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19 jul 2023

Siempre en búsqueda

Siempre en búsqueda

«En cada búsqueda apasionada, la búsqueda cuenta más que el objeto perseguido»

(Eric Hoffer)

No hay nada más dañino y desmotivador para el ser humano, que la renuncia a buscar un sentido a su vida, las razones de lo que cree, las posturas que adopta ante cada circunstancia de su existencia.

Cuando una persona se detiene en su búsqueda, creyendo que ya ha conseguido todas las metas y convicciones de su vida, puede que haya llegado para ella la parálisis vital y emocional, junto a un principio del virus del rigorismo y la intransigencia.

Los grandes personajes de nuestra historia, de cualquier profesión, ciencia, religión, arte o ideología, que han crecido interiormente ayudando a avanzar con su testimonio, sus actitudes y descubrimientos, no han dejado de buscar nunca, sabiendo que cada éxito, cada retroceso o avance, cada hallazgo, cada nuevo encuentro, era fruto de su íntimo deseo de seguir siempre hacia delante, dudando de lo conseguido hasta entonces, rastreando nuevos e inciertos caminos.

Cualquier actitud rígida, que mantenga a ultranza unas ideas preconcebidas que no se puedan cuestionar ni debatir, son barreras para quien desee seguir caminando siempre, con la mirada fija en el horizonte, sin esperar ningún premio, pues el mayor regalo es el propio sendero que recorremos junto a los demás caminantes que nos acompañan.

Cuando las leyes, las normas, los dogmas, los sistemas sociales, políticos, religiosos… no sirven para convivir, ni ayudan a progresar a las personas, sino que les impiden su propio desarrollo como hombre o mujer (y el de sus semejantes), es la hora de ensayar, de intentar crear, de buscar afanosamente otros proyectos que puedan servir mejor al crecimiento de los individuos y de los distintos grupos sociales. Porque «la persona no está hecha para la ley, sino la ley es la que debe estar al servicio de la persona», parafraseando a Jesús de Nazaret.

La felicidad es el anhelo permanente de cada ser humano que llega a este mundo. La búsqueda de la felicidad, si se pretende desde la propia autosatisfacción, el narcisismo, el más puro egoísmo, conduce siempre por senderos equivocados, que muchas veces llevan a un destino totalmente contrario del que se anhelaba; entonces llega la desdicha, la infelicidad, el infortunio.

Cuando el anhelo de felicidad brota de la alegría interior, al sentirte libre, satisfecho, agradecido por cada momento de la vida, cercano a los demás, padeciendo con su desgracia y gozando con su dicha, se habrá alcanzado una gran talla, tanto humana como espiritual (aunque ese camino dura toda la vida). Sabiendo además que esa felicidad, alegría y plenitud debe alimentarse cotidianamente, atendiendo a la hondura del corazón y compartiendo la existencia con los demás, pero siempre en búsqueda, para seguir creciendo, avanzando, entrando por nuevas, sorprendentes e inesperadas veredas.

Los seres humanos, la ciencia, los seres vivos, la naturaleza, el universo está en continuo cambio, todo se transforma y lo que permanece estático se va agostando lentamente. A veces llegaremos a conocer, a entender el motivo de nuestra búsqueda. Otras veces permanecerá oscura, sin respuesta, la búsqueda emprendida. Entonces, no queda más que esperar y callar ante el insondable misterio de la Vida.

«Felices quienes mantienen cada día la búsqueda permanente en el abismo insondable de su corazón».

(Espiritualidad para tiempos de crisis, coed. Desclée y RD)

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03 may 2023

A mi edad

A mi edad

A mi edad

me sigue seduciendo la belleza,

la sorpresa de cada perfil y la figura

que se cruza en mi senda temprana,

con la que se empapa la mirada y su delirio

desde el primer rocío del alba y su mañana.

A mi edad

las anhelantes emociones se disfrazan

de interiores paladeos, calmos,

absorbentes, delicados,

que preanuncian, a veces,

un desenlace vibrante, inesperado.

