Regularización, por justicia, por dignidad, por humanidad
Regularización, por justicia, por dignidad, por humanidad
En medio de este invierno tan crudo que estamos pasando, no solo de lluvias, nieves y vientos huracanados (como hace bastantes años que no pasaba), sino también de genocidios, persecuciones de migrantes, hambrunas y guerras sin término, que invitan al pesimismo y el desaliento, surge una luz, una llama de esperanza, para iluminar tanto desconsuelo.
El Gobierno ha dado luz verde para llevar a efecto mediante un Real Decreto una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la Regularización de personas migrantes que viven en nuestro país de forma irregular. Esta iniciativa inició su andadura en 2020 y tras un arduo trabajo de miles de voluntarios se consiguieron las 500.000 firmas necesarias para que se admitiera a trámite en el Parlamento. Todos los grupos votaron a favor excepto VOX.
Lo que impresiona de esta iniciativa es que ha llegado a su exitoso término por la movilización de más de 120 organizaciones, que han dado su apoyo a los colectivos antirracistas y comunidades migrantes organizadas en defensa de sus derechos, trabajando desde distintos rincones del país para impulsar una nueva política migratoria que ponga en el centro la vida y los derechos de las personas migrantes.
Lo insólito, por tanto, es que las personas más excluidas de nuestra sociedad hayan sido las protagonistas de una victoria sin precedentes: la regularización de al menos 500.000 migrantes (se espera que pueda beneficiar a varios cientos de miles más) y concederles así una seguridad que garantice derechos y seguridad jurídica a personas que ya viven y trabajan en nuestro país.
La aceptación de la solicitud otorgará una autorización de residencia provisional con derecho a trabajo legal y acceso a sanidad desde el momento en que se presente la solicitud. Además, suspenderá automáticamente órdenes de expulsión o procedimientos de retorno por motivos administrativos. Para poder acceder a la solicitud es primordial haber residido de manera continuada y como mínimo cinco meses en España antes del 31 de diciembre de 2025, una circunstancia que podrá acreditarse con cualquier documento público, privado o una combinación de ambos.
Quienes trabajamos con personas migrantes sabemos de los dramas diarios que sufren y la necesidad de solucionar esta demanda para que puedan regularizar su situación, obteniendo un permiso legal para poder vivir con cierta paz.
Es lamentable y repulsivo que la extrema derecha siga lanzando bulos sobre un supuesto efecto llamada por la regularización: “este medio millón de regularizaciones llamará a otros millones, que agravarán aún más el colapso de la sanidad, la vivienda y la seguridad”, cuando, por el contrario, según múltiples estudios, creará más empleo, más cotizaciones y más ingresos, por lo que la regularización de migrantes servirá como motor económico. La afloración de empleo, una reducción de la economía sumergida y un aumento de los ingresos fiscales son los efectos más visibles de la medida anunciada por el Gobierno, apuntan los expertos. La legalización de su situación laboral aumenta los ingresos públicos entre 3.000 y 4.000 euros por trabajador extranjero, sostienen varios informes publicados en los últimos años.
Pero la gente más consecuente ante esta tragedia diaria, que ha luchado y trabaja por la acogida y la integración de los inmigrantes que llegan a nuestro país huyendo de la guerra, el hambre, la persecución, la falta de futuro, y muchas más personas solidarias y conscientes de este drama de nuestros días está feliz, porque más de medio millón de personas verán resuelta su situación irregular en pocos meses.
Ahora mismo somos un referente ético ante muchos de los países europeos y la administración Trump que, en lugar de acoger, expulsan a los migrantes e incluso encarcelan y asesinan a quienes los defienden, como acaba de suceder en Estados Unidos.
Ojalá no demos pasos atrás, sino siempre adelante y con esperanza. Porque la Regularización es una magnífica causa llevada a buen puerto, que se le debe a tanta gente migrante, por justicia, por dignidad, por humanidad.