzo Orbegozo Benvenuto, quien ha ofrecido numerosos testimonios públicos, entrevistas y tribunas sobre su experiencia. Asimismo, Martín López de Romaña, autor del libro La jaula invisible: Mi vida en el Sodalicio, un testimonio desgarrador y ampliamente reconocido en el que relata con crudeza su experiencia de más de 14 años dentro de la institución, convirtiéndose en una referencia obligada para comprender la dinámica de abusos espirituales, psicológicos y de poder en el Sodalicio. Junto a ellos firman otras víctimas con trayectorias sólidas de denuncia, como Alejandro Pereira Castaño y Vicente López de Romaña —cuyos testimonios figuran en el libro Mitad monjes, mitad soldados de Pedro Salinas y Paola Ugaz—, así como Óscar Osterling Castillo, entre otros.
Utilizar la ausencia de José Enrique Escardó para cuestionar nuestra buena fe es un recurso divisionista y falaz. Su legítima posición no invalida la nuestra ni convierte en «sospechoso» que otros sí valoremos este proceso vaticano como un paso histórico, aunque pueda adolecer de algunas imperfecciones.
Nuestro comunicado se centra en las víctimas: en la necesidad de reparación integral (justicia, verdad, sanación espiritual y compensación), en el daño causado por el falso carisma abusivo y en la necesidad de suprimir el Sodalicio. No se trata de una defensa personal de Jordi Bertomeu, sino de reconocer que esta intervención vaticana —con escucha activa, canal de denuncias y destino de bienes a reparación— es un ejemplo concreto de lo que la Iglesia siempre debió hacer con las víctimas de abusos
4. Sobre que el texto «gira alrededor de Bertomeu»
Nuestro comunicado se centra en las víctimas: en la necesidad de reparación integral (justicia, verdad, sanación espiritual y compensación), en el daño causado por el falso carisma abusivo y en la necesidad de suprimir el Sodalicio. No se trata de una defensa personal de Jordi Bertomeu, sino de reconocer que esta intervención vaticana —con escucha activa, canal de denuncias y destino de bienes a reparación— es un ejemplo concreto de lo que la Iglesia siempre debió hacer con las víctimas de abusos. Defendemos el proceso porque está produciendo resultados que las estructuras internas del Sodalicio jamás lograron en décadas. Con todo, condenamos el acoso mediático de InfoVaticana contra el Comisario Pontificio, así como el acoso judicial al que está siendo sometido, pues el único objetivo de ambos es obstaculizar su misión en favor de las víctimas
InfoVaticana revictimiza y perjudica a las víctimas
Al cuestionar sistemáticamente nuestra buena fe, insinuar que somos «instrumentos» manipulados incapaces de decidir por nosotros mismos y utilizar nuestras firmas para generar sospecha colectiva, InfoVaticana incurre en una grave revictimización. Nos trata como peones sin plena autonomía en una batalla mediática, ignorando nuestro sufrimiento y nuestra capacidad de juicio después de décadas de abusos.
Esta actitud no solo falta a la verdad, sino que perjudica activamente el proceso de reparación: siembra desconfianza hacia la autoridad vaticana encargada de investigar y resarcir, polariza al colectivo de víctimas, dificulta la colaboración y genera un clima tóxico que retrasa la justicia y la sanación. No es periodismo serio: es sensacionalismo basado en conjeturas, que termina dañando a las mismas víctimas que dice defender.
Nuestro consentimiento fue libre, consciente y colectivo. La decisión de firmar con nombres fue nuestra: creemos que la transparencia en esta fase de rendición de cuentas pública fortalece la credibilidad del proceso.
La purificación de la Iglesia duele, pero es necesaria. Exigimos respeto a nuestra voz y dignidad, aunque nuestra valoración no coincida con la línea editorial de InfoVaticana. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).
Teodoro Martin Scheuch Pool
Renzo Orbegozo Benvenuto
Óscar Osterling Castillo
Miguel Alberto Coquelet Castagnino
Alejandro Pereira Castaño
Ruben Darío Betancur Sierra
Juan José Hidalgo Zavala
Martin López de Romaña
Vicente López de Romaña
Félix Neyra Pacheco
María Teresa Ramos Sánchez-Concha
Paolo Martín Garibotto Bossio
(16 de mayo de 2026)