A mi edad

la realidad se impone en las heridas

que ahondan hasta el hueso,

las alteraciones de la primavera pausada,

la necesidad de aceptar el otoño

y la tenue gasa que vela mi vista cansada.

A mi edad

quedan tras los restos del sereno declive

de los años, la sonrisa de los días idos,

la persistencia de la duda y la indignación,

el leve aleteo del silencio y su universo,

la insumisa presencia de la ternura y la pasión.

A mi edad

suelo acudir al rincón de la memoria

sin melancolías ni nostalgias,

por si algún parecido permanece latente

en la escala de mis cromosomas y mis genes

de aquel que fui, oculto tras el espejo transparente.

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23 mar 2023

Velo

Velo

Creo que la transparencia debería ser el ideal y la mejor forma de ser a la que puede aspirar cualquier persona que desee sentirse en perfecta sintonía consigo misma.

Pero lo habitual en nuestros días es cuidar y proteger la imagen, aunque haya que emplearse a fondo contra quien pretenda desacreditarla de alguna forma. En esta guerra sin cuartel valen todas las estrategias, por muy sucias o perjudiciales que resulten para el otro.

El ocultamiento de lo negativo que se tenga en la personalidad, los actos ilícitos o denigrantes hacia las personas con las que se ha mantenido algún tipo de relación, las mentiras que se ocultan, son hechos habituales en la vida privada o pública, en los medios de comunicación o en los programas basura, donde la ética es algo desconocido y brilla por su ausencia.

Las fake news son el pan nuestro de cada día, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. Es un esfuerzo titánico el que hay que desplegar para estar bien informado y así poder desmentir tanto engaño a todos los niveles, sean políticos, económicos, sociales… Lo peor de estas noticias falsas es lo que dice el refrán: “Miente que algo queda”. Ya puedes demostrar con pelos y señales la falacia, citar las estadísticas reales, aportar testimonios que lo desacrediten… que mucha gente te dirá: “Todo lo que quieras, pero algo habrá hecho, por algo ha salido esto, siempre ha sido una persona con doble moral…”. Cada vez se hace más difícil el que la gente reaccione, se de cuentas del error, rectifique y cambie de opinión.

Los velos, las sombras, la opacidad, la penumbra dominan en muchos lugares de nuestra sociedad. Pero la verdad sigue siendo la luz imprescindible que aclara las penumbras, los lugares ocultos y tenebrosos. Denuncia las iniquidades, las infamias, corrupciones, las calumnias y las críticas sin fundamento. La verdad nos hace libres.

Decía Jesús: Felices los limpios de corazón. Es decir, quienes no guardan resentimiento ni malas intenciones en los recovecos de su corazón. Quienes no velan sus acciones, sino que se manifiestan con claridad, aunque no les pueda resultar beneficioso. Aunque se les considere como ilusos, ingenuos, soñadores, poco prácticos. Personas de otro tiempo que no conocen la realidad actual, ni son pragmáticos. La libertad y la transparencia son a menudo un mal que hay que extirpar o, cuando menos, arrinconarlo a los márgenes, donde nadie pueda ver ni escuchar las denuncias proféticas.

Pero las personas que actúan así se sienten bien y son felices. A pesar de la realidad que se presenta habitualmente sombría y borrosa para incrementar los miedos, recelos y desconfianzas. Desmotivando y haciendo creer que no se puede hacer nada que pueda cambiar la realidad que tenemos a nuestro alrededor.

Pero debemos ser tenaces y seguir trabajando, ahora sí en redes de solidaridad, con la gente que se mueve en los márgenes, para eliminar cualquier velo que oculte la verdad. Y también en el plano personal. Solo podremos alcanzar la transparencia del corazón si nos despojamos de esas brumas, que nos impiden contemplar con nitidez, para que la claridad nos atraviese y vuelva diáfana la mirada que contempla con asombro cada nuevo amanecer.

(Respira tu ser. Ed. Feadulta, Illescas 2021)

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