Con el esfuerzo de todos, sigamos avanzando
"Todos, con nuestro tiempo, con nuestra oración o con nuestro apoyo económico, sostenemos la acción evangelizadora y caritativa de la Iglesia"
Hoy celebramos la jornada de Germanor, el día de la Iglesia diocesana. La vida de la Iglesia en la archidiócesis de Barcelona se construye cada día gracias a la generosa dedicación de muchas personas. Laicos, miembros de la vida consagrada y ministros ordenados, todos estamos llamados a servir y a ser fieles a Jesucristo. Todos, con nuestro tiempo, con nuestra oración o con nuestro apoyo económico, sostenemos la acción evangelizadora y caritativa de la Iglesia.
A lo largo del año 2025 se ha desarrollado una intensa actividad pastoral, litúrgica, educativa, cultural y caritativa. Más allá de las cifras y de los indicadores, esta realidad muestra una Iglesia viva, a menudo discreta en su acción, pero profundamente fecunda y sostenida por el amor. Todos formamos parte de un mismo pueblo que camina con fe y esperanza, llamado a ser fermento de fraternidad y luz en medio del mundo. Esta realidad es posible gracias a una red de personas que, desde distintas vocaciones y responsabilidades, comparten una misma voluntad de servicio.
Uno de los hechos destacados del año 2025 ha sido la creación de la Comisión de Mejora de los Espacios Parroquiales (CMEP). Esta Comisión vela por la seguridad de las personas, de las instalaciones y de las actividades que se desarrollan en los espacios parroquiales. Su objetivo es gestionar el mantenimiento ordinario, preventivo y normativo de dichos espacios, una tarea necesaria para seguir llevando a cabo la misión evangelizadora y asistencial.
Todo este trabajo se enmarca, al mismo tiempo, en el camino sinodal que la Iglesia está llamada a seguir recorriendo. El documento final del Sínodo nos anima a avanzar en comunión y corresponsabilidad. Sacerdotes, laicos y religiosos somos llamados a trabajar unidos, guiados por el Espíritu Santo, para anunciar el Evangelio. Este camino requiere escucha, participación y una responsabilidad compartida que ayude a hacer crecer una Iglesia cada vez más misionera.
El papa León XIV lo ha expresado con claridad: «La sinodalidad no es una campaña ni un sistema que se aplique en todas partes de la misma manera. Es una conversión a una forma de ser Iglesia, a una forma de ser misionero, a una forma de ser familia de Dios».
Queridos hermanos y hermanas, la misión de la Iglesia solo es posible con la colaboración de todos. Cada gesto de servicio, cada oración, cada aportación y cada compromiso contribuyen a construir una comunidad más fraterna y misionera. Continuemos este camino con fe, esperanza y espíritu de servicio, conscientes de que la comunión y la corresponsabilidad son esenciales para la misión.
Que el Señor nos proteja y nos dé fuerzas para seguir caminando.
