Como dos almas gemelas
¡Dios mío!, cuánto me gustaría
levantarme cada mañana dando gracias
por el sol que me da luz y calor,
por mi familia, por mis amigos,
por tener un trabajo digno,
por sentirme llamado, junto a otra mucha gente,
a construir un mundo mejor.
Pero no todos los días son iguales y,
a veces, siento que mis ilusiones
y mi corazón se encuentran
como una tierra baldía, reseca, agostada.
Querría tener siempre mi espíritu dispuesto,
mis manos prestas para emprender
nuevas empresas, mis pies en camino
hacia los más vulnerables de la tierra,
mis ojos abiertos a esta bella y dura realidad.
Y, a pesar de todo, experimento en todo mi ser
que tu gracia y tu amor me sostienen,
que contigo la vida adquiere pleno sentido,
por eso te canto y te celebro,
con los labios y con todo mi cuerpo,
lleno de júbilo y confianza.
Durante el día y por la noche
te tengo siempre presente,
me encuentro seguro en tu regazo,
porque tú eres la Realidad que me sostiene,
la paz que calma todas mis ansias,
y me siento muy unido a ti,
como si fuéramos dos almas gemelas